La propuesta para suspender por cuatro años los ascensos y descensos a Primera División, se convertiría en la tercera gran reforma a la estructura del futbol mexicano en los últimos 20 años.

La primera tuvo que ver con la implementación de los torneos cortos, en 1996; la segunda con la liberación de las plazas de extranjeros en los equipos, apenas hace un par de años, y la transformación del futbol mexicano a un modelo estadounidense, que concluiría con el proyecto de “que los clubes se conviertan en verdaderas instituciones, sean sólidas y capaces de mantener un espectáculo digno para los aficionados y que sea eso lo que permita crecer”, según palabras de Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX.

El Economista consultó a expertos en marketing, datos y testimonios sobre las consecuencias de la propuesta y las implicaciones de la suspensión de los ascensos y descensos en México.

Entre los retos de los dueños de las 16 franquicias en Liga MX estarán el subsistir económicamente sin la recompensa de revalorización con el ascenso a Primera División y, además, abandonar a regiones pobladas, con ingresos salariales superiores a la media nacional, como Hermosillo y Culiacán.

Sin embargo, la Liga MX y sus integrantes podrían experimentar un aumento en los ingresos por derechos de televisión, debido a que se centraría toda la atención mediática en ese torneo sin peligro de perder la categoría.