Miguel Mejía Barón se encuentra en el campo de prácticas de Pumas, está esperando a que los jugadores lleguen de su rutina de cardio; a medida que llegan intercepta a uno de ellos y se alejan hacia lo más profundo del campo mientras platican, toman asiento en una banca porque la charla se extiende por unos 15 minutos. Después se dirige hacia el director técnico Andrés Lillini e intercambian ideas por otro largo periodo de tiempo, el equipo enfrentará el jueves la semifinal de la Liga MX y su experiencia y consejos contribuyen a componer el rumbo del equipo.

“El profe Mejía Barón tiene mucha experiencia y en esta clase de partidos son los detalles los que marcan la diferencia. Nos ha ayudado mucho, siempre aconsejándonos, siempre estando cerca, yo creo que ha estado mucho más en la cancha que en su oficina y eso se nota”, dijo a El Economista el lateral de Pumas, Alan Mozo.

Mejía Barón es un experimentado del futbol mexicano que como jugador desarrolló toda su trayectoria en Pumas y como entrenador llevó a los auriazules al campeonato de 1990-91; como seleccionador mexicano logró la Copa Oro en 1993 y un subcampeonato en Copa América en el mismo año; más recientemente ha ganado múltiples títulos en Tigres como auxiliar técnico de Ricardo Ferretti.

A inicios de septiembre, cuando el conjunto se encontraba en el puesto 15 de 18 en la tabla general y con apenas un triunfo, el ídolo de la afición auriazul se incorporó al equipo del pedregal para desempeñarse como vicepresidente deportivo. A Pumas llegó “sin un plan pero con buenas intenciones”, como señaló en la conferencia de presentación, buscaba integrarse y conocer lo más posible de la institución para poder dar su opinión y así tratar de mejorar.

Miguel España, quien en su época como también fue parte del campeonato 1990-91, compartió a este diario que si bien son una serie de factores los que han influido en que Pumas haya compuesto su desempeño, la adición de Mejía Barón sin duda fue positiva.

“Le gusta que el jugador cuide los pequeños grandes detalles que son la diferencia entre ganar y perder y es un gran observador tanto dentro como fuera de la cancha de los muchachos. Tiene las maneras de hablar con ellos, también tiene una buena visión de lo que es futbolísticamente el equipo, creo que es un buen apoyo para Andrés Lillini”, dijo el ex capitán del conjunto.

A Mejía Barón no le interesa ganar como sea, sino hacerlo bien. Es meticuloso en los fundamentos de los jugadores y en que sepan elegir bien los momentos para cambiar de juego, dar un pase largo o hacer un recorrido.

“Cuida mucho los principios, cómo son los modos y es una persona empática porque la preparación lo ha llevado a eso, también los años, intenta hablar con los jugadores y creo que es un gran apoyo para Lillini porque hay algunas cosas con las que el entrenador no debería estar batallando”, añadió España.

Tras su arribo a esta nueva etapa de Pumas, Mejía Barón se encuentra consciente de que los universitarios no tiene el presupuesto con el que cuentan las grandes instituciones que siempre pelean los primeros puestos de la tabla, de hecho, las tres plantillas más valiosas del torneo (Monterrey, América y Cruz Azul) al menos triplican el valor del roster de los felinos (27.6 millones de dólares).

—¿Cómo es Miguel al negociar con los altos mandos para que tomen en cuenta su opinión en decisiones de presupuesto o fichajes?

 —“Es una persona clara, si algo no le gusta seguramente ya no lo veremos. Sin ser una persona que no entienda razones, tiene una manera de ver las cosas, de trabajar más allá de los resultados, una manera honesta de afrontar y a la hora de hablar, con un sentido común, con razonamiento de cómo se están dando las cosas y con todo el conocimiento que lo avala. Seguramente dará sus planteamientos e ideas para mejorar el equipo con la directiva, con Andrés Lillini y con las fuerzas básicas”.

El trabajo de Andrés Lillini, la disposición de los jugadores, la mejora en el rendimiento de algunos de ellos, son sólo unos de los factores que a consideración de Miguel España han ayudado a encauzar el rumbo del equipo en los resultados deportivos y que se encuentren peleando por acceder a la final. Los mismos jugadores reconocen que la única diferencia con el inicio del torneo fueron los goles, que extrañamente no llegaban, pues el trabajo sigue siendo el mismo.

“No creo que la inclusión de Mejía Barón sea el éxito del funcionamiento del equipo; por más que llegue una figura externa los protagonistas de las buenas o malas rachas son los jugadores, somos los que al final tomamos una decisión y no tiene que ver con la gente de pantalón largo que esté dentro del proyecto; muchas veces sí terminan influyendo pero lo que veo es que la llegada de Mejía Barón, la gestión que Lillini hace con el grupo ha ayudado a que esto se vea mejor, pero creo que el mérito mayor se lo llevan los jugadores por haberse sobrepuesto a críticas a un mal inicio de torneo. El futbol mexicano al tener este formato de repechaje te da esperanzas, motivación cuando ya estás dentro y es lo que está pasando”, opinó Odín Patiño, ex futbolista de Pumas.