Llegó el momento de justificar gastos. En la Champions League, dos de los cinco clubes europeos con los presupuestos más altos buscan probar que su gestión financiera ha sido la adecuada para conseguir títulos. FC Barcelona y Real Madrid llegaron a semifinales con recursos de más de 450 millones de euros cada uno y buscan reforzar su poder esta semana y acceder a la final de Múnich del próximo 19 de mayo.

Tanto los merengues como los culés avanzaron sin tropiezos en las fases previas de la justa y lucen como favoritos para pelear por la corona. Y cómo no serlo, si sus recursos asignados de 480 millones de euros y 461 millones de euros, respectivamente, incluso superan al presupuesto de 450 millones de euros que España ha destinado este año al sector de turismo.

Otra historia es la de los dos semifinalistas restantes de la justa, Chelsea y Bayern Múnich, que cuentan con un budget menor al de por lo menos siete clubes que participaron en la competencia, pero que con pocos ceros en la chequera afianzaron logros importantes e incluso en este momento llevan la delantera en el marcador de ida.

Por ejemplo, Chelsea demostró que a pesar del recorte a su presupuesto, que terminó en 100 millones de euros, puede conseguir logros deportivos. Desde la llegada del ruso Román Abramovich al equipo, éste ha sido el presupuesto más bajo en nueve temporadas. Tan sólo la campaña pasada (2010/11) tuvieron recursos de 250 millones de euros que, hasta el momento, no le han otorgados los resultados que desea el empresario y por el que apostó adquirir este club hace algunos años.

Eso muestra la pluralidad de participación que hay entre los equipos de la Champions, que van desde los más humildes, con un gasto asignado de 9 millones de euros -como el del club Apoel de Chipre, que llegó a los cuartos de final-, hasta los 388 millones de euros con los que contó el inglés Manchester United que se quedó en la fase de grupos.

Una decepción denominada Manchester City

Mucho dinero y pocos resultados. Así lo vive esta temporada el millonario petrolero, Mansur bin Zayed Al Nahyan, dueño de Manchester City, que otorgó un presupuesto al equipo inglés de 500 millones de euros y sólo aspira a apoderarse de un título: el de la Premier League.

City se corona con 500 millones de euros como el club europeo con el más alto budget de la competencia; sin embargo, en lo deportivo no logra siquiera llegar a las fases finales de las justas.

En la Liga de Campeones no consiguió superar la fase de grupos, a pesar de que enfrentó a clubes como Bayern, con sólo 70% de su presupuesto.

Misma historia que vivió en la Europa League, competencia en la que quedó eliminado en los octavos de final. Y es que, en esta edición de la Champions League, el presupuesto de Apoel, que fue el equipo menos oneroso del torneo, representa apenas 2% de los recursos de Manchester City.

Sin duda, la diferencia de presupuestos entre los participantes es descomunal, por lo que algunos buscan con su participación un incremento a sus recursos financieros; otros, simplemente quieren refrendar los ceros que hay en el cheque que se les brindó al inicio de la temporada; pero al final todos van por La Orejona, el máximo sueño de clubes millonarios y pobres de Europa.

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