Se zambullía en el agua con especial naturalidad, que a nadie asustaba cuando sus hermanas lo sumergían en la alberca de la casa de una tía materna en Acapulco. Gustavo Sánchez Martínez aprendió a nadar así, desde que era un bebé, y hoy es un reconocido nadador a nivel internacional.

No importaba que Gus no tuviera piernas, como el resto de las personas que lo rodeaban. Al pequeño le gustaba tanto el agua como sentirse como cualquier otro niño de su edad. Porque mi filosofía es nunca rendirse y trabajar , aseguró a El Economista el medallista paralímpico en Londres 2012.

Y es que para el nadador que se ha destacado en las competencias internacionales parece ser que nada es imposible: Desde que estaba pequeño, mis papás me alentaban a que si quería algo, lo tenía que conseguir yo, intentarlo, alcanzarlo, por mucho que me costara trabajo.

Eso me ayudó a ser quien soy. Ellos querían que fuera independiente y hoy lo soy. Por eso admiro de mí las ganas de salir adelante, mi actitud, mi fuerza, mi forma de pensar que nada es imposible , asegura.

No era para menos para quien había nacido sin su mano izquierda, con la derecha dañada y a quien a los pocos meses de vida le amputaron la pierna izquierda. Eso le ayudó a ser un chico aguerrido.

Luego de haber conseguido impulsar su nivel en la natación gracias a entrenar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), logró participar en varios nacionales, incluso destacando sobre uno de los más grandes de dicho deporte paralímpico: Juan Ignacio Reyes.

Así, su desempeño lo llevó, en el 2009, a obtener siete preseas de oro en Colombia; cuatro oros y dos bronces en Edmonton, Canadá, mientras que en los Juegos Nacionales celebrados en Morelos rompió récords en las pruebas de 150 metros combinados y 100 metros libres.

En los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011, el mexicano fue uno de los grandes ganadores de la justa al cosechar cinco preseas, dos de oro, dos de plata y una de bronce.

Mientras que en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, Gus se consagró como el integrante más destacado de la delegación al obtener dos medallas de oro en las pruebas de 100 metros (1:24.28) y 200 metros libres (2:58.09) categoría S4, donde dio cuenta de Oribe de 38 años y de Smetanine de 37.

También obtuvo plata en los 150 metros individual combinado categoría SM4 con tiempo de 2:39.55 detrás de Cameron Leslie, de Nueva Zelanda, y delante del japonés Takayuki Suzuki.

En los 50 metros dorso categoría S4, ganó presea de bronce con 47.17 segundos detrás del mexicano Juan Ignacio Reyes (45.75) y del ruso Aleksei Lyzhikin (46.73).

Pero esto, para el joven de 18 años, apenas es el comienzo: Vamos más para adelante, esperamos en Río conseguir los cuatro oros, pero para eso se tiene que trabajar mucho. A partir de enero tenemos que trabajar mucho, ya que en agosto tenemos el mundial, tenemos muchas competencias por delante .

El también ganador del Premio Nacional de Deporte 2012 dice, con certeza, que los Juegos Paralímpicos le cambiaron la vida: Me hicieron crecer más, conocer en verdad lo que es la competencia, conocer estadios internacionales, de élite, personas que sacrifican lo mismo que tú, me hizo crecer como profesionista y eso es algo invaluable , concluyó.