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CDMX: cae la percepción de habitabilidad pese a mejorar la experiencia urbana
Aunque 87% de los encuestados considera que la CDMX ofrece una gran experiencia urbana, la percepción de habitabilidad cayó 10 puntos en el 2026, de acuerdo con Gensler

El estudio de Gensler identifica una brecha entre la experiencia urbana y las condiciones para habitar la Ciudad de México.
La Ciudad de México (CDMX) mantiene una valoración favorable de su experiencia urbana, pero esa percepción no se traslada por completo a las condiciones para habitarla, de acuerdo con el estudio City Pulse 2026, del Gensler Research Institute.
De acuerdo con los resultados, 87% de las personas encuestadas considera que la capital ofrece una gran experiencia urbana, siete puntos porcentuales más que en el 2025, mientras que la percepción de habitabilidad bajó 10 puntos, a 71 por ciento.
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En otros indicadores, 52% evaluó positivamente el transporte público y 54% el bienestar. En seguridad, el resultado fue de 40%, un indicador que Emma Grun, líder global del área de práctica de Ciudades y Diseño Urbano de Gensler, relacionó con la percepción de que persiste una brecha en esa materia.
Para Grun, los resultados muestran que la capital necesita mejorar las condiciones básicas que sostienen la experiencia urbana, más allá de su oferta de actividades y espacios de convivencia, particularmente en seguridad, movilidad y acceso a vivienda asequible.
“Entonces, hay que hacer un trabajo importante en los fundamentos tales como espacio público seguro, limpio y bien mantenido, acceso al transporte y facilidad de movilidad y opciones de vivienda asequible”, afirmó la especialista durante la presentación del estudio.
La CDMX destaca en experiencia, pero no en permanencia
La Ciudad de México supera el promedio internacional en la percepción de su experiencia urbana: 87% de las personas encuestadas considera que la capital ofrece una gran experiencia, frente a 73% a escala global, aunque esa valoración no necesariamente se traduce en visitas más frecuentes o estancias más prolongadas.
A escala global, 47% de los encuestados visita el centro de su ciudad al menos una vez por semana y 30% suele permanecer más tiempo del necesario, dos indicadores que muestran la diferencia entre valorar positivamente un espacio y acudir a él con regularidad o decidir quedarse.
La Ciudad de México no figura entre los 10 centros urbanos internacionales con mayor puntuación en el indicador de stickiness de Gensler, que combina la frecuencia de las visitas y el tiempo de permanencia, sin contar los desplazamientos al trabajo.
Para Grun, la capital ya cuenta con el atractivo y la diversidad de actividades que otras ciudades buscan desarrollar.
“Lo más difícil, lo que vemos que en otras ciudades luchan y compiten por tener, que es aquel atractivo del destino, aquel dinamismo, aquella cantidad de actividades y eventos, lo que muchas ciudades, sobre todo después del COVID, luchan por recuperarse, luchan por tener, Ciudad de México ya lo tiene”, expuso.
El reto, de acuerdo con la especialista, es que ese atractivo se traduzca en una relación más constante de las personas con los espacios urbanos y no solo en visitas ocasionales.
Centros urbanos con más usos
La encuesta también preguntó cómo imaginan las personas sus centros urbanos dentro de 10 años. A escala global, 41% prefiere un distrito que combine vivienda, comercios y oficinas; 34% opta por un destino cultural y de entretenimiento, mientras que 33% se inclina por una zona verde, caminable y con circulación vehicular limitada.
La preferencia por los usos mixtos apunta a centros urbanos que integren vivienda, comercio y actividades recreativas, en lugar de depender únicamente de las oficinas o de las visitas por un motivo específico.
En la Ciudad de México, el estudio consideró corredores como Insurgentes, Paseo de la Reforma y Santa Fe, de acuerdo con el informe, que analiza la percepción de las personas sobre distintos espacios urbanos.
Los resultados muestran una valoración favorable de la experiencia urbana de la capital, pero también una caída en la percepción de habitabilidad, sin que la encuesta permita atribuir ese descenso a una causa específica, como el costo de la vivienda, la seguridad o la movilidad.





