El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, alabó este viernes el Mundial de futbol que organiza su país, estimando que viene desarrollándose "extremadamente bien" y que sirve como inspiración para África, y admitió disfrutar con el juego de Brasil y Argentina.

"Este torneo ha inspirado a África", declaró Zuma en una entrevista publicada en la página de Internet de la FIFA, aludiendo a un campeonato que se está desarrollando "extremadamente bien", y que ha sido motivo para desarrollar programas educativos que vinculan formación y fútbol.

Para apoyar su percepción sobre el Mundial sudafricano, el jefe de Estado apeló a cómo se está recibiendo por los locales y en el mundo entero. "Uno sólo tiene que ver la reacción de la gente en todos los partidos y debo decir también que la comunidad internacional está muy feliz con este torneo", dijo.

"Tuve la oportunidad de estar en Toronto en la" reciente "cumbre del G-8 y la pasión que vi en otros jefes de Estado fue increíble", agregó. "Se podían ver las emociones", subrayó, antes de calificar al torneo, "sin duda", como "un éxito".

Haciendo un inciso futbolístico, Zuma destacó que "los equipos de Latinoamérica lo están haciendo muy bien" en Sudáfrica 2010 pero destacó a dos selecciones en particular. "Ver a países como Brasil y Argentina es un placer", manifestó.

Preguntado sobre si hubiera imaginado que su país pudiera recibir una cita mundialista de futbol, cuando estaba preso en la isla Robben Island, señaló que "ninguno" de los encarcelados por luchar contra el Apartheid allí podrían prever que Sudáfrica fuera sede de un torneo planetario.

"No, ninguno de nosotros podía imaginárselo. En aquella época, luchábamos contra el aislamiento del Apartheid de Sudáfrica", respondió. "La FIFA tomó una decisión de excluir a Sudáfrica y fue un paso significativo", recordó.

"Sólo pudimos soñar aquel día que una Sudáfrica libre e igualitaria podría participar en las competiciones internacionales" pero "nunca pensamos que Sudáfrica, tan temprano, pudiera albergar un Mundial", señaló.