El sitio web de la ciudad de Glendale, Arizona, detalla que su alcalde, Jerry Weires, desarrolló el espíritu de servicio público en gran medida porque en su juventud tuvo cáncer y lo superó de manera exitosa, eso le permitió tener un profundo amor a la vida y una manera creativa para resolver los problemas . El esposo y recientemente abuelo, desde 1966 vive en la región y gobierna desde el 2013; pero además, es uno de los personajes que está en contra del Super Bowl que se desarrollará este domingo porque asegura que es un mal negocio y -peor aún- generará un déficit para su localidad. Nosotros perderemos dinero, los contribuyentes no ganarán , dice.

Los cálculos oficiales refieren que la derrama económica por el encuentro entre Seattle y Nueva Inglaterra será de 500 millones de dólares, pero Weires ha comentado que su ciudad (donde está físicamente el University of Phoenix Stadium) no tendrá beneficios y que la inversión de la seguridad para el evento le costará más de 3 millones de dólares. Un comunicado oficial de Glendale revela que la pérdida para la localidad será de 1.6 millones de dólares. ¿Para quién vale la pena organizar un Super Bowl?

Algunos economistas refutan la idea de que tener el partido donde se entrega el trofeo Vince Lombardi es benéfico para las finanzas de las ciudades que recibirán el evento y las que están a sus alrededores por algunas tesis que sostienen: el dinero no va directamente a la población, hay aumento de la ocupación hotelera pero eso no lo miran en sus salarios los empleados, las ganancias van al corporativo central y en algunos casos -como en Glendale- los recursos públicos invertidos no se recuperan. Para Victor A. Matheson, profesor del departamento de economía del College of Holy Cross, otro punto determinante es: El dinero que se logra obtener muchas veces es destinado a recuperar el subsidio que otorgó el gobierno a la construcción de nuevos estadios .

Robert Baumann, profesor de economía de la Universidad de Santa Cruz, apoya el comentario de Matheson: Hay una tendencia reciente de alojamiento de los Super Bowl en sitios donde nunca lo han acogido. Hasta ahí todo encaja, pero ¿qué tienen en común esos lugares? Que en todos se construyeron estadios nuevos recientemente .

El especialista ejemplifica los casos de Dallas (2011), Indianápolis (2012) o Nueva York (2014), incluso desde que está el nuevo estadio de la Universidad de Phoenix -donde se disputará este domingo el Seattle contra Nueva Inglaterra- tendrá su segundo Super Tazón del 2008 a la fecha.

Si tomamos en cuenta algunas de las últimas sedes del partido final de la temporada de la NFL, tenemos que en el 2011 se jugó en Dallas en un inmueble que costó 1,300 millones de dólares, de los cuales 30% fue dinero público. En el de Indianápolis, construido por 720 millones de dólares, 50% de la inversión la realizó el estado de Indiana, en tanto que para la actual sede del Super Bowl, el coloso de la Universidad de Phoenix, 76% del costo final fue sustentado por dinero de los contribuyentes.

Es decir que a las cifras de derrama económica que se generan en las entidades hay que restar lo que invirtieron los gobiernos para apoyar la construcción de colosos modernos para determinar cuánto es el beneficio real.

Por ejemplo, el Super Bowl del 2012 en Indianápolis produjo un impacto de 384 millones de dólares y la inversión del estado para el nuevo coloso fue de 360 millones. Hay que acotar que la cifra que generó el partido no va 100% a las arcas de las ciudades ya que una gran parte va para las empresas, por lo que en términos generales el balance final es negativo para la localidad donde juegan los Colts. Ni el Super Tazón terminó de pagar lo que invirtieron las autoridades (y la población con sus impuestos) para el estadio.

El alcalde de Glendale, Jerry Weiers, concedió hace unos días una entrevista a la cadena CBS 5, en la que cuestionaba los costos del Super Bowl y el déficit que le generará: Cuando otras ciudades se están beneficiando de todo el turismo de Arizona, ¿por qué mi ciudad recoge prácticamente todos los costos de seguridad pública? Mis contribuyentes no deben pagar el costo total en algo donde conseguimos un muy pequeño porcentaje de lo que estamos gastando .

Además de la inversión de esta ciudad, otras más han tenido que aportar, como Scottsdale (1 millón de dólares) o la oficina de Turismo de Tempe, que dio casi 225,000 dólares de un presupuesto -del 2010 a la fecha- de 2 millones. El sitio web del diario AZ Central detalla que cada una de las ciudades alrededor del estadio de la Universidad de Phoenix debe pagar en promedio 2.5 millones de dólares por rebanadas de pastel del Super Bowl .

Las páginas de Internet de los hoteles de la región están actualmente a 95% de su capacidad, según confirma el sitio Flipkey, pero para el economista Matheson: Las habitaciones estarán tres o cuatro veces más caras de sus tarifas normales, pero los empleados de recepción o quienes realizan las limpiezas de las habitaciones no están recibiendo un aumento en sus salarios de tres a cuatro veces . Cadenas como Hilton, Holiday Inn o Embassy Suites serán las grandes ganadoras.

Además de Glendale, Scottsdale y Tempe, están involucradas Peoria, Phoenix y Goodyear, que están entre 6.7 y 33 kilómetros de la sede del partido.

El gobierno de Glendale ya tiene experiencia con el Super Bowl. En el 2008 -relatan las autoridades locales en sus informes anuales disponibles vía web- se invirtieron 3.4 millones de dólares para este evento y apenas ingresaron 1.2 millones en impuestos. Jerry Weires, el alcalde de la ciudad, el político que derrotó el cáncer y tiene un espíritu de luchar y amar la vida, confiesa derrotado y realista: Estoy totalmente convencido de que vamos a perder dinero .

ivan.perez@eleconomista.mx