Playa del Carmen, Quintana Roo.- La presente temporada del PGA Tour cuenta con cuatro participantes, un número inédito en la historia del golf mexicano.

Para que Abraham Ancer, Carlos Ortiz, Roberto Díaz y José de Jesús Rodríguez pudieran llegar a la  máxima gira del golf mundial tuvieron que combinarse tres factores, coinciden golfistas, directivos y medios especializados consultados por El Economista.

“No podemos responsabilizar sólo a uno”, cuenta Carlos Ortiz. “Pero algo fundamental fue el esfuerzo que cada uno hizo para llegar al PGA Tour y la inspiración que nos dio Lorena Ochoa. En mi caso, la veía, estaba al pendiente de sus resultados, quería imitar sus triunfos. Ella me sirvió como inspiración para convertirme en profesional”.

Cuando Lorena Ochoa ganó sus dos torneos majors (2007-2008), Ortiz y Ancer tenían 16 años, Díaz vivía sus 20 y Rodríguez los 26. Ninguno era profesional en ese entonces y todos eran amateurs.

“Tenían la inspiración, pero no sólo con eso se pueden convertir en buenos golfistas”, expresa Diego Mejel, periodista de la cadena Golf Channel Latinoamérica.

“También coincidió que en la primera década del 2000 las federaciones latinoamericanas recibieron apoyos, incluidos los económicos, por parte de Mark Lawrie, el director de la Royal & Ancient para Latinoamérica (una asociación que busca promover el golf y sus valores por el mundo)”.

A la par del apoyo de Lawrie, coincidió con la creación del PGA Tour Latinoamérica en el 2002. Esa gira, cuenta Mejel, está enfocada a promover a los jugadores latinoamericanos, incluidos los mexicanos, para que tuvieran más oportunidades de llegar al PGA Tour.

Antes, sin la existencia del PGA Tour Latinoamérica, la única vía para llegar al PGA Tour era tener un paso previo en el circuito universitario estadounidense de golf de la NCAA o jugar el Web.com Tour, el circuito filial al PGA Tour.

Pocos mexicanos llegaron al Web.com en el siglo XX y sólo Esteban Toledo pudo jugar en 1994 y después entre 1998 y 2004.

“Ahora los mejores golfistas latinos del PGA Tour Latinoamérica ascienden al Web.com Tour. Luego, muchos de ellos se establecen y posteriormente terminan en los primeros lugares de esa gira y pueden ascender al PGA Tour. EL PGA Tour Latinoamérica es la llave para que los latinoamericanos, incluidos los mexicanos, lleguen a la máxima gira del golf en el mundo”, agrega Mejel.

Rodríguez y Díaz, por ejemplo, llegaron al PGA Tour con un paso previo en el PGA Tour Latinoamérica.

A las 7:25 de la mañana del jueves, en Playa del Carmen, el Mayakoba Golf Classic arrancó su duodécima edición con siete mexicanos inscritos. Nunca en la historia el torneo tuvo tantos golfistas tricolores jugando simultáneamente. Lo anterior se debe a que los cuatro que tienen su tarjeta en el PGA Tour decidieron participar y tres más (Armando Favela, Óscar Fraustro y Sebastián Vázquez) llegaron por invitación del torneo.

“Es el mejor momento de la historia del golf mexicano”, acepta Jorge Robleda, Presidente de la Federación Mexicana de Golf.

“Pero no es sólo por el trabajo de mi administración. También es gracias a las cuatro que estuvieron antes, los patrocinadores, la creación del PGA Latinoamérica, el esfuerzo y talento de los golfistas y el impacto de Lorena Ochoa, esos y muchos otros factores han ayudado”.

Robleda está al frente del organismo desde hace dos años, pero desde hace una década es parte de ésta. Recuerda que con su llegada coincidió un cambio al interior de la federación. Los integrantes dejaron las pugnas internas que tenían y se creó un comité, el cual se enfocó en apoyar especialmente a los niños y jóvenes de ambas ramas.

“En ese entonces teníamos un apoyo económico de Conade, que actualmente ya no tenemos”, recuerda.

Estos hechos coincidieron con el arranque de la primera edición del Mayakoba Golf Classic, posteriormente con el mejor momento de la carrera de Lorena Ochoa y la creación del PGA Tour Latinoamérica. Fue una combinación de factores que provocó el ambiente propicio para que el golf mexicano estallara.

“Y queremos que se mantenga. Actualmente operamos con un presupuesto anual de 40 o 50 millones de pesos, libres de apoyo gubernamental. El 80 % de esa cifra (entre 32 y 40 millones) está destinada para apoyar a nuestros jugadores, especialmente a los niños y jóvenes para pagarles viajes, inscripciones de torneos, eso es sólo una parte de lo que hemos construido en estos años”.

Para incentivar el nivel competitivo de los niños y jóvenes, cuenta el directivo, la federación instauró un programa de reembolso, en el que un porcentaje de los gastos que realizan los padres de los jugadores lo recuperan siempre y cuando los chicos queden en un buen lugar, como un top 10.

“Ha funcionado. Creemos que la federación puede quedar en la ruina si continúa el programa”, bromea Robleda.

Además, la federación llegó hace unos años atrás a un acuerdo con la United States Golf Association (USGA). El convenio incluye que la federación mexicana tenga un representante en su consejo, que jugadores mexicanos infantiles y juveniles puedan asistir por invitación a torneos en Estados Unidos y que los juveniles puedan ser candidatos a una beca de golf para practicarlo en las universidades estadounidenses.

Todos esos caminos facilitan para que se acerquen a jugar en los tours profesionales.

“Es una realidad que México puede tener más representes en el PGA Tour próximamente. Tan sólo hay que mirar en el Web.com Tour y el PGA Tour Latinoamérica”, agrega Mejel.

Entre ambas giras hay 29 golfistas mexicanos que juegan esta temporada.

“Mientras que en el circuito femenil, también hay un buen momento con Gaby López y María Fassi, quienes jugaran esta campaña en la LPGA, la máxima gira de golf femenil del mundo”, agrega Robleda.