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Presencia más dominio, la deuda de Latinoamérica en Grand Slams

La última vez que un latinoamericano ganó un major de tenis fue en 2009. La región es representada constantemente en este nivel, pero está lejos de revivir su protagonismo.

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Renata Zarazúa, tenista.Reuters

Fredi Figueroa

Presencia sí, dominio no. Así se describe la actualidad de Latinoamérica en la rama individual (singles) de los Grand Slams de tenis.

La región sí cuenta con representación constante en torneos de este nivel, sin embargo, no hay quien se asome a la posibilidad de volver a ganar, algo que no ocurre desde que el argentino Juan Martín Del Potro conquistó el US Open 2009.

“Si lo comparamos con lo que ha sido en años anteriores, ahorita, en general, el tenis latinoamericano está un poco abajo que cuando estuvo Del Potro y toda la historia que hay detrás con Gustavo Kuerten, Guillermo Vilas, Andrés Gómez, Gastón Gaudio y demás. Se ha perdido un poco el dominio del tenis latinoamericano”, analiza para El Economista, Iván Aguilar Alcalá, periodista especializado en tenis con experiencia de más de 10 años en medios internacionales y nacionales cubriendo torneos ATP, WTA, Challenger, juveniles y Copa Davis.

El US Open 2026 es un pretexto para repensar el papel de Latinoamérica en los cuadros individuales de Grand Slams.

Un dato es que sólo hay 19 latinoamericanos entre los 256 inscritos al main draw de este año en Nueva York (128 en WTA y 128 en ATP). Significa menos del 8%.

Son seis países los que están representados: Argentina, Chile, Colombia, México, Paraguay y Perú. No obstante, sólo hay tres sembrados entre los 32 rankeados más altos, que son los argentinos Francisco Cerúndolo (24) y Tomás Etcheverry (28), además del chileno Alejandro Tabilo (25). En la rama femenil, nadie.

“El tenis latinoamericano tiene que volver a abrirse camino y no sólo tener presencia. De qué sirve tener 20 jugadores de 128 si ninguno va a llegar a cuartos de final o instancias finales”, insiste el especialista.

Datos positivos

Desde su perspectiva, un punto a destacar es que la presencia latinoamericana no se extingue. Al contrario, algunos países están recobrando protagonismo, como Perú con Ignacio Buse, actual ranking 36 del mundo y ya con un título en el ATP Tour.

“Países como Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador, a pesar de no tener una infraestructura de desarrollo como la tienen las altas potencias del tenis en Europa, siguen generando jugadores, metiéndolos en torneos y en los últimos años hemos visto empatar o romper el récord de mayor presencia de argentinos en Grand Slams”.

Aguilar Alcalá agrega: “Eso habla de lo bien que se está haciendo el trabajo en esos países. No englobaría el trabajo que están haciendo las federaciones, porque ya sabemos que en todos los países hay problemas con las federaciones. A pesar de eso, lo importante es que el tenis latinoamericano no ha dejado de tener presencia en Grand Slams, sobre todo con Argentina levantando la mano”.

Latinoamérica ha conquistado cinco títulos del ATP Tour y cero en el WTA Tour en lo que va de la temporada 2026, exclusivamente en la categoría de singles.

Cuatro de esos títulos fueron por argentinos (Francisco Cerúndolo en el ATP 250 de Buenos Aires y en el 500 de Queen’s, Tomás Etcheverry en el 500 de Río y Mariano Navone en el 250 de Rumania) y el otro por un peruano (Buse en el 500 de Hamburgo).

La deuda sigue en Grand Slams, pues además de los 17 años desde el triunfo de Juan Martín Del Potro en el US Open, a nivel femenil la racha es peor. El último título fue para la argentina Gabriela Sabatini en el US Open 1990.

En opinión de Iván Aguilar, el brasileño Joao Fonseca es el latinoamericano más avanzado para pelear por instancias finales en un Grand Slam, aunque vislumbra “difícil” que esta generación “o la que sigue” conquiste un título.

México estancado

México sólo tendrá una representante de manera directa en el cuadro principal de singles del US Open 2026: Renata Zarazúa. Del lado varonil, ninguno.

La presencia de Zarazúa tienes dos lecturas: primero, su hazaña particular de participar en el main draw de 13 Grand Slams, 12 de manera consecutiva; por otra, el estancamiento de la producción de más tenistas de su nivel en el país.

“Quiérase o no, y la propia Renata lo ha dicho en distintas conferencias, durante su etapa de desarrollo tuvo mucho apoyo de la Federación Mexicana de Tenis (FMT). Posteriormente, si la ayudaron o no, ya es otro tema, pero ahí se ve que cuando tienes respaldo de atrás llegan los resultados”, señala el periodista.

“Desafortunadamente, creo que en su generación venían buenos prospectos como Chely (Victoria) Rodríguez, Marcela Zacarías o Ana Sofía Sánchez. Pero el que Renata esté ahí es un logro y no lo hemos sabido ver como es. Todavía encuentras en múltiples programas que dicen que en México no tenemos un top 10 ni top 100 cuando ahí está Renata desde hace tres o cuatro años. Creo que no hemos sabido darle la importancia que se merece, porque esa constancia no se veía desde (Angélica) Gavaldón a mediados de los 80 y principios de los 90”.

En cuanto a la producción nacional, Aguilar Alcalá utiliza el concepto “estancamiento”. Si bien México ha tenido doblistas de calidad, incluso en WTA y ATP Finals en años recientes, como Giuliana Olmos y Santiago González, los singlistas aún no alcanzan constancia en torneos importantes, salvo Renata Zarazúa.

—¿Qué hace falta para salir de ese estancamiento?

—“Creo que si el tenis mexicano debería empezar a hacer algo es profesionalizarlo como tal. Uno ve países como Inglaterra, España, Francia e Italia y el tenis no sólo son jugadores, canchas y torneos, también entrenadores, fisios, jueces y todo lo que hay detrás. En México no está mal, hay distintos cursos impartidos por ITF (Federación Internacional de Tenis), pero creo que no se le da profesionalismo. En Inglaterra, hacer una carrera de juez o entrenador es como ir a la escuela y te tienes que chutar cuatro o cinco años. Aquí, si vas a una cancha pública o privada, cualquiera agarra una raqueta y dice que da clases, pero, ¿cómo sabes que es bueno? Entonces, primero se tiene que armar una estructura profesional de desarrollo y posteriormente no sólo de entrenadores, también de jugadores”.

El Grand Slam que tuvo mayor presencia de mexicanos fue hace 52 años: Roland Garros 1974, con ocho participantes. Es un claro contraste con el US Open 2026.

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Fredi Figueroa

Coeditor de deportes de El Economista. Periodista desde 2012, egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Chiapas y de la Maestría en Comunicación Deportiva por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Deporte contado a través de números, cultura, política y pasión.

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