La rutina de Óscar Jiménez en el estadio Azteca cambió el sábado pasado en el juego ante Tijuana. Por primera vez, en los casi tres años que tiene como jugador de América, el portero fue solicitado para escuchar las declaraciones de su debut en Liga con la playera americanista.

Antes, Óscar realizaba el recorrido ascendente por el túnel 8 del Estadio Azteca sin detenerse, más que para firmar unas pocas playeras, fotografías a algunos aficionados que lo reconocían.

El portero mexicano estaba a la sombra de Agustín Marchesín, quien dejó el club para jugar en Europa. Pero Óscar dice que se preparó mentalmente para la exigencia de tener al menos cuatro partidos de titular en lo que la directiva busca un nuevo portero.

“Toda la semana mis compañeros me transmitieron confianza y sabemos que todos tenemos que responder cuando se nos requiera y esto es una familia. Contento por dar un paso importante en lo personal”, señaló un sereno Óscar Jiménez, después del triunfo el sábado ante Tijuana donde Giovani Dos Santos se llevó los reflectores debido a su gol y asistencia en su debut con América en el estadio Azteca.

El trabajo, la paciencia y sinceridad fueron aliados de Óscar Jiménez durante los últimos dos años y siete meses desde que llegó a América.

Agustín Marchesín apenas lo dejó jugar nueve partidos, pero ninguno de ellos de Liga MX y no fue hasta que el portero argentino aceptó la oferta para jugar en Porto, que el guardameta mexicano pudo debutar con la playera americanista.

“No estoy siendo segundo de cualquiera”, dijo Óscar el año pasado, cuando la inactividad se acumulaba y los deseos de trascender lo obligaban a meditar una salida del equipo.

Uno de los integrantes del cuerpo técnico de Miguel Herrera, quien prefiere omitir su identidad, indica que Óscar es un portero sobrio, que busca las cualidades de sus compañeros para igualarlas. También tiene una fuerte tendencia a la exigencia y por eso muchas de sus publicaciones en Instagram son fotografías de los entrenamientos, ejercicios con balón, físicos, de resistencia y, bastantes veces, como escudero de Agustín Marchesín.

“Lo primero que debes de tener es paciencia, luego trabajar fuerte todos los días porque no sabes cuándo va a llegar la oportunidad. Si bien hay muchas cosas por mejorar, me voy tranquilo porque se ganó”, añadió Óscar quien por primera ocasión respondió preguntas al finalizar un partido de América.

Antes, su camino era en solitario, casi siempre eran de los primeros en abandonar el vestidor y no pocas veces salía conversando con Giber Becerra, preparador físico del club. Casi inadvertido, con nulo foco mediático, el sábado probó la presión de la industria y los aficionados del equipo.

“Los interescuadras son de gran nivel, hay muchos que quisieran tener ese 11 de suplentes, la presión cambia, pero así es nuestra posición porque sabemos que no hay dos oportunidades en este club y estoy preparado”, añadió el portero mexicano que a los 30 años busca la consolidación en América y quedarse con el puesto titular aunque la directiva del equipo busca un sustituto para Agustín Marchesín.

Ya no le queda mucho tiempo a Óscar Jiménez, ya se devaluó 60% desde que llegó a América. En Jaguares de Chiapas, donde fue titular durante dos torneos y elevó hasta su máximo valor hasta los 893,000 dólares, la inactividad y estar a la sombre de Agustín Marchesín apenas le otorga una cotización de 558,000 dólares.

“Miguel sabe desde que armó al equipo que si no estaba Marchesín estaba yo, sabe que puede confiar. Uno tiene que creerse las cosas, para eso trabajo”, sentenció el ahora portero titular de América.