“Si conseguir un patrocinio es complicado para deportistas convencionales, para los atletas paralímpicos más todavía”, comentó a El Economista Lenia Ruvalcaba, medallista paralímpica mexicana de judo.

Juan Manuel Rotter, director de Corporate Games Mexico, que en el 2007 se desempeñó como subdirector general de calidad para el deporte de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), opinó que para los atletas paralímpicos debería ser incluso más fácil que para los deportistas convencionales, debido a la cultura de responsabilidad social que actualmente buscan implementar las empresas. Sin embargo, en la práctica, la realidad es otra.

“Toqué muchas puertas rumbo a Río 2016, mandé correos, contactos y no te contestan. Primero te dicen que sí hay, que mandes tu correo y al final no te responden”, expresa Ruvalcaba.

Tanto Daniela Velasco, atleta de 1,500 metros y medallista en Parapanamericanos y Juegos Paralímpicos, así como Lenia Ruvalcaba, coinciden en que en el deporte paralímpico son contados los atletas que cuentan con algún tipo de patrocinio y que conseguirlos es un tema de suerte o de contar con buenos conocidos, tal como fueron sus casos.

Estos apoyos van desde el préstamo de un servicio hasta la entrega de productos, el pago en efectivo es casi nulo, como ocurre muchas veces en el deporte convencional.

Gracias a un congreso sobre inclusión en el deporte fue que Nike se interesó en la historia de Daniela y desde el 2017 le proporciona ropa y calzado. en su último contrato se establece el apoyo económico siempre y cuando haya medallas de por medio en Tokio. Lenia tenía contrato con Under Armour; sin embargo, el cambio de directivos de la empresa significó su desvinculamiento de la misma.

“Así te lo digo, era la primera deportista paralímpica que apoyaba Under Armour y cuando cambiaron al director general y al de deportes decidieron sacarme de sus patrocinios”.

Actualmente, cuenta con el apoyo de Usana (vitaminas), de Erogenik (suplementos alimenticios) y de Citybank.

Las atletas indican que marcas como Sanki, empresa de suplementos alimenticios, y ahora Citybank son las que tienen mayor presencia en el deporte paralímpico, la primera con diferentes atletas a nivel nacional y la segunda con un proyecto hasta Tokio 2020 de 41 atletas a nivel global, dos de ellos mexicanos, siendo Lenia Ruvalcaba una de las beneficiadas y el nadador Gustavo Sánchez.

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Estas atletas cubren sus gastos de preparación gracias a la beca con la que cuentan en la Conade. Lenia invierte aproximadamente 15,000 pesos mensuales en uniformes, transporte, etcétera. Daniela Velasco gasta en gasolina, algunos suplementos y comida.

“De ellos siempre he tenido beca y, cuando no, tengo el apoyo de mi federación, del Comité Paralímpico Mexicano, desde que entré al alto rendimiento nunca he estado sola por esa parte”.

Ese beneficio se logra dando buenos resultados, según explica Lenia “Si no estuviera dentro de la élite, ya no haría deporte y es lo que a muchos les pasa, llega un punto en el que se les acaban los apoyos y tienen que decidir entre trabajar o entrenar”.

Pero una vez que su carrera deportiva termina, ¿los ayudan estos organismos a insertarse en el mundo laboral?

La visión que plantea la Conade en su portal busca “apoyar la formación de mexicanos más sanos, competentes y competitivos” con la finalidad de generar deportistas de excelencia internacional, pero mientras ellos pasan los mejores años de su vida dando resultados, afuera les espera una cultura de falta de inclusión laboral. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía en el 2014, de cada 10 personas con discapacidad de 15 años y más edad, sólo cuatro participan en actividades económicas.

“A diferencia del deporte convencional, los atletas paralímpicos son los que más se mantienen activos aún cuando ya no pueden mejorar sus marcas, por lo mismo de que no hay un programa que los pueda llevar a la inserción laboral. Tratan de alargar su vida deportiva con los resultados aunque no siga siendo el resultado cúspide o el que los puso en la élite del deporte mundial, pero mientras todavía puedan mantenerse como finalistas y con eso seguir accediendo a beneficios de apoyos y becas”, opina Juan Manuel Rotter.

Daniela Velasco estudia psicología en línea, cuando se retire del deporte quiere estudiar algo más que la licenciatura o incluso regresar a las ciencias.

“Ése es otro tema, las personas con discapacidad no logran tener un trabajo fijo o estable, espero sí lograrlo, pero para eso me tengo que preparar bien”.

Lenia es licenciada en Cultura Física y Deporte y entre sus planes está iniciar una maestría en administración para seguir ligada al medio. Por ahora, sus ahorros son lo que le darán seguridad económica cuando entre al mundo laboral.

Costó US1,250 millones

Terminan estadio olímpico de Tokio

Los trabajos de construcción en el Estadio Nacional de Tokio han sido completados, informaron el martes los propietarios del recinto. se convertirá en la pieza central de los Juegos Olímpicos del próximo año.

El Consejo de Deportes de Japón dijo que los trabajos se habían completado el jueves y que solamente restan los controles finales de calidad y seguridad antes de que el estadio abra el próximo mes.

La final de la Copa del Emperador de futbol será el primer evento deportivo que se celebrará allí el día de Año Nuevo.

El estadio, completado con un costo de más de 1,250 millones de dólares y con capacidad para 60,000 espectadores, también será sede de los eventos de atletismo y futbol durante los juegos.

La construcción comenzó en diciembre del 2016, unos 14 meses más tarde de lo planeado, después de que el diseño original se descartara debido a una protesta pública por una gran alza de los costos.

La demora significó que el estadio no pudo albergar partidos de la Copa Mundial de Rugby, como se planeó originalmente.

El Estadio Nacional es uno de los ocho nuevos escenarios que se utilizarán en los Juegos de Tokio, que se celebrarán del 24 de julio al 9 de agosto.

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