—¿La clasificación de Panamá a este Mundial de Rusia les quitó un peso de encima?

Para nada. Siempre recuerdo las palabras de mi hermano que mencionó hace algunas semanas.

—¿Qué dijo?

Que no teníamos nada que reprocharnos. El camino que construimos junto a los jugadores fue magnífico, histórico. Sólo que no pudimos concretar el último paso.

—¿Qué les faltó?

En el vestidor decíamos que estábamos en una escalera de 10 escalones. Cada uno era los partidos del hexagonal. Al tiempo, nos dimos cuenta que subimos nueve y que para subir ese último, que ya lo teníamos, nos caímos.

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Jorge Dely Valdés nunca se sentó en ese partido ante Estados Unidos, al que denominó el décimo escalón. Él y Julio César, su hermano gemelo, hicieron dupla en la dirección técnica de Panamá para tratar de calificar a su selección al Mundial de Brasil 2014, la que sería su primera aparición mundialista.

Necesitaban del triunfo y una derrota de México ante Costa Rica. El script marchaba perfecto hasta el minuto 90. Pero todo cambió. Un minuto más tarde, en una desconcentración de la defensa, Graham Zusi marcó el empate. El estadio Romel Fernández enmudeció. Luego cayó el tercero de los estadounidenses.

El sueño se evaporó.

—¿Cómo vivió los meses siguientes?

Tanto Julio como yo desaparecimos del ambiente futbolístico dos o tres meses, para recuperarnos. Fue muy doloroso.

—¿Cómo manejaron las críticas que lo culpaban?

Al principio mal, no queríamos saber del partido. Nos sentíamos frustrados, que no se valoraraba nuestro trabajo. Antes de la de Rusia, la de Brasil 2014 fue la mejor eliminatoria de la historia del país. Pero quedó empañada por los últimos cinco minutos del juego ante Estados Unidos.

—¿Qué cambió en el 2018 para que lograran calificar al Mundial?

(Hernán) Bolillo Gómez transmitió la mentalidad que le faltaba a Panamá. Les inculcó a los jugadores que debían de imaginar que estaban en el Mundial. Lo de él fue un trabajo mental, más que futbolístico o de cambiar algunos jugadores, porque la mayoría de los seleccionados estuvieron en la eliminatoria del 2014.

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Jorge Dely Valdés recuerda que cuando conoció a Gómez, lo primero que hizo fue reconocer el trabajo que había hecho él y su hermano. “Se comportó como un caballero. Cuando consiguieron la calificación nos volvió a agradecer”.

—¿De qué más trató esa primera charla?

Enteramente de futbol. Nos preguntó sobre las características de los jugadores y de cuáles eran las posiciones en que se sentían más cómodos.

—¿Cómo se vive el ambiente previo a los juegos de Panamá?

Festivo. Todo el mundo viste con sus playeras, hablan de los seleccionados. Es el tema número uno de conversación en todos lados. No se sentía un ambiente así en el país desde que peleaba Roberto Manos de Piedra Durán.

—¿Cuál sería un cierre digno del Mundial para Panamá?

No pudimos mantener cerrados los marcadores, que era el objetivo que todos hubiéramos querido. Sin embargo, contra Túnez habrá más oportunidades. Sacar puntos sería el escenario perfecto.

alain.hernandez@eleconomista.mx