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Estructura y apoyo apremian al deporte invernal en México

La delegación tricolor en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 fue la más grande desde 1992; sin embargo, los atletas siguen apareciendo más por autogestión que por respaldo organizacional.

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Donovan Carrillo durante su participación en los Juegos Olímpicos de invierno de MIlano-Cortina. Foto: ReutersYara Nardi

Fredi Figueroa

Una nueva participación de México en los Juegos Olímpicos de Invierno quedó en los libros de historia, tras la despedida de la delegación de cinco atletas en Milano-Cortina 2026: Donovan Carrillo, Regina Martínez, Allan Corona, Sarah Schleper y Lasse Gaxiola.

Aunque la próxima edición luce lejana, en Alpes Franceses 2030, las reflexiones comienzan a brotar sobre cuáles deben ser los próximos pasos de los deportes de invierno en México.

Emergen varios conceptos: estructura, compromiso, apoyo, respeto, equidad de género y claridad, específicamente, desde los organismos rectores del deporte hacia los atletas. Las historias siguen brillando por tratarse más de autogestión que de respaldo organizacional.

“Lo primero que debería haber es claridad con los apoyos, porque hasta donde recuerdo los atletas que clasificaban a Juegos Olímpicos en París (2024) tuvieron una beca a partir de que clasificaron hasta llegar a los Juegos. Estoy hablando de una administración anterior en CONADE (Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte), pero así también debió ser para los atletas que clasificaron a los de Invierno, que desde 2025 comenzaron con algunos procesos”, opina para El Economista, Katy López, periodista independiente con más de 25 años de especialidad en deporte olímpico.

Milano-Cortina 2026 representó la delegación más alta para México en Juegos Olímpicos de Invierno desde Albertville 1992, cuando acudieron 20 atletas.

El decrecimiento es evidente y refleja deficiencia o falta de interés hacia los deportes de invierno en México, sobre todo, tomando en cuenta que había 116 eventos disponibles en 16 disciplinas en Milano-Cortina.

“Nos falta arraigarnos un poco más a que hay otras pruebas que podemos hacer”, enfatiza la también colaboradora del Comité Olímpico Internacional (COI).

“Dejamos de ir en bobsleigh desde 1992. Luis Carrasco es el único que ha ido en skeleton y Robby Franco es el único que ha ido en esquí acrobático. Cuando ves la cantidad de disciplinas que hay, lo que ha pasado es que no ha habido un compromiso estructural desde las instituciones para decir que si algo se puede hacer hasta en Mérida, se deben dedicar unos 10 años a desarrollar talentos. No hay un compromiso lineal que atraviese las administraciones para cumplir ese desarrollo y por eso se abandona, porque es como decir que los atletas llegan porque ellos se lo pagan, lo buscan y logran, no porque tengamos un programa de desarrollo”.

Aprovechar reflectores

Milano-Cortina permitió que el deporte invernal acaparara ciertos reflectores en México, gracias a las hazañas de varios atletas.

Sarah Schleper, por ejemplo, marcó dos récords: primera mujer con siete participaciones en esquí alpino en Juegos Olímpicos y primera en competir junto a su hijo, Lasse Gaxiola, en esta misma disciplina.

Regina Martínez, por otra parte, se convirtió en la primera mexicana en participar en esquí de fondo. Su impacto es todavía más grande cuando se conoce su contexto: empezó a practicar este deporte mientras se especializaba en medicina de urgencias y ejercía; además, entrenaba sin nieve en Miami.

Aunado a esto, estuvo la siempre carismática presencia de Donovan Carrillo en patinaje artístico. Se convirtió en el primer mexicano en llegar a dos finales olímpicas de esta disciplina. Ya lo había hecho en Beijing 2022.

“Estamos hablando de que México es un país que viene de atrás, que habíamos pasado una sequía de 34 años sin representación de ningún patinador en Juegos Olímpicos de Invierno y los cambios no son de la noche a la mañana. Donovan ha hecho un gran esfuerzo, ahora entrenando en Toronto”, comparte con este diario, Marisol Paiz, comentarista olímpica de patinaje sobre hielo.

—¿Cómo se puede incentivar a nuevas generaciones de patinadores tras el impacto que ha tenido Donovan en México?

“Vienen varias generaciones de patinadoras, en particular mujeres, que están intentando seguir sus pasos. Están sacrificando colegios y se han mudado a otros lugares, pero para que puedan llegar a unos Juegos Olímpicos se necesita que no nada más sea el esfuerzo de sus familias, sino que se les dé apoyo al igual que se le dio a Donovan para el último empujón. También que haya más apertura por parte de CONADE, que se note que están apoyando este deporte, que lo compartan y lo hablen. Que den un poco de ruido a este deporte, porque de esa manera vamos a tener más patinadores que lo intenten. Si los nuevos saben que hay apoyo por parte de estos organismos, por supuesto que van a intentarlo”, responde Paiz.

Y añade: “No tenemos instalaciones suficientes porque, aunque tenemos pistas de hielo, no contamos con el equipo que se necesita, que muchas veces es el arnés para los saltos o especialistas en entrenamiento físico. Si quisieran apoyar a más patinadores, sería a que puedan tener entrenamientos fuera de México. Apoyarlos al igual que a Donovan para que puedan entrenar en cualquier lugar”.

Respeto y equidad

Katy López expone que de la delegación de Milano-Cortina sólo Donovan Carrillo cuenta con beca por parte de CONADE, mientras que él mismo y Sarah Schleper tienen apoyo del programa Solidaridad Olímpica, emanado del COI para ayudar a talentos en temas económicos, campamentos o asesorías.

Además de eso, señala problemáticas en cuanto a respeto y equidad de género en el entorno del deporte invernal en México, en corresponsabilidad con medios y espectadores.

“Frecuentemente, el discurso sobre los atletas es: ¿a qué los mandaron si no ganaron medalla? ¿Para qué fueron? Hay mucho bullying, muchos temas digitales desde el anonimato o incluso con nombre y apellido desde la ignorancia y también violencia”, dice sobre el respeto.

“En mucho tuvimos que ver los medios porque a lo mejor porque no conocemos tanto al deporte de invierno, lo poco que decíamos fue un discurso muy recurrente, preparando un terreno para decir: ‘pues si estamos tan lejos, es lógico que para Donovan no va a haber medallas’, en ese caso específico. Con el resto (de atletas), al ser de esquí, hay todavía etiquetas prejuiciosas como que es un deporte de ricos. En algunos casos, llegué a ver crítica y xenofobia. En esa misma retórica, de ignorancia más violencia, todavía hay mucho trabajo que hacer en torno a lo que deberíamos de hacer los medios para apoyar a que entendamos un poco más”.

En cuanto a la equidad de género, reflexiona lo difícil que es para una mujer llegar al deporte de alto rendimiento en Latinoamérica, lo que se traduce en el todavía corto registro femenil de México en Juegos Olímpicos de Invierno.

“De 100 chicas que inician en el deporte antes de la secundaria, el 90% lo abandonó al terminar la secundaria porque enfrentan no solamente acoso, sino que si ya no hay recursos en la familia, lo primero que recortan es que la niña practique deportes. Por otra parte, es muy difícil trasladarse sola, hay muchas variables que interfieren para que una mujer en América Latina pueda dedicar su vida al alto rendimiento (…) Esa dinámica, poniéndola en perspectivas muy frías, es un punto muy delicado en el que nos deberíamos de enfocar: en qué podemos hacer para que más niñas vayan a más deportes”.

Los próximos Juegos Olímpicos de Invierno serán en Alpes Franceses 2030. Otro aplauso que ganó Latinoamérica en Milano-Cortina 2026 fue la primera medalla de oro para un país de esta región, a cargo del brasileño Lucas Pinheiro Braathen en esquí alpino.

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