Las apuestas deportivas engloban el 70% de las apuestas en el mundo y el futbol europeo es el que genera más ingresos, seguido del beisbol, de acuerdo con un reporte de Zion Market Research.

En México, según Milenio, el valor de mercado de los casinos físicos es de 11,000 millones de dólares y los juegos en línea 600 millones y se generan 38,000 empleos directos y 140,000 indirectos, reporta la Asociación de Permisionarios Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego de Apuesta en México A.C. (AIEJA). A nivel mundial, el valor del mercado de apuestas en línea para 2019 fue de 53,700 millones de dólares, calculó Grandview Research, y tiene un crecimiento promedio anual de 11.5% hasta el 2027.

¿Dónde queda el apostador? Carlos Lazo Reyes, CEO de Upick, empresa de recomendaciones deportivas, análisis y academia de trading deportivo, explica el comportamiento de quienes arriesgan dinero a través del juego de azar.

“El apostador normal es alguien pasional. Cuando ellos toman su decisión sobre una casa de apuestas o sobre un juego, lo que buscan más son los bonos; el segundo tema importante para ellos es la prontitud del pago. El apostador, inmediatamente si gana, quiere recibir el dinero. Desde el punto de vista del para qué juego, es más que todo pasional, totalmente emocional”.

Ir con una casa de apuestas u otra en base al bono no es lo más recomendable, ya que las compañías emplean la estrategia para ganar liquidez. Lazo Reyes da algunas recomendaciones para evitar problemas al momento de apostar.

“Tener gerencia del dinero, no arriesgar más del 10, 15 o 20% si eres un apostador normal. Un apostador profesional no arriesga más del 3, 4 o 5%, debes tener un control de tus apuestas. ¿Por qué la mayoría de los apostadores no ganan dinero constantemente? Porque arriesgan más emocionalmente y no tienen una buena gerencia del riesgo” y a esto le suma la claridad de los objetivos al apostar (diversión, ganar dinero, etcétera), psicología y análisis previo a la decisión de apuesta.

Uno de los efectos negativos que pueden tener las apuestas y los juegos de azar es la enfermedad de juego patológico o ludopatía, que implica la persistencia y recurrencia de apostar con afectaciones personales y familiares. La página web de la Dirección General de Juegos y Sorteos señala que en México este tema no se trata a fondo por el Sistema de Salud Pública, pero apunta que la Facultad de Psicología de la UNAM, en 2012, creo un modelo de atención para las personas con problemas de ludopatía, en colaboración con el Centro Nacional para la Prevención y el Control de las Adicciones. También aclara que no hay estadísticas oficiales sobre este fenómeno.

Apuestas, de percepción negativa a entreteniemiento

Desde la perspectiva académica, las apuestas y la ludopatía se han analizado desde el aspecto psicológico (por qué apuestan y arriesgan dinero), económico (por el valor de la industria) y legal (por posibles actividades ilícitas), indica Samuel Martínez López, Maestro del Departamento de Comunicación en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y que asesora a alumnos de la Licenciatura en Comunicación de la institución en una investigación, mediante encuesta, sobre apostadores, principalmente menores de 30 años, en la capital del país.

“La mayor parte de las apuestas de online, el 60%, son hombres y 40% mujeres, 6 de 10 gusta apostar a los deportes, pero no se consideran necesariamente apostadores activos, aunque aceptan interés por las apuestas. Es una actividad que hacen en algunas ocasiones en el año y motivados por la socialización”.

El académico agrega que la globalización ha empujado a que este tipo de ofertas se legalice y se vuelvan negocios oficialmente reconocidos por los estados, aunque con muchos huecos y complicaciones a nivel mundial, por lo que forma parte de la sociedad pese a ser mal visto históricamente.

“Ya forma parte de la sociedad mexicana, va a evolucionar y no sabemos cómo irá construyendo su relación con la parte fiscal y de transparencia. El apostar siempre ha sido una actividad con connotación moralmente negativa. Tiene que ver con una actividad de entrenamiento, que es legal y a pesar de su connotación moral negativa la gente disfruta y permite la socialización, pasar el tiempo libre, lo malo que es a costa de invertir dinero que muchas veces no se recupera”.

angel.huguez@eleconomista.mx