El perfil que exige la figura del presidente de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) es tan demandante que parece ser su propio obstáculo. Debe cumplir en las áreas competitiva-deportiva, de política, mercadotecnia y empresarial, todo en una sola persona.

La Liga oficializó la salida de Javier Salinas de la presidencia después de dos años, un periodo en el que su mayor peso recayó en el aumento de patrocinios que ayudaron a la autosuficiencia económica, en el incremento (445%) de los apoyos a los clubes, en el récord de superar 5 millones de espectadores en los estadios en el 2019 y en levantar 172% los seguidores de las redes sociales de la LMB. Eso no bastó para seguir en el cargo.

“Es un perfil bastante complejo. Hay muy pocas o tal vez no podría mencionar dos personas que tendrían ese perfil. Es un perfil que tiene que cubrir la parte administrativa, la parte que tiene que ver con el negocio, con el marketing y también la parte deportiva, porque al final del día sí es un espectáculo. Pero al final es beisbol y es lo más importante. Requiere de un conocimiento amplio del beisbol, de la parte de sus instituciones”, explicó a El Economista, Othón Díaz, presidente ejecutivo de los Diablos Rojos del México.

Pero no todo es responsabilidad del presidente del circuito. La misma LMB debe brindarle claridad sobre lo que tiene que hacer para obtener el éxito en su gestión.

“Hay que dedicarle varias horas a definir un perfil muy claro. Primero, qué es lo que se espera del presidente, porque ese también es un problema. ¿En cuántas organizaciones todo parte mal cuando no se define, por parte de los que la forman, qué es lo que se espera de un determinado puesto? No solamente decirle qué es lo que se espera de ese puesto, sino ir hasta puntualizar las cosas en las que se quiere que se trabaje, que tenga el conocimiento preciso de lo que a nosotros nos interesa desarrollar. Uno de los aspectos que es una deficiencia es que no nos hemos dado el tiempo de definir detalladamente este perfil, y hemos buscado más bien personas que creemos que cumplen con lo que se requiere, pero sin haber aclarado”, destacó Othón Díaz sobre la parte de responsabilidad de los dueños.

Justo la alta exigencia que cae sobre el presidente del circuito es lo que ha dificultado la duración de los que ocupan el cargo.

“Eso es algo que ha acabado con el presidente de la Liga. Tiene un enorme desgaste, tanto en la parte deportiva como en la parte de negocio y administrativa, y eso ha llevado a que sea una labor muy complicada para los dirigentes”, sostuvo Othón Díaz.

Pero esta situación ya estaría por corregirse, a partir de la nueva era en la Liga, ya que se vislumbra un liderazgo compartido para la nueva presidencia, de acuerdo con Alejandro Hutt, director comercial de Pericos de Puebla y presidente de la  LMB entre el 2005 y el 2006.

“Es un momento que así está visualizado, que haya un especialista con jerarquía y con un nombre como es Fernando Valenzuela (comisionado) para atender toda la parte deportiva, para que quien venga se pueda enfocar en la parte comercial, en generación de ingresos, en la generación de contenido y en responsabilidad social”.

No obstante, para esta modificación funcional del alto cargo en la Liga es necesario un cambio en los estatutos y reglamentos, los cuales están desactualizados, según comentó a este diario José Maiz García, presidente de los Sultanes de Monterrey.

“Todos los estatutos de la LMB, porque ya eran muy obsoletos, se están terminando de rehacer, y los vamos a tener que aprobar en las próximas asambleas. Nos habíamos quedado atrás, ésa es la verdad. Hay que actualizarnos y ponernos al día en todo”, dijo.

¿Qué camino sigue para la LMB?

Pretende un perfil parecido al de Javier Salinas, es decir, que se encargue más de lo comercial y menos de lo deportivo, pues para esa labor está la figura del comisionado.

“Ya tomaron una decisión los dueños de que la parte deportiva sea encabezada por Fernando Valenzuela, que se le van a abrir todas las puertas con Grandes Ligas, con todas las instancias nacional e internacional. Eso es algo que va a ayudar a quien venga a la Liga, quizás para concentrarse más en la operación día a día y en la generación de ingresos”, agregó Alejandro Hutt.

Como observación, Hutt sumó que al presidente se le debe brindar un periodo mayor a dos años, lapso al que se ajustó su mandato, para que pueda trabajar un proyecto a largo plazo.

La próxima Asamblea de Dueños de la Liga será en noviembre (aún sin sede ni fecha designada), y para entonces tendrían que decidirse por el nuevo presidente, ya que en diciembre se realizan las Reuniones Invernales de Beisbol de las organizaciones asociadas con Grandes Ligas, y ya deben acudir con el gestor del circuito a los eventos que se realizarán en San Diego, de acuerdo con José Maiz.

Propuesta tripartita de Diablos

Othón Díaz comentó que los Diablos han hecho una proposición de liderazgo que involucra tres figuras, en busca del éxito de la Liga.

“Estamos haciendo una propuesta en la que hay tres figuras: el presidente ejecutivo, que vea la parte negocio y administrativa, manejo de recursos, etcétera; un comisionado deportivo, que vería el tema de los ampáyeres, la parte de los roles de juegos, con qué pelota se juega, y una tercera figura, que sería una persona que tuviera la posibilidad, por su trayectoria deportiva y por el hecho de que haya sido un extraordinario jugador, de cumplir la tarea de relaciones públicas, de acercarnos más a instituciones, la MLB, el gobierno federal, gobiernos locales. Y estas tres figuras podrían amalgamarse y hacer un desarrollo óptimo de la Liga”, sugirió.

Mientras todo esto está en revisión, la LMB queda en manos de Gabriel Medina, actual director de Planeación y Estrategia, precisó José Maiz, quien además dijo que una agencia externa se encargará del proceso de entrevista y selección de potenciales sustitutos, para reducir los candidatos a una terna, de la que la Asamblea de Dueños deberá elegir al nuevo presidente.