El primer contacto de Christian Dean con el futbol fue a los cuatro años, cuando ingresó a su primer equipo en su natal California. Sin embargo, para ese entonces, el beisbol también estaba en su gusto, basquetbol y surf eran sus pasatiempos, hasta que en el tercer año, en la Universidad de California, Berkeley, apostó al balón de futbol, una carrera profesional y los Vancouvers Whitecaps de la Major League Soccer.

El defensa central de 22 años fue la tercera selección global del Superdraft de la MLS del 2014. Sus tres años en el programa universitario en Berkeley lo llevaron a los campos de entrenamientos que organiza la Liga estadounidense con los mejores prospectos del futbol universitario, que por infraestructura, dimensiones, capacitación y talento es el semillero del futbol .

El sistema universitario estadounidense le permite al estudiante-deportista desarrollarse académicamente, pero también deportivamente, sin descuidar el nivel del alto rendimiento , indica Guillermo Zamarripa, director general de CMAS Athletes, agencia de vinculación entre atletas y universidades estadounidenses.

Los dos semifinalistas de la Concachampions, FC Dallas y Vancouver Whitecaps, tienen, respectivamente, siete y 14 jugadores provenientes de los distintos modelos de formación de futbolistas en Estados Unidos, entre los que se encuentran las academias con límite de edad que cada equipo impulsa y los futbolistas que provienen del sistema de torneos universitarios, como Christian Dean.

En el futbol colegial de alta categoría se juega de agosto a diciembre. Hay más de 300 universidades que invierten entre 40,000 y 50,000 dólares anuales por colegiaturas, seguros, dormitorio, comida y libros. Es, en términos generales, una beca completa , explica Zamarripa.

El futbol universitario en Estados Unidos es importante para el desarrollo del deporte, un signo de ello es que ESPN transmite en directo partidos de la etapa final, el campeonato nacional de la NCAA: los futbolistas están acostumbrados a los medios, viajan en jets privados, se hospedan en hoteles de lujo y les dan todo lo que implica un ambiente profesional, sin ser profesional , porque no reciben un salario.

Al finalizar el torneo, la MLS invita al campamento, previo a que inicie la temporada, a los mejores jugadores para realizar prácticas, entrenamientos y partidos ante los visores y entrenadores de todos los equipos del torneo estadounidense y, hasta en algunos casos, de equipos extranjeros.

Sin embargo, la invitación no significa tener un contrato asegurado con algún equipo de la MLS.

Existen parámetros que indican que 1% de los jugadores llega a ser profesionales y algunos ni siquiera piensan en ser profesionales al graduarse en una buena universidad , indica Guillermo Zamarripa.

Entre las universidades con los mejores programas de futbol están Stanford, actual bicampeón colegial, Universidad de California, Berkeley, así como la Universidad del Sur de California (USC), también incluidas entre las mejores escuelas del mundo.

Lo curioso es que los salarios de la MLS siguen siendo bajos, comparados con otras ligas , expresa Guillermo Zamarripa. La última revisión al contrato colectivo de la Liga estadounidense indica que el salario mínimo llegaba a 60,000 dólares anuales, aunque, en caso de futbolistas menores de 25 años, la cifra podría llegar a 36,000 dólares.

La disyuntiva de los futbolistas universitarios llega cuando al concluir sus estudios en una de las mejores universidades del país, pueden aspirar a encontrar trabajos donde reciban ingresos de hasta 100,000 dólares anuales, cifras que en el futbol difícilmente alcanzarán si no demuestran cualidades excepcionales en el balompié.

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