Hace 12 años la carrera del entrenador de natación Pepe Peláez cambió cuando recibió el compromiso de formar paranadadores mexicanos. Pero ahí no inicia su historia llena de conocimientos en este deporte, pues en total son 26 años de experiencia, iniciándose en la capacitación de atletas convencionales.

El entrenador cubano es actualmente la persona que formó a cuatro medallistas paralímpicos en Tokio 2020: Arnulfo Castorena, Jesús Hernández, Fabiola Ramírez y Nelly Miranda. Pero esto es parte de la cosecha que también ha trabajado con otros nadadores, siendo Gustavo Sánchez el primero de sus pupilos, que se colgó medallas en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, dos de oro, una de plata y una de bronce.

Para llegar a este punto de tener paranadadores destacados, Peláez tuvo que pasar por su propio proceso de especialización, pues reconoce que aunque en México no se exige legalmente una certificación para especializarse en la formación de paranadadores, debe ser un compromiso buscar la autocapacitación y la bibliografía para ser guía del desarrollo de un atleta que responde a diferentes capacidades respecto a sus condiciones.

“No existe en México una certificación para ser entrenador del deporte adaptado, existen las escalas para entrenar a un paranadador de alto rendimiento, se identifica a quienes pueden hacerlo. Sería interesante que se exigiera, pero los cambios llevan un proceso”.

Cuando el entrenador cubano empezó en la natación adaptada en 2010 adaptó su metodología de entrenamiento convencional al estilo que necesitaba cada paratleta, dosificando las cargas de trabajo para evitar lesiones. Los ejercicios se dividieron entre tierra y agua y, en cuanto a la psicología, también aprendió a crear armonía en las clases para abrir mejor la comunicación.

“Cuando inicié sentí el impacto del cambio, entendí en muy poco tiempo que se requería hacer adecuaciones a los programas de entrenamiento que nos permitiera que la persona que tuviera una discapacidad asimilara las cargas de entrenamiento para su beneficio y salud”.

Los años de conocimiento le permiten a Peláez destacar cómo ayudaría que existiera en México una base de datos objetiva de la paranatación, que agrupara con cifras cómo se ha dado el crecimiento en infraestructura, cómo se hace la captación de talento y cómo se ha dado la comunicación con las organizaciones que benefician a paratletas, tales como el Teletón

Relacionado con la profesionalización científica sugiere que la agrupación de los especialistas en un órgano central podría proveer al deporte adaptado de beneficios como investigaciones, capacitación o centros especializados.

“Personalmente he hecho estudios de comportamiento en atletas convencionales y del deporte adaptado para presentalro en carreras académicas o tesis doctorales y quiero hacer investigación de la aplicación de la asimilación de la carga física en ambas poblaciones”. 

El entrenador también señala que el trabajo de las instituciones privadas ha sumado al impulso de la paranatación para tener deportistas más completos. 

“La práctica de la paranatación sí ha crecido, lo he visto porque participan cada vez más atletas en los eventos de primer nivel. Veo que hay un incremento de interés de las Universidades privadas de incluir a los atletas con discapacidad a los programas de estudio y he visto también cómo han cambiado las características de sus edificios en la movilidad, desde la rampa hasta el ascensor”.

marisol.rojas@eleconomista.mx