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Banco Central turco busca rescatar a la lira; anuncia medidas
Se reducen los limites de reservas de divisas a los bancos; se topan las transacciones con inversionistas extranjeros, busca frenar especulación.

A inicio de semana la economía de Turquía siguió la caída que explotó la semana pasada, reflejada en la agresiva depreciación de su moneda, la lira, que ha perdido un tercio de su valor frente al dólar en pocos días.
Con este escenario el Banco Central de Turquía anunció este lunes que intervendrá para frenar el hundimiento que está sufriendo su moneda, la lira turca, a través de la inyección de capital para otorgar liquidez en los mercados.
A través de un comunicado, el banco central anunció una inyección de 10,000 millones de liras, lo equivalente a 6,000 millones de dólares, en el sistema financiero de Turquía, así como otros 3,000 millones en oro para garantizar la liquidez de los bancos y, de esta manera, frenar el desplome de la lira turca frente al dólar.
“El banco central vigilará de cerca la profundidad del mercado, así como la formación de precios y tomará todas las medidas necesarias para mantener la estabilidad financiero si lo considera necesario”, declaró el banco.
El banco central indicó que reducirá los límites de reservas de divisas permitidas a los bancos a fin de que puedan adquirir más liras turcas y así brindar liquidez al sistema.
Asimismo, anunció límites a las transacciones con inversionistas extranjeros para reducir operaciones especulativas como la toma de préstamos en liras para la compra de dólares y otras divisas fuertes. El límite se ha fijado en 50 % del capital bancario pero se calculará de forma diaria.
Con estas medidas, el organismo espera que la liquidez de los bancos turcos aumente en 564 millones de dólares al brindar más flexibilidad en la gestión de garantías bancarias en transacciones con la divisa turca.
El desplome de la lira turca se aceleró tras el anuncio, la semana pasada, de que el gobierno estadounidense duplicaría los aranceles al acero y aluminio provenientes de Turquía. En lo que va del año, esta moneda se ha depreciado más de 40% frente al dólar y el euro y el viernes pasado se desplomó 20%, generando una ola de pánico en los mercados mundiales.
Asimismo, la crisis diplomática entre Ankara y Washington, relacionada con la detención en Turquía del pastor Andrew Brunson, de Estados Unidos es una factor de presión para la moneda turca.
De acuerdo con expertos, la caída de la lira turca se debe a la pérdida de confianza de los inversionistas en una economía ya debilitada, exacerbada por las tensiones diplomáticas con Estados Unidos, que ha anunciado sanciones para forzar la liberación del predicador estadounidense Andrew Brunson, que lleva dos años en prisión preventiva en Turquía.
Desequilibrio económico
Turquía arrastra déficit de cuenta corriente. En la última década ese faltante lo solventó con la llegada de fondos de inversión. Sin embargo, ante el alza en la tasa de interés en Estados Unidos y el deterioro político del país
éstos poco a poco han comenzado a abandonar el mercado turco, provocando la depreciación de su moneda.
La designación de Albayrak, yerno de Erdogan, como ministro de Finanzas no fue bien recibido por los inversionistas, quienes esperaban que tras su reelección (el pasado 24 de junio), Erdogan se mostraría más pragmático en asuntos monetarios y permitiría al banco central actuar con independencia.
El nombramiento de su yerno, ocasionó la salida de miles de millones de liras.
Si la caída de la lira se mantiene, a decir de analistas, pocas opciones le quedarán a Turquía más que pedir un rescate financiero al Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que tampoco será barato: hacen falta muchos millones para estabilizar una economía del tamaño de la turca, que sufre un déficit por cuenta corriente superior a 7% del PIB, una deuda externa de 53.4% y la inflación de 16% en julio.
Un programa del FMI implicará que Turquía debería aceptar severos ajustes fiscales y endurecimiento de la política monetaria, justo lo contrario de lo pregonado por Erdogan quien ha declarado: “Mientras yo esté vivo, no caeremos en la trampa del interés”.
El presidente turco presiona por mantener los intereses lo más bajo posible y así financiar la expansión del sector de la construcción e incentivar el consumo, las dos bazas en las que se ha basado el crecimiento económico de Turquía en los últimos cinco años, por lo que una subida considerable podría enviar a las familias y negocios endeudados a la ruina. (Con información de Agencias)