Luis Quiñones tiene una pared en la cabeza porque el balón que le llegó dentro del área salió disparado hacia las nubes con una potencia casi descomunal; Matías Britos es capaz de enredarse lo suficiente con el balón y anotar un gol para disimular sus locas cabalgatas que no tienen fin alguno; Eduardo Herrera abanica disparos, los machuca con la punta del pie y se ve minúsculo en tamaño y en la pelea con Omar González en el área. Sólo Marco Palacios, Darío Verón e Ismael Sosa dignifican al club con lances, barridas y alguna gambeta. Saldo final: CU abucheó a Pumas.

¿Qué tiene que pasarle a un equipo para ir del éxtasis de una remontada monumental hace no más de dos meses, al concierto de imprecisiones de esta temporada? Los especialistas dirían que no está en ritmo el subcampeón del futbol mexicano. Muy torpes en términos coloquiales. En defensa Verón es impecable aunque su comportamiento ético en la Liga ha estado muchas veces en duda el medio campo es una zona de transición del balón, pocos generan juego y Javier Cortés fue el autor de un tiro libre que cimbró el travesaño para que llegara Matías Britos y marcara de cabeza, para esas alturas ya se había enredado tantas veces las piernas que seguro ya superaban las cinco ocasiones que falla por algún motivo con el balón. Pumas anunció el sábado por la tarde que Matías estará con el club hasta el 2019... ¿De verdad saben lo que hicieron?

Ismael Sosa sigue siendo el mejor en la cancha. Pero al menos ayer se perdió en el campo. Dos o tres gambetas, una escapada, varios aplausos desde la grada, pero nada determinante. En el futbol dicen las personas que han jugado y han estado involucradas los momentos , los tiempos y las pretemporadas juegan papeles determinantes para saber cómo estará un club durante la campaña. No han pasado ni dos meses desde que Pumas remontó un casi imposible 3-0 para entregar el campeonato en los penales y, por ahora, nada tiene que ver en sensaciones, sentimientos, esfuerzo, dedicación y calidad con el actual equipo de Guillermo Vázquez. ¿De verdad la habilidad y cuestiones tan sencillas como el control de balón se pierden en dos meses?

Cuando tu número 9 (centro delantero) apenas lleva un gol en 360 minutos, seguro que algo debe marchar mal. Recién llamado a Selección Nacional, Eduardo Herrera llega a competir por un puesto en el equipo de Juan Carlos Osorio con un tanto en un mes de competencia. El delantero es free lance y cobra por goles marcados. Lalo no asusta a nadie en el área, ni aunque mida 1.88 metros. Britos está en su cuarto campeonato con Pumas, donde ha anotado 12 goles, seis menos que con León en el mismo lapso. Eso sí, nadie les puede reprochar a Eduardo ni a Matías que ponen esfuerzo. Pero el futbol no es escuela de optimistas, es un negocio y funciona con goles.

La grada le reclamó al final del encuentro abucheando al equipo. Fueron 19,000 personas al estadio, nada que ver con el promedio superior de 37,000 del campeonato pasado. Suman tres partidos sin ganar y de nueve puntos posibles en casa apenas tienen cuatro.

Además, Luis Quiñones, voluntarioso, gambeteador, fuerte, es de los refuerzos que no han logrado adaptarse a la Liga. En tono con sus compañeros, los balones le rebotaban constantemente. Salió y entró en su sitio Fidel Martínez, mas todo siguió igual.

Pachuca, un club que se mantuvo por casi un mes como líder de la competencia, apenas hizo lo justo para empatar. No es que dominara todo el partido ni que fuera un ataque agobiante. No, nada de eso, si acaso un par de disparos que controló o despejó Palacios, pero nada más; hasta el gol de Omar González que hizo ver pequeño en estatura a Darío Verón. Pumas 1-1 Pachuca.

No es un equipo espectacular pero tener un medio campo dinámico, joven y con ansias de mostrar su calidad hace todo más sencillo. Cuando se lo proponen son unos perros de presa, cuando lo necesitan convierten el campo en un autopista. Atrás tienen un par de centrales que intimidan con su estatura, sobre todo Omar González con sus 1.96 metros, quien entró echando el cuerpo por delante para igualar con la cabeza.

El único gran pecado de Pachuca fue no ser más incisivo para ganar. Diego Alonso pecó de poca ambición y sus jugadores le obedecieron fielmente. Los Tuzos no quisieron aprovechar que Pumas al menos ayer tuvo una de sus tardes más torpes. Un empate que Pumas debe agradecer porque las matemáticas no califican lo malo que puedes ser, porque si no...