Los Saraperos de Saltillo trabajan en encontrar un equilibrio para tener un equipo competitivo, sin que eso signifique estar en zona de riesgo económico en el corto plazo e implique detener el proyecto que están desarrollando.

La directiva busca que la organización sea productiva en lo deportivo y en el negocio.

“Los dueños están contentos por lo que está sucediendo, pero al mismo tiempo se ve la falta de ingresos (por la falta de patrocinios). Tengo que estar jugando score, como dicen, para no entrar en un desfase económico y el equipo se mantenga en una situación competitiva. Hay preocupación por no salirnos de un presupuesto y satisfacción por lo que se está viviendo, pero una atención especial para que las cosas caminen adecuadamente”, menciona Roberto Magdaleno, director deportivo de la organización.

La nueva directiva, encabezada por César Cantú, tomó el mando de la organización a finales de febrero, y previo a que se concretara el acuerdo de venta se inició un proceso de evaluación.

La última ocasión que la novena participó en los playoffs fue en el 2015. Y en temporadas posteriores, los Saraperos no lograron ganar más de 50% de los partidos disputados.

Roberto Magdaleno comenta que en la reestructuración que se está realizando de la organización se enfoca en dos rubros.

Primero, conformar un equipo ganador, por la expectativa que se ha generado, “me he dedicado a tener un equipo que esté compitiendo, sabiendo que estamos en una zona importante en la que está Tijuana, Monterrey, Monclova, que son organizaciones poderosas”.

Segundo, es reestructurar la base de jugadores jóvenes que tienen, porque, contaban, es una estructura limitada, porque tenían un presupuesto limitado en el pasado. Están trabajando paralelamente en la búsqueda de talento y en el desarrollo de peloteros.

El equipo se enfrentó a la dificultad de conformar el roster y después, en la negociación de patrocinio.

—¿Qué tan importante es tener una nómina alta para competir?

“Estamos en una época diferente. La cuestión económica juega un papel fundamental, ya que entraron equipos con un poder económico y empezaron con la búsqueda de jugadores de calidad, mexicoamericanos, y esa política generó una inflación importante en el beisbol. Muchos de esos equipos (lo hicieron) con el afán de buscar un campeonato, también empezaron a generar una inflación en el valor o sobrevaloración de los jugadores.

“Por poner un ejemplo, si un jugador valía 50,000 pesos, de repente, los equipos grandes comenzaron a ofrecer 4 o 5 millones de pesos, porque requerían tal jugador, pero muchos equipos no se podían resistir, porque tenían problemas financieros (...) Se creó una inflación en el beisbol muy importante”.

Las organizaciones soportan nóminas altas por alianzas comerciales que han concretado. En el caso de los Saraperos fue complicado concretar acuerdos con patrocinadores. Entre las inversiones que ha hecho la directiva, fueron mejoras en el estadio y en la plantilla.

El director deportivo de Saltillo indica que la inversión en la nómina se coloca en un punto medio en comparación con el resto de los equipos, “otros equipos apostaron por el futuro, la plaza exige resultados y tenemos que buscar un equilibro”.

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