En mayo la inflación en China se ubicó en 5.5%, su nivel más alto en casi tres años, desde julio del 2008, cuando el índice llegó a 6.3%, reportó la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), señal de las dificultades del gobierno chino para frenar el alza de precios.

Pocas horas más tarde, el banco central chino anunció un nuevo aumento de 50 puntos base en la tasa de reservas obligatorias de los bancos.

El alza de estas reservas, que los bancos están obligados a depositar y que no pueden prestar, permite frenar el volumen de nuevos préstamos y reducir la expansión monetaria.

La ONE reportó que el alza de los precios al consumo -principal indicador de la inflación en China- alcanzó 5.5% en mayo, lo que implica una leve alza con respecto a 5.3% de abril.

Sheng Laiyun, vocero de la ONE, explicó que la economía china enfrenta una significativa presión inflacionaria que persistirá.

A su vez, Lu Ting, economista del Bank of America-Merrill Lynch, adelantó que el incremento de precios podría superar 6% en junio, pero acotó que el riesgo de que la inflación se salga de control es mínimo.

La inflación en alimentos es la principal preocupación de Pekín, que quiere mantener el alza de precios al consumo en 4% para el cierre del 2011.

Los alimentos, que conforman un tercio de la canasta de bienes que conforman el Índice de Precios al Consumidor, avanzaron 11.7% anualizado en mayo, dos décimas más que el anterior abril.

Por otra parte, el Índice de Precios al Productor subió 6.8% en mayo anualizado.

ALZA EN TASAS

El banco central respondió a las presiones inflacionistas aumentando cuatro veces desde octubre las tasas de interés, así como en varias ocasiones las reservas obligatorias de los bancos, limitando su capacidad para entregar préstamos.

Esto parece indicar que es probable que en los próximos meses haya nuevas alzas de las tasas (de interés) , estimó Brian Jackson, analista del Royal Bank of Canada.

La sequía y las inundaciones que golpearon estas últimas semanas las regiones del centro y del sur de China agravaron la falta de electricidad, lo que se tradujo en una nueva presión alcista a los precios, en particular los de los productos agrícolas.

En este contexto los precios de los alimentos registraron una progresión mucho más rápida que para los otros artículos, por lo que la inflación presenta un mayor riesgo para la población más desfavorecida.

De forma puntual, las autoridades también intervinieron directamente en el mercado, intimando a algunas empresas a que no aumenten sus precios o anunciando medidas contra los especuladores.