Cuando se habla de Tigres y sus jugadores referentes, se puede mencionar a André-Pierre Gignac. Sin embargo, en la Semifinal de ida del Clausura 2019 entre Tigres y Monterrey, el delantero francés no apareció.

Esta temporada el jugador franco mexicano de 33 años estuvo fuera ocho juegos entre Liga MX y Concachampions por una lesión en la rodilla.

No es el mismo Gignac

En el Apertura 2018, logró 14 goles en 16 partidos, un promedio de .8, cercano al gol por partido, mientas que este Clausura 2019 en fase regular anotó siete goles en 12 encuentros.

El Bomboro, como es apodado en Nuevo León, durante su época en Francia fue conocido por tener problemas de sobrepeso y trabajó este problema de la mano del entrenador Marcelo Bielsa en el Olympique de Marsella.

Gignac retomó su nivel en el año 2015, cuando salió del club francés para llegar a la Liga MX.

Sin embargo, los problemas físicos empiezan a ser un condicionamiento en el desarrollo futbolístico del francés.

En su primera temporada en el futbol mexicano, Gignac, de 1.87 metros de altura, llegó con un peso de 84 kilogramos y actualmente pesa 91.

Su peso ideal, según la herramienta de consulta sobre peso, Galina Blanca (que considera variables como la edad, altura y peso), señala que el peso ideal del jugador debe estar entre los 64.7 y 87.1 kilogramos. Si consideramos estas cifras y cotejamos con las que muestra el sitio oficial de la Liga MX, Gignac se encuentra con sobre peso grado 1.

“Por supuesto que todo futbolista que no se encuentra en su peso es más propenso a las lesiones, pero el tema de la edad no tiene que ver en cuanto a la acumulación de problemas físicos. Aunque, claro, no es lo mismo el metabolismo de un joven de 18 años, al de una persona de 33, por lo que tienen que ser más rigurosos en su alimentación. Sin embargo, pienso que un futbolista tiene que cuidarse en lo que come sin importar la edad que tenga”, comenta a El Economista, Nicolás Burtovoy, auxiliar técnico del Atlante.

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