Además de otros problemas como los relacionados con lo económico y la salud, los adultos mayores en México ahora están enfrentando amenazas a su salud financiera.

Óscar Rosado, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), explica que ello llevó a que en el primer semestre del 2019, alrededor de 40% de las quejas presentadas ante este organismo provenga de este segmento de la población, ello, aunque al cierre del año se redujo a alrededor de 30 por ciento.

“Tenemos que hacer medidas concretas y específicas para proteger a los adultos mayores. Los adultos mayores están bajo tres amenazas para su salud financiera”, dice.

En entrevista, detalla que las tres principales amenazas para la salud financiera de los adultos mayores son: las que vienen en algunos casos de su propio entorno; de falsos o desleales funcionarios de instituciones financieras, y de la delincuencia.

En el primer caso, explica que es común que los adultos mayores, por sus condiciones físicas, no puedan acudir a puntos físicos como cajeros para retirar sus recursos, por lo que confían a personas de su entorno cercano las claves de sus tarjetas, en ocasiones en perjuicio suyo.

Otro factor de amenaza para la salud financiera de los adultos mayores es que se pueden enfrentar a malos o falsos funcionarios de entidades financieras que les apliquen malos manejos, lo que al final afecta en su patrimonio.

Y la tercera amenaza que el presidente de la Condusef menciona para la salud financiera de los adultos mayores es la delincuencia, sobre todo personas que están a la caza de los ancianos en cajeros y que con la promesa de ayudarles a usar los dispositivos les cometen fraude; o las llamadas que les hacen con el mismo objetivo.

“La tercera amenaza es la delincuencia bajo dos vías fundamentalmente: las llamadas para sacar y comprometer datos; llamadas telefónicas, utilizan más las llamadas que el correo o las redes a este segmento de población; y lo otro, los talladores, estos personajes que operan en los cajeros que saben perfectamente dónde están los pensionados y jubilados”, enfatiza.

Agrega: “Ésas son las tres amenazas. ¿Qué tenemos que hacer? Tenemos que alertarlos por los medios tradicionales”.

Medidas para prevenir

En este sentido, Óscar Rosado comenta que desde la Condusef ya se ha elaborado una guía del adulto mayor, la cual se distribuirá en breve, y que contiene consejos para evitar fraudes financieros, pero también otros temas como la posibilidad de acceder al crédito y otros productos y servicios por parte de este segmento de la población.

Este trabajo se realizará a través de las delegaciones del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), para después bajarlo a través de los diferentes programas sociales destinados a este segmento, que suma ya alrededor de 8 millones de beneficiarios.

De igual forma, señala, se trabaja en un protocolo, de la mano con el sector bancario, que contenga medidas a tomar en cuenta como que no siempre se obligue a los adultos mayores a realizar transacciones en cajeros automáticos, así como que no tengan en los mismos dispositivos créditos preautorizados a los cuales pueden acceder por equivocación con el endeudamiento que ello conlleva.

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