Son 112 los lugares en los rosters de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) que son ocupado por peloteros extranjeros, es decir, 23 por ciento. Los beisbolistas provienen principalmente de naciones como Estados Unidos, República Dominicana y Venezuela.

En el caso de Yosmany Guerra, dejó de ocupar una plaza de extranjero a mediados de la temporada 2018, porque el cubano concretó el proceso de naturalización y esto permite a una organización contratar a otro beisbolista foráneo.

En la liga no hay restricciones para contratar a jugadores mexicoamericanos y naturalizados. Algunos de los peloteros que se han naturalizado mexicanos son: Chris Roberson, Luis Fonseca, Rubén Rivera, Carlos Teller, Gerson Manzanillo, Alberto Querales y Uriak Márquez. Los dos últimos jugadores no han registrado participación en la presente fase regular.

Pero es un proceso que también ocasionó una sanción por 5 millones de pesos a Leones de Yucatán, por registrar con un pasaporte mexicano falso a Ronnier Mustelier.

En el caso de Yosmany Guerra, fue un proceso que se realizó a petición de los Piratas de Campeche, y explicó que aceptó porque da “más oportunidades en este negocio. Se ha puesto difícil este trabajo. Traen a peloteros que tienen experiencia en Grandes Ligas y Ligas Menores”.

El originario de San Cristóbal, Cuba, disputó cinco campañas en la Serie Nacional de Beisbol y formó parte de las novenas de los Metropolitanos e Industriales. Dicha etapa la describió como una escuela.

“Fueron cinco años maravillosos. El beisbol cubano me dio todo lo que soy, lo que he aprendido, a pesar de que es amateur, pero con muy buen nivel”, indicó.

En el 2014 permaneció en sucursales de los Miami Marlins en Ligas Menores (GCL Marlins, Jacksonville Jumbo Shrimp y Jupiter Hammerheads), periodo en el que disputó 28 juegos y registró un promedio de bateo de .284. Pero no fue un proceso sencillo para el pelotero, porque estuvo cinco años en República Dominicana por problemas con sus documentos. Aunque al final logró su objetivo: jugar en Ligas Menores.

La presente campaña es la cuarta que disputa el pelotero en la LMB. Guerra indicó que sigue jugando con el mismo ánimo, pero también le da más tranquilidad que ahora juega como mexicano.

“El deporte se ha puesto muy difícil, porque hay un sinnúmero de jugadores que tienen mucho talento y que no tienen trabajo. Estoy muy contento por haberme hecho mexicano, porque en dado caso no estuviera aquí en la posición de extranjero y aquí andamos”, comentó.

En el 2018, la Liga dio a conocer que el tope salarial tanto de un jugador extranjero y mexicano es de 10,000 dólares mensuales. Yosmany refirió que el estatus que tiene en relación con la nacionalidad es que puede “durar un poco más en este negocio”.

Su primera temporada en la Liga la disputó con los Olmecas de Tabasco (2016), después pasó con los Piratas de Campeche (2016-2018), equipo en donde aprendió mucho bajo el mando de Lino Rivera (2017), y ahora es parte de la novena de los Tigres.

En nueve encuentros, el segunda base de Quintana Roo registra un promedio de bateo de .395; ha conectado 11 hits; un cuadrangular; impulsado cuatro carreras, y lo han ponchado en dos ocasiones.