Médico cirujano y partero, egresado de la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional (IPN), jugador de futbol americano (FBA) y luego entrenador de este deporte en la misma institución, y entrenador de la Selección Nacional, con ambos equipos ganó múltiples campeonatos. Oriundo de Chinicuila, Michoacán, se ha consolidado como uno de los entrenadores más importantes y multipremiados de México en las últimas décadas en cuanto al deporte de las tackleadas se refiere (recibió la Medalla al Mérito Deportivo 2010 por parte del Pleno de la Asamblea Legislativa y en 2015 ingresó al Salón de la Fama de la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme) entre muchos otros reconocimientos). Incluso hay un estadio al oriente de la ciudad de México que lleva su nombre.

Así fue como todo comenzó

Licea estudió en la escuela Rafael Dondé, pre-vocacional del IPN. Lo invitaron a jugar americano, pero no quería aventarse, “me dasarman de un guamazo” pensaba. Jugaba tochito con un grupo de compañeros y decidieron hacer un equipo. Gracias al apoyo del subdirector de la escuela de Biología que pertenecía a la escuela de Ciencias Biológicas del Poli, y quien también trabajaba en la SEP, a los pocos meses ya tenían su utilería y formaron un equipo en la Vocacional 4. “Hicimos un papelazo porque nadie había jugado FBA nunca. Recuerdo que en el último partido de la temporada juvenil nos tocó jugar en una clínica y nos trataron muy mal, pero al siguiente año ganamos el torneo juvenil y así empezamos” comentó en entrevista.

Cuenta el Dr. Jacinto que le tocó organizar la liga intermedia de Biología del Poli en la que jugó y después llegó el momento de pasar a la liga mayor. En ese momento conoció al Capitán Mendiola, quien lo invitó a entrenar en esa liga. Un poco reacio al principio, pero finalmente Jacinto accedió.

Época de oro

El Dr. Licea nos cuenta que en aquellos años (1945) se tenía la tradición de que los equipos de las ligas mayores de FBA se iban a jugar a E.U. y dicho país también enviaba a sus equipos de “high school” a jugar a México. El primer partido de la temporada siempre era en E.U. y él, al ser novato, no era considerado en la lista de jugadores que irían a competir allá, sin embargo, el Capitán Mendiola, al ver que a pesar de eso Jacinto seguía entrenando, lo invitó a acompañar al equipo a E.U. Viajaron en ferrocarril en el año 1946 para jugar en Houston contra el equipo de Lamar University en Beaumont, Texas y los del Poli les ganaron. Éste fue su primer juego de liga mayor.

Afirma que ir a jugar con equipos norteamericanos ayudaba a que los jugadores regresaran motivados y muy bien ubicados porque los de allá eran equipos muy fuertes.

Recuerda que una vez vino un equipo de high school de Texas y trajo a su banda compuesta de 110 músicos y desfilaron por la ciudad de México un día antes del juego, lo cual fue todo un acontecimiento. También nos platicó que en un juego en el estadio C.U. de Poli vs UNAM estuvo presente una actriz llamada Esther Williams, quien estuvo medio tiempo en la banca de Pumas y medio tiempo en la del Poli.

Desafortunadamente esa tradición se perdió. “Ahora hace mucha falta la competencia con equipos gringos. Que los equipos vengan y vayan a jugar” enfatizó el Dr. Licea.

El “Sapito” Mendiola

Mentor y entrenador, el Capitán Salvador “Sapo” Mendiola es considerado por el Dr. Jacinto Licea como una de las personas más valiosas que conoció y lo recuerda con profundo cariño por todo el legado que le dejó. “Yo le aprendí mucho al “Sapito” Mendiola. Era un tipazo, era único, muy amable, optimista, de buen trato, buen técnico. Me inspiró mucho.”

Ya estando Licea jugando en liga mayor tuvo su primera experiencia como entrenador gracias a un buen amigo suyo llamado Andrés Barrientos ”El dientón” que entrenaba al equipo de la Pre-vocacional 5 y quien le pidió que entrenara a dicho equipo mientras él salía de México por un tiempo. Su amigo no regresó a retomar el liderazgo del equipo y Jacinto Licea se inició oficialmente como entrenador. Se iba a Tepito a comprar libros de FBA. Hay uno en especial que compró llamado “La biblia del entrenamiento” escrito por un entrenador de Texas, “un libro muy bonito sobre fundamentos de FBA y fue mi biblia”.

Las Águilas Blancas

A partir de 1971 el Dr. Licea fue entrenador en jefe de este equipo fundado en 1969 en el campus de Santo Tomás y con él ganó cinco campeonatos entre 1973 y 1992. Una anécdota interesante que tuvo cuando fue entrenador del equipo fue que en 1973 tuvieron que ir a jugar a la Universidad de Carolina del Norte contra el equipo B, luego tenían que jugar en Columbia con el equipo de Carolina del Sur y tenían que regresar a abrir la temporada en México para jugar contra los Pumas de la UNAM. Era mucha presión y pidió a Columbia que adelantaran el partido tres días para que pudieran volver a México a prepararse. La universidad accedió. Regresaron a México con dos victorias sobre Carolina del Norte y Carolina del Sur y semana y media después derrotaron a la UNAM en la apertura de temporada.

¿Y qué hay de Cuba?

Teníamos la duda de si el Dr. Licea había sido parte del programa de FBA en Cuba pero nos aclaró que fue invitado a entrenar de manera temporal al equipo del Instituto José Martí en la Habana. Esto ocurrió en la década de los 60 y parte de los 70.

La importancia de ser un buen líder

Como entrenador de las Águilas Blancas y de la Selección Nacional, Jacinto Licea siempre les dio a sus jugadores muchas enseñanzas tácticas, pero también fue un motor de inspiración. “Cambiaba mucho todo de semana a semana porque cada equipo contrario era diferente. Mucho de lo que nos inculcaron era una filosofía de cariño a la institución, aprender y poner en práctica el trabajo de equipo, que era muy importante para el desarrollo profesional de los estudiantes cuando egresan de la escuela, al igual que el esfuerzo que realizaba cada uno, el esfuerzo de la familia, los padres y amigos. La motivación era lo que vivía en nosotros, estar conscientes del sacrificio que implicaba estudiar y entrenar, y lo veían como un premio porque otros estudiantes los envidiaban porque representaban al Politécnico. Siempre hay factores que se pueden usar para motivar a los jugadores.” Y vaya que funcionó porque los equipos de FBA del Poli son de los más fuertes que tiene México hasta la fecha.

“Adentro del campo somos enemigos, pero fuera de él debe haber colaboración”

La opinión del Dr. Licea respecto al apoyo gubernamental al deporte en México es que hace falta más colaboración entre instituciones académicas y organismos deportivos como la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA), la Conade, entre otros. También considera que hay mucho por trabajar, especialmente con el FBA, que es uno de los deportes más caros debido a la utilería y al mantenimiento de los equipos dada la cantidad de jugadores que los componen. Aseguró que el deporte es todavía un poco incomprendido en nuestro país porque es visto como algo secundario. “La salud depende mucho de la práctica deportiva, la capacidad física de las personas y debe inculcarse desde pequeños. Adentro del campo somos enemigos, pero fuera de él debe haber colaboración”. Destacó también que se tiene la desventaja del costo, especialmente para las escuelas oficiales y organizaciones gubernamentales que están sujetas a un presupuesto muy ajustado y siempre el deporte es el que resulta más afectado, pero tiene fe en que finalmente la actividad física será respetada dentro de poco tiempo. “Yo voto por el deporte” dijo entusiasmado.

Considera sin duda al Instituto Politécnico Nacional como uno de los principales pilares del FBA, al igual que todas las universidades y escuelas que manejan actividades deportivas. Por otro lado, la puntualidad, la disciplina, el compañerismo, la consideración, la tolerancia, la valoración de las capacidades de otros y la propia, son los cimientos del FBA como deporte estudiantil. 

Con respecto a la pandemia el especialista en medicina del deporte mencionó que es muy importante seguir las reglas correctamente, cuidarse y no exponerse; y pide que cuando se pueda regresar a jugar, tanto entrenadores como jugadores lo hagan con mucho entusiasmo para recuperar el tiempo perdido.

Tanya Peláez Ramírez / ONEFA

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