La fisioterapia será parte del legado de Stefany Cristino, de esta forma se mantendrá unida a la natación cuando se retire como atleta, pero aún no es tiempo, tiene 25 años y en Tokio 2020 vive sus segundos Juegos Paralímpicos. Si vamos más atrás, su vida en la natación inició con invictos en la Paralimpiada Nacional, subió al podio en los Parapanamericanos de Toronto 2015 para recibir tres medallas y en el 2017 ganó la presea de plata en el campeonato mundial IPC-Swimming México.

Estudiar Derecho fue su primera opción porque le gustan “las leyes y la justicia”, pero sentía que no iba de la mano con su vida deportiva: “convivo con la fisioterapia, aprendí a conocer los músculos, cuáles me duelen o cuáles tengo que estirar, cómo hacer un calentamiento previo a mi competencia. Me gustaría en un futuro aplicarla con compañeros que ahora son más pequeños, llevarles la rehabilitación. Como atleta sé lo que están pasando mis compañeros, qué les duele, cómo tratarlos, la experiencia es fundamental y por eso me gusta”, responde a este diario la nadadora que en Tokio compite en los 50, 100 y 400 metros estilo libre.

Cristino está inscrita en la Federación Mexicana de Deportes sobre Silla de Ruedas desde el 2008, su tipo de discapacidad es deficiencia de las extremidades que tiene un origen congénito, de acuerdo a los registros del portal del Comité Paralímpico Internacional, por lo tanto, se presenta en la clase deportiva S10, SB9, SM10. 

Su apoyo económico se basa en el monto que mantiene del extinto Fodepar, pues no hay patrocinios pero sí apoyo de su familia para cubrir gastos. El Estado de México al que representa, la apoya con acceso a lugares de entrenamiento, aunque se concentra en el Centro Paralímpico Mexicano.

A los patrocinadores que busquen la imagen de un paratleta les tiene un mensaje:

Con que las personas me vean, yo ya gano, no necesito que hagas mucho por mi. No necesito que me des dinero, ropa, simplemente con que me menciones en tus historias y que la gente me conozca, para mi estoy ganando mucho”.

En un tono reservado, Stefany cuenta que su ingreso mensual se estima en 15,000 pesos y no olvida decir que debe pagar nutriólogo, alimentación y suplementos. Desde que empezó a recibir ganancias por sus medallas o reconocimientos, sus padres le inculcaron el ahorro: “mi plan a futuro es comprarme una casa con mi propio esfuerzo, es la meta, trato de no gastar dinero en cosas que no necesito”. 

Sobre el apoyo económico que recibe del recurso público menciona que debe cumplir con marcas y tiempos casi cada 6 meses para ser acreedora, y de no cumplirlo, se retira: “esto te obliga a tener resultados, pero también si no los das te quedas sin dinero”. 

¿Qué destacas como tu mayor aprendizaje de los Parapanamericanos del 2015 a Tokio 2020? 

“He madurado mucho físicamente  y mentalmente. El proceso ha cambiado para bien, en el 2015 era una niña y pensaba muy atrabancado, competir, ganar y tenerlo todo, no descansar y competir. Tengo más de 25 récords personales que en 2 meses los logré. Sigo teniendo esa sed, pero soy más grande y tengo metas mejor planteadas”. 

Stefany conoce las historias de atletas que insisten en más de cuatro ciclos paralímpicos, y se cumple la o las medallas. Quedan 3 años para París 2024, seguir es una opción.

Stefany Rubí Cristino

  • 25 años, Estado de México
  • Clasificación: S10, SB9, SM10
  • 2 Juegos Paralímpicos (Tokio 2020, Río de Janeiro 2016)

Récords:

  • 1 medalla plata: campeonato mundial IPC-Swimming méxico 2017.
  • 3 medallas de plata: Juegos Parapanamericanos Toronto 2015.
  • Campeona nacional invicta: Paralimpiada Nacional del 2008 al 2017.

marisol.rojas@eleconomista.mx