El césped es largo, cuesta trabajo que ruede la pelota. El esfuerzo obliga al jugador a que necesite mayor capacidad aeróbica, pero el aire es caliente, no hay corrientes que refresquen el estadio de Rayados.

La temperatura promedio en Monterrey alcanza 24° C, pero en los meses cálidos puede llegar a los 32° C y dentro del estadio la sensación térmica puede aumentar cinco grados respecto al exterior. La cubierta de aluminio hace que parezca un sauna, un horno, te asfixia y te deja sin energías.

Rayados de Monterrey es el mejor equipo como local de los últimos tres años. Desde que estrenó su estadio en julio del 2015, ha ganado 33 partidos y consigue un triunfo en dos de cada tres encuentros. Apenas ha sufrido cuatro derrotas y la efectividad del equipo en su estadio llega a 73% sólo tomando en cuenta los partidos de Liga.

¿Qué factores hacen de la casa de Rayados el estadio más complicado para los equipos visitantes?

-Asistencia: 92.1% es el promedio de asistencia a los juegos de local de Monterrey los últimos seis torneos.

-Rivales: la grada visitante se encuentra en la esquina norte del estadio, la parte más alejada del inmueble y sólo hay lugar para 500 aficionados. Es decir, menos de 1% es el apoyo que reciben los equipos rivales.

-Clima: La falta de corrientes de aire ocasiona que la temperatura dentro del estadio se eleve hasta cinco grados centígrados más que en el exterior.

-Ruido: Hasta 68 decibeles de ruido se han registrado en los partidos de Rayados con aforo agotado.

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“¿Qué onda con su horno?”, preguntó Miguel Sabah a Pablo Barrera en el sexto partido celebrado en el estadio, durante un partido de Copa MX. “Se siente un calor impresionante. A nosotros también nos está costando adaptar”, respondió Barrera, cuando jugaba en Monterrey.

Rayados ha hecho de su estadio una fortaleza en Liga. Es el único equipo que supera 70% de efectividad en casa. Tigres (67%) y Toluca (60%) son los más cercanos en rendimiento. También es el inmueble donde se anotan más goles de todo el torneo mexicano, el promedio es de 2.4 anotaciones por juego, el único que pasa de los dos goles por partido.

Monterrey tiene el estadio más ruidoso de la Liga MX, en donde menos aficionados visitante acompañan a sus equipos y donde la temperatura agota a los jugadores rivales.

En el diseño arquitectónico original se planteó una cubierta que estaría debajo de la cubierta de aluminio del estadio y que sirve como fachada, para absorber los gritos de los aficionados y permitiría un mejor control térmico del estadio.

“Se decidió no ponerla por temas de costos, salía muy cara, y se decidió que el estadio fuera muy ruidoso. Hicimos estudios que nos indicaban que efectivamente iba a ser un estadio muy ruidoso, y causa que el equipo visitante se sienta abrumado”, explica Domingo Macotela, director de Desarrollo del Proyecto y Dirección Arquitectónica del Estadio Rayados de Monterrey.

Jehú Chiapas, futbolistas mexicano que disputó varios partidos en el inmueble jugando en los equipos visitantes, reconoce que no se hacía una planeación especial para jugar en Monterrey, que el asume la imbatibilidad de Rayados en casa debido al plantel extenso y de calidad que tienen, que es producto de una racha. Lo que sí reconoce el mediocampista que actualmente se desempeña en Salamanca de Segunda División de España, es en las condiciones extremas de temperatura y ruido.

“Hace mucho calor. Creo que hay estadios donde realmente se escucha menos a la afición. Eso lo hace más complicado”, señala.

La razón es la coraza de aluminio que ocasiona que los sonidos reboten en toda la circunferencia del inmueble. Los decibeles se equiparan a una calle ruidosa de la Ciudad de México. También, al ser un estadio semicerrado, las corrientes de aire no fluyen al interior del inmueble.

“El calor que se genera en el estadio de Monterrey se compara con un partido que se desarrollaba en la época de los 70 en el estadio Agustín Coruco Díaz, de Zacatepec, que era un calor infernal. Eso amedrenta el rendimiento del equipo visitante”, agrega Domingo Macotela.

La falta de ventilación, el cansancio que aparece al transcurrir los minutos del partido y el calor, ocasiona cambios físicos en los jugadores. Bajo esas condiciones, los jugadores se cansan más rápido.

“Hay una disminución en el rendimiento aeróbico, en el rendimiento de la resistencia que fundamentalmente nos va a dar el mantenimiento de la eficiencia futbolística.

A su vez, la recuperación en las acciones explosivas que realizan los jugadores va a disminuir, en la recuperación y un mejor rendimiento”, señala Daniel Ipata, preparador físico que labora en Pumas.