Los clavados son la disciplina que más medallas olímpicas ha dado a México con 15. Surgen de una combinación entre el talento de atletas e inversión: pública con infraestructura y becas deportivas, y privada, con patrocinios y apoyo en la educación.

Juan Manuel Rotter, especialista en deporte público y privado y director de Corporate Games, señaló a este diario que la Federación de Natación destina alrededor del 75% de los recursos que recibe de la Conade a clavados, mientras que el resto se divide entre las otras disciplinas: natación, nado sincronizado, aguas abiertas y waterpolo.

En Tokio 2020, por primera vez, la delegación mexicana viajó con equipo completo, es decir, un total de 14 clavadistas para las ocho diferentes pruebas.

Son patrocinados por marcas como Electrolit, Bonafont, Amstel Ultra, MCA Investment Advisors, Cryo-B, entre otros. Los apoyan con producto y económicamente de acuerdo al plan trazado con cada atleta y con base en sus perfiles. El clavadista de mayor edad de la delegación en Tokio es Rommel Pacheco, de 35 años, mientras que el más joven es Osmar Olvera, de 17; algunos también son estudiantes.

“En Electrolit buscamos desarrollar talento y esta disciplina en la actualidad cuenta con muchos que nos enorgullece apoyar. Además, es una de las que más alegrías ha dado al país”, dijo a El Economista Óscar Reveles, gerente nacional de eventos y patrocinios de Electrolit, que patrocina al clavadista Yahel Castillo.

Además, Castillo, Dolores Hernández, Carolina Mendoza y Rommel Pacheco (egresado) tienen el apoyo del financiamiento de su carrera profesional a través del programa Elite de la Universidad Anáhuac, la cual les ahorra “mucho dinero”, en su educación, según expresó Gustavo Alpuche, creador y director de dicha iniciativa.

“No se les ayuda económicamente ni se les da bonos, sólo se les da una beca de 100%, les ayudamos a ponerles un tutor o asesor, les cambiamos exámenes, les facilito. Ellos tienen que estudiar y prepararse, pero otros beneficios no, para eso está la Conade y su Federación”, explicó el directivo.

La universidad también sigue los pasos del futuro de los clavados en México. Actualmente tiene estudiando una ingeniería a Randal Willars, joven de 19 años que obtuvo dos plazas para México en Tokio, sin embargo, no superó el control técnico para asistir a la justa. Además, el director del programa Elite tiene en el radar a María José Sánchez: “muy buena, que entrena con Ma Jin. Casi siempre he tenido a toda la selección de clavados”.

Otros clavadistas que han sido respaldados por la Universidad del Valle de México son Iván García, Alejandra Orozco, Diego Balleza, Andrés Villareal y Arantxa Chávez. A través del programa ALTOR se les otorga becas de entre el 80 y 100% para desarrollar sus estudios, los cuales pueden ser en modalidad online.

Adicionalmente, Juan Manuel Celaya y Aranza Vázquez, quienes participaron en la prueba de trampolín de tres metros, estudian en universidades de la NCAA, lo que les permite estar en constante fogueo, sin embargo, esta misma condición de deportistas colegiales en Estados Unidos le ha cerrado la puerta a los patrocinadores.

“Se han acercado una que otra marca, me han contactado por mis redes sociales pero las he rechazado por ciertos motivos de la universidad. Yo represento a una universidad de Estados Unidos, no se me permite ser considerado atleta profesional, lo que ya traería la remuneración de un patrocinador”, explicó Celaya a este diario.

Por décadas, el sistema colegial impidió que los atletas universitarios recibieran contraprestaciones económicas por patrocinio, sin embargo, en el último año se han dado una serie de reformas en las que se ha aprobado definitivamente que los deportistas puedan cobrar por sus derechos de imagen, publicidad y patrocinio a partir de 2021-2022.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx