Davis Milton Love III es un ortodoxo, un apasionado seguidor de las reglas. Al golfista norteamericano le llama el buen gusto, por eso su ferviente admiración por la marca Ralph Lauren que le viste. El mundo del golf le reconoce en cada torneo, cuando sus manos tiemblan luego de que una ronda ha terminado.

Hijo de Davis M. Love III, un notable golfista que disputó el Master Tournament de la PGA en 1964. Aprendió muy pronto las formas del golf de muy buena manera. Love III es el capitán del equipo de Estados Unidos que participará en la Ryder Cup.

Acompañado de Tiger Woods, Bubba Watson, Jason Dufner, Keegan Bradley, Webb Simpson, Zach Johnson, Matt Kuchar y Phil Mickelson, Love III buscará conseguir el título. Escritor, esposo y padre de dos niños, Davis incursionó en el golf profesional en 1987.

De entonces a la fecha, el estadounidense ha logrado 34 títulos profesionales, de los cuales sólo uno ha sido Major: el PGA Championship de 1997 y otros 19 trofeos de la PGA, además de ser segundo en el Masters Tournament de 1995 y 1999.

Ubicado actualmente en el sitio 129 del ranking mundial del golf, Love III ha acumulado casi 42 millones de dólares en ganancias a lo largo de su carrera en el PGA Tour. No ha dejado de soñar Davis, pues su imaginación le lleva a ser uno de los diseñadores de campos de golf más reconocidos de Estados Unidos.

Y se ha hecho de un buen nombre pues desde 1994 lidera la empresa Love Golf Design, la cual lleva junto con su hermano Mark Love, quien también es su caddie y que puso su primer campo en California del Sur en 1997 llamado Ocean Creek.

Su peculiar forma de ser también está definida por ser un asiduo criador de caballos, incluso su hijo, Lexie, compite profesionalmente en carreras en paso fino. Y tan extraño es Love III como para caracterizarse por ser uno de los pocos jugadores profesionales en viajar a sus torneos de la PGA en un autobús adaptado como camper.

En el 2010, se convirtió en el anfitrión del McGladrey Classic, un evento oficial del Tour PGA. Y hoy, para este 2012, con apenas dos top 10 en la temporada, lidera al equipo estadounidense que busca conseguir el triunfo para su país, de la forma ortodoxa y elegante, tal como a él le gusta.

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