En el 2015 Ken Bensinger firmó un contrato con la editorial para hacer un libro sobre el FIFA Gate que involucró a directivos de alto nivel de la Conmebol y la Concacaf en actos de corrupción, lavado de dinero, extorsión, malversación de fondos. Ken tuvo la posibilidad de charlar con varios protagonistas, estar en el juicio de los detenidos y recopilar innumerables fuentes para redactar su libro Tarjeta Roja.

Dice que Joseph Blatter —expresidente de la FIFA— es un gran político, cautivador y que siempre “busca hacerte sentir importante”; recuerda que Barack Obama le llamó a Sepp para saber si Estados Unidos le ganaría la carrera a Qatar para organizar el Mundial del 2022, que Rusia nunca comprobó (y ni se lo exigieron), que su triunfo como sede del 2018 fue legal y lejos de los sobornos; también habla de que una hermana de los procesados siempre le pedía información a él para saber cómo “miraba” o “cómo estaba” su hermano.

El Economista charló con el periodista de investigación de Buzzfeed para conocer un poco más de cerca el caso de corrupción más grande en la historia del futbol.

—¿Cómo es sentarse a tomar un café, tener una entrevista o una reunión con Joseph  Blatter?

Blatter me asombró, encontré una persona muy aguda y sutil. Vi un tipo muy vivo.  Recuerdo mucho una plática con una persona que se reunió con él con anterioridad y me preguntó qué pensaba de Blatter, le dije que era un buen político y me respondió que estaba equivocado, “es el mejor político del mundo” me dijo. Es un tipo con instintos muy agudos y fuertes.

Y es lógico, porque para poder sobrevivir tantos años al mando de la FIFA, un lugar donde todo el mundo está listo para acuchillar a los demás, para poder sobrevivir en ese hoyo de víboras y cosas venenosas, requiere un poder político especial.

Conmigo fue buena onda, fue muy abierto y hacía un esfuerzo para hacerme sentir especial. Cuando tiene una misión y aunque parece casual, él siempre está pensando en qué va a hacer. Es un tipo muy inteligente, le gusta el control, pero sabe hacerlo de una manera más sutil.

—¿Y don Julio Grondona si era Al Capone o don Corleone como aparentaba ser?

Lo describen como el don Corleone, como el capo. Michael García, quien investigó los casos de las candidaturas del 2018 y el 2022, me dijo que nunca había conocido en su vida a alguien que más se asemejara a un gánster como Grondona.

Lo que escuchamos en el juicio (del FIFA Gate) es que él controlaba todo, que todos tenían que ir para recibir su apoyo antes de emprender cualquier proyecto, hacer cualquier cosa sin permiso era casi un suicidio. Manejaba el poder a veces fuerte, a veces más suave.

Tenía una forma de comportarse un poco extraña. Un hombre que tiene mucho dinero, que tenía millones de dólares, viviendo en Puerto Madero, pero cuando se juntaba con oficiales de futbol muchas veces tenía reuniones en una gasolinera, en una estación de servicio, en los barrios más feos y peligrosos de Buenos Aires, en la noche, donde no había nada alrededor, un cuarto pequeño con foco colgando del techo nada más. Un tipo imponiendo su voluntad a todo.

—México no salió manchado en todo el caso del FIFA Gate, al menos en primera instancia...

Con todo respeto a México, que quiero mucho (vivió seis años en la Ciudad de México y se declaraba fan de los Pumas), a muchas personas provoca dudas que su país haya salido sin mancha encima. Yo hablé con gente del Departamento de Justicia de Estados Unidos y no me dieron mucha información. ¿cómo es que México esquivó el tema del FIFA Fate...?

—En la Concacaf estuvieron muchas personas involucradas, pero destaca el presidente de aquel momento: Jeffrey Webb

Se hablaba de que sería el próximo presidente de la FIFA, hasta el mismo Blatter dijo—sobre todo cuando empezó la ruptura entre él y (Michel) Platini (expresidente de la UEFA)— que su sucesor iba a ser Webb, resulta que él estaba más embarrado, sucio que los demás.

Era un tipo que le encantaba estar en el centro de todo y ser el festejado, pero la verdad es que tan sucio como Jack Warner. Blatter me dijo que la gran decepción de todo eso era Jeffrey Webb.

Lo que salió de él es que fue el banquero personal de todos los corruptos del Caribe antes de llegar al poder. Y sus fraudes no son sólo contra el futbol, está bajo investigación en las Islas Caimán por millones de dólares.

—¿Cómo fue posible que Rusia haya ganado el Mundial si fue la candidatura peor evaluada, si nunca comprobó que no realizó actos ilícitos para ganar el Mundial, qué reflexión haces?

Rusia como estaba compitiendo contra Inglaterra y España, Portugal; Bélgica y Holanda, según todas las evaluaciones, Rusia fue la peor de ese grupo. Gente contratada por Inglaterra para investigar a sus rivales descubrió muchas irregularidades que (Vladimir) Putin (presidente de Rusia) se había involucrado directamente en el proyecto y que estaban empezando a ver posibles sobornos a diferentes votantes de la FIFA, gente como (Chuck) Blazer (exsecretario de la Concacaf) como otros miembros de comités ejecutivos estaban recibiendo favores especiales.

Presuntamente miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA (quienes votarían) estaban recibiendo cuadros de arte posiblemente robados de museos rusos. Roman Abramovich estaba acompañando a Rusia, pero es raro que no se involucrara en ese tipo de actividades.

Cuando fue Michael García a Rusia a realizar su investigación, le dijeron que las computadoras que habían ocupado para el tema de la candidatura no eran suyas, que se las habían donado y no tenían archivos de respaldo y que en los ordenadores ya no estaba la información. Quienes presentaron las máquinas fueron academias de futbol ligadas a Abramovich. ¿Qué hizo la FIFA? en vez de levantar la voz, dijo: “¡ahh, entonces todo debe estar bien”.

—Parece que al futbol se le perdona toda, jugadores que evaden impuestos, organizaciones que se manejan con total impunidad...

Por eso la investigación de la fiscalía de EU fue como un balde de agua fría para la FIFA. Durante décadas vivían en la impunidad, lo que ellos querían hacer, los actos corruptos, no importaba porque no había quien regulara, una policía que los controlara.

Una de las teorías fue que inició el proceso por la vergüenza de EU porque Qatar recibió la sede del 2022. Blatter me dijo que la noche anterior del voto le llamó a Barack Obama y le preguntó si iba a ganar, desde entonces nunca más volvió a llamarle. Según Jospeh, Obama pidió que investigaran a la FIFA por la vergüenza de Estados Unidos de no ganar y me dijeron eso en Suiza, en Inglaterra, en Argentina, Brasil y no es cierto.

La investigación fue cinco meses antes del voto y los agentes involucrados no dimensionaron qué tan grande iba a hacer y no les interesaba el tema de Qatar al principio.

Para Obama fue más grande la desilusión de que Chicago no recibiera los Juegos Olímpicos, eso fue una decepción más grande.

—¿Podemos creer entonces en que la FIFA trabaja para la transparencia?

La FIFA ha avanzado, guste o no está adentrándose en mejorar, pero es imposible creer que ya está afuera de sus problemas. Yo veo una cultura que está podrida desde hace décadas, desde los años 70. La FIFA es corrupta y todos sabemos que tiene problemas, pero todos estamos viendo el mundial y estamos suspirando.

—¿Qué opinión tiene de las personas que están involucradas en el caso, pero desde el punto de vista humano? ¿qué se encontró?

Por ejemplo, se puso en contacto, primero en Twitter y luego en Whatsapp, una hermana de uno de los directivos detenidos de Perú. Siempre me preguntaba cómo estaba, cómo se veía, sin duda estaba preocupada por él. Al final es una persona aunque esté acusado de corrupción, tiene una hermana que lo quiere mucho, que está preocupada por él, queriendo transmitirle sus emociones a ella.

Mucha de la cobertura de la FIFA y esos problemas de corrupción retratan como monstruos y nada más, y no hay nadie en el mundo que sea así. la gente es compleja y el caso también.

ivan.perez@eleconomista.mx