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Buscar un sitio para el Mundial genera estrés, presión y violencia
Jugadores, entrenadores y directivos explotan en un proceso premundialista. estar o no pone en juego muchos millones de dólares.

Felipe Baloy apareció luego de la goleada de 4-0 que Estados Unidos le propinó a Panamá y perdió el control. El capitán panameño fue cuestionado sobre el desempeño defensivo que tuvo su selección ante el equipo estadounidense y, lejos de buscar argumentos, se dejó llevar por sus emociones y calificó como “pendejo” al reportero que esperaba una respuesta.
La actitud del exfutbolista de Santos fue la última de la que Concacaf fue testigo, pero la falta de autocontrol de protagonistas dentro del área no es una novedad. En 1993, Miguel Herrera dio una patada artera al hondureño Dolmo Flores. Después, en el 2009, Nery Castillo presumió jugar y vivir en Europa mientras le decía a un reportero que siempre iba a vivir en México y finalmente retaba a golpes a otro.
En el 2012, Jorge Luis Pinto llamó “payasos” a los periodistas mexicanos en una conferencia previa a un partido en San José de Costa Rica, correspondiente al cuadrangular previo al Hexagonal Final y Francisco Maza Rodríguez lanzó una señal con su dedo medio a la afición en el estadio Azteca y a los televidentes en febrero del 2013 luego de un juego ante Jamaica.
Estos son sólo algunos ejemplos de los momentos en los que los protagonistas han olvidado que son figuras mediáticas y han faltado el respeto a medios de comunicación o aficionados.
Pero, ¿qué los puede llevar a perder el control? Para el académico de la Universidad Iberoamericana Miguel Ángel Lara este tipo de conductas se dan por la “presión que el futbol ha obtenido” y a que este deporte se convirtió en un “ente económico gigantesco” que genera muchas presiones y provoca que se tomen decisiones “desde la emocionalidad y no desde la racionalidad”.
En el caso de Concacaf, detalló, va implícito el que se trata de una zona con mucha “corrupción y explotación” y a que esta zona de competencia, salvo Estados Unidos y Canadá, está conformada por “países emergentes”, en donde saben que además del logro deportivo, está en juego mucho dinero, lo que convierte la eliminatoria en una situación “macroeconómica”.
Miguel Ángel expuso que cuando te propones el objetivo de calificar, “todas las presiones influyen directamente en el comportamiento”. Este último punto puede explicar lo que sucedió con los personajes antes mencionados. Además, Kenneth Meléndez, periodista tico que vivió aquel episodio de Jorge Luis Pinto contra la prensa mexicana, argumentó que en ocasiones “verdades a medias” que cuenta la prensa, pueden “predisponer” a los protagonistas de este deporte. En esa época, recuerda, previo a ese compromiso, hubo algún reportero azteca que preguntó si Costa Rica se dejó ganar un duelo en Honduras.
Kenneth agregó que, a su juicio, si bien en ocasiones hay “mala intención” con algunos medios de comunicación, también juega mucho “la forma de manejar el carácter” de los jugadores. “No imagino a Andrés Guardado o a Celso Borges tomando una actitud de esas”, afirmó.
Miguel España quien atendió a este diario y expuso que ese tipo de reacciones van implícitas “en el temperamento” del jugador, o entrenador. “A veces conducen mal su conducta”, agregó el excapitán de la Selección Mexicana, quien aconseja que a este tipo de competencias hay que ir conscientes de que al jugador “se le provoca desde que llega al aeropuerto”.
Primer mundo no es ajeno a estas conductas
En Europa, en septiembre del 2011 Cristiano Ronaldo dijo que en ocasiones lo silbaban porque a su juicio la gente le envidiaba por ser “guapo, rico y el mejor jugador”. El año pasado, durante la Euro 2016, fue Zlatan Ibrahimovic quien perdió las formas luego de un acalorado mano a mano que tuvo contra el zaguero italiano Giorgio Chiellini.
“Si hubiera habido algún duelo entre ambos, Chiellini ya estaría en el hospital”, respondió a la prensa el ahora delantero del Manchester United.
Miguel Ángel Lara explicó que este tipo de situaciones pueden darse en países de primer mundo debido a que existe “un poco de farandulería” y los jugadores se enganchan. “No dejan de ser mediáticos y consumen medios en los que son atacados”, agregó el especialista, quien asegura que a nadie le gusta que lo critiquen.
