El Mundial Femenil 2019 hasta el momento ha superado la marca de 1 millón de boletos vendidos, cercanos a los 1.3 millones que logró la edición pasada en Canadá 2015. Sin embargo, durante la etapa de grupos de Francia 2019 y en partidos en que la misma FIFA anunció que las entradas estaban agotadas, se vieron asientos vacíos.

“Buena suerte a quien le toque sentado al lado de mi hijo de tres años”.

“¿Por qué molestarse en permitirnos comprar varios boletos a la vez si no va a haber ningún esfuerzo para tratar de tener esos asientos cerca uno del otro?”.

Ésas fueron algunas de las quejas a la FIFA en Twitter.

“Lo único que muestra está situación, es desorganización por parte de la FIFA. No creo que afecte la imagen del futbol femenil. Son aspectos básicos para organizar esta clase de torneos. Me parecen incomprensibles este tipo de errores por la magnitud del evento”, comentó a El Economista, Gil Bolotin, vicepresidente de Negocios de Norteamérica de Anagog, aplicación tecnológica deportiva basada en los aficionados.

Los problemas comenzaron desde la inauguración. Los aficionados recibieron un correo electrónico un día previo al partido con una nueva entrada, que tenían que imprimir para acceder al estadio.

Los fans que consiguieron sus boletos de forma previa vivieron confusión sobre cuál de los dos tickets sería el que necesitaban utilizar. Para aclarar sus dudas, los fans esperaron alrededor de dos horas en filas de taquillas y entraron  cuando el partido ya había comenzado; al interior del estadio, lugares separados a sus familiares o amigos, y boletos duplicados.

La problemática no sólo quedó en el partido de inauguración. Los aficionados continuaron afectados, como en el caso de Jennifer Doyle, que viajó desde Los Angeles para ver a Estados Unidos y comentó al Washington Post lo complejo de su situación.

“Esperé en la fila y llegamos a las puertas donde había un escáner de código de barras. Las entradas no funcionaron”.

Quinton Porter, vicepresidente de Norteamérica de Pico, empresa que brinda conexión entre equipos deportivos y fans, explicó a este diario que la Federación debería apelar a redimir la situación de una manera más personal.

“No les están dando una experiencia agradable que demuestre que la FIFA se preocupa por los fans, quienes están invirtiendo su dinero en sus eventos. Deberían brindarles un cuestionario para que den a conocer sus descontentos con la intensión de tener una atención personalizada y conocer dónde ocurrió el error”.

La FIFA no dio una cifra exacta, pero expresó mediante un comunicado que la cantidad de fans afectados fue un porcentaje mínimo y aseguró que las personas que cuentan con entradas aseguradas para las semifinales y final del evento no tendrán problemas par entrar al estadio.