El plan para que China tuviera una fecha en la principal categoría de automovilismo en la década de los 90 comenzó primero con un circuito callejero y después con un inmueble permanente en la provincia de Guangdong.

Desde hace 15 años se realiza un Gran Premio de Fórmula Uno, en el país más poblado del mundo, donde se han desarrollado Juegos Olímpicos de Verano, Mundiales de Natación, Atletismo y los Oímpicos de Invierno del 2022, pero los datos del serial de automovilismo no han sido los mejores: pérdidas económicas y cada vez menos asistencia al circuito. ¿entonces por qué se empeña la F1 y los chinos en tener una carrera allí?

En 1999 el Circuito Internacional de Zhuhai se incluyó en el calendario provisional de la F1, pero perdió su lugar al no cumplir con los estándares solicitados por la Federación Internacional del Automóvil, contaba con licencia grado 2 y para ser sede de F1 es necesario tener grado 1.

En el 2002 comenzó la construcción del Circuito Internacional de Shanghai, que en su momento significó la mayor inversión en una pista. Pero las cifras toman mayor dimensión por el derecho de tener una fecha en el calendario de la categoría. El gasto inicial fue de 755 millones de dólares, que incluye la edificación del circuito y el primer contrato de siete años.

La cadena de televisión CCTV invirtió para ese mismo periodo 146.3 millones de dólares, posteriormente ya no destinó recursos en los derechos. Para la presente temporada se anunció un acuerdo “multianual” que permitirá la transmisión de la categoría.

Por su parte, las anualidades a la F1 en el primer contrato fueron de 59 millones de dólares y para negociar el segundo, los organizadores solicitaron que se disminuyera la cuota (42 millones de dólares) al no tener los ingresos esperados.

A pesar de la baja asistencia y pérdidas que se cuantificaron en 30 millones de dólares por el primer contrato —según datos del periódico China Daily— los organizadores locales firmaron un tercer contrato por menos tiempo, que les aseguró tener la carrera hasta el 2020.

La justificación de las autoridades locales de continuar, y no renunciar como lo hicieron Corea del Sur e India, fue que forma parte de los planes para impulsar el crecimiento de la región.

“Este gran país ya ha demostrado el interés por el deporte y creemos firmemente que todavía hay un gran potencial inexplorado”, mencionó Chase Carey, CEO de F1, tras la ampliación del contrato.

El Gran Premio de China se caracteriza por ser la sede en la que menos lugares en promedio se ocupan en relación con la capacidad del inmueble.

El fin de semana de la carrera, por día, sólo se ocupa una cuarta parte de los asientos disponibles en el Circuito Internacional de Shanghai, de acuerdo con los datos que dio a conocer la F1 del 2016 y 2017. Mientras que en asistencia, se dio un incremento de 3 por ciento.

En la edición del año pasado del GP de China se dieron cita durante el fin de semana 145,000 personas. Mientras que la primera edición de la carrera, la cual ganó el brasileño Rubens Barrichello, reunieron a 260,000 espectadores y la sintonizaron 30 millones de televidentes, números que no han logrado igualar. La ocasión en la que repuntó el interés por la carrera fue el regreso de Michael Schumacher, en el 2010, a la cual acudieron 155,000 aficionados.

Una de las estrategias que han empleado los organizadores para atraer a los aficionados es bajar los precio de los boletos. De los costos del 2016 a los del 2018, hubo un descenso en promedio de casi 20%. El boleto promedio para la presente carrera es de 167 dólares.