El Gobierno del presidente Jair Bolsonaro se apresura a aprobar una largamente postergada reforma del código tributario de Brasil antes de las elecciones presidenciales del próximo año, tratando de mantener a flote al menos parte de su agenda favorable al mercado en medio de los reveses fiscales y económicos impuestos por la pandemia.

El presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, y el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, tienen previsto reunirse el miércoles para discutir una estrategia conjunta para abordar la propuesta, que probablemente se dividirá en diferentes proyectos de ley que comenzarían a tramitarse en cada una de las cámaras para acelerar el debate.

La reforma del bizantino sistema tributario de Brasil, con sus más de 5,000 leyes y miles de tasas diferentes, ha eludido al menos a cuatro presidentes en las últimas tres décadas, ya que significa conciliar los intereses de varios sectores empresariales y Gobiernos estatales. A diferencia de muchos países que tratan de equilibrar sus presupuestos después de la pandemia, Brasil no pretende aumentar los impuestos ahora, sino simplificar su código para eliminar las lagunas jurídicas y mejorar el entorno empresarial.

Si se aprueba, la reforma puede convertirse en uno de los últimos grandes logros del ministro de Economía, Paulo Guedes.

Para que la reforma fiscal sea más fácil de digerir, el equipo económico pretende dividirla en cinco capítulos que se presentarán como proyectos de ley separados en el Congreso. La aprobación de la reforma alimentaría el optimismo de los inversionistas en medio de las preocupaciones por la situación fiscal de Brasil, dijo Felipe Salto, jefe de una institución independiente del Senado creada para aumentar la transparencia de las cuentas públicas.