Con el respaldo del Atlético de Madrid, el Atlético de San Luis comenzó su travesía en la Liga MX, un proyecto prometedor, pero que a poco más de tres meses en el máximo circuito ha generado dudas en cuanto a la forma en la que opera la directiva.

Los problemas de violencia, la manera en la que manejaron el despido del técnico Alfonso Sosa, el cese de la doctora del equipo femenil y el supuesto cobro de comisión de Gustavo Matosas por fichar al jugador Matías Britos en León que involucró cesarlo tras siete partidos.

“De entrada, la buena imagen fue a causa del respaldo que tenían por el Atlético de Madrid, pero al no tener un buen fondo para sostenerla, se les está cayendo. En sus comunicados de prensa han tenido muy malos manejos, como en el despido de Sosa, utilizaron prácticamente un machote. La pelea en el estadio confirma lo que dijo Marrero, que no conoce el medio. Han mostrado mucha inexperiencia, Alberto se ha equivocado en tener una excesiva presencia en redes sociales”, comenta a El Economista, Ángel Palma, director de la Agencia Total Match.

El directivo español, durante su gestión, ha mostrado presencia importante en Twitter, red en la que realiza publicaciones diversas sobre el equipo; sin embargo, lo que se cuestionó, principalmente, fue salir en la portada de la revista potosina de socialité, Qué Tal, en la que dio una entrevista acompañada de una sesión de fotografías.

Marrero fue uno de los principales señalados por el problema suscitado entre los grupos de animación del Atlético de San Luis y Querétaro, por no realizar una planeación de seguridad en conjunto con la Liga MX, a pesar de conocer que se enfrentaban ante un partido calificado de alto riesgo.

“En la semana previa, aficiones de ambos equipos estuvieron calentando el partido, debe haber la posibilidad de leer el ambiente y saber qué va a llegar a ocurrir, para evitar estos sucesos, aunque también la Liga MX debió haber aportado en el tema”, comenta Francisco San José, catedrático de mercadotecnia deportiva de la Escuela de Ciencias del Deporte de la Universidad Anáhuac.

El Economista, con la intención de buscar una postura del club para conocer cómo trabajan la situación, contactó a Edwin Zamudio, director de prensa, y Paulina López, directora de marketing, para una entrevista que se negaron a responder por “estar trabajando en una estrategia de reconstrucción de imagen”, por lo que de atender a medios “los aficionados pueden malinterpretar la nota al continuar en una situación delicada”.

Este es un aspecto al que Palma considera que, en situación de crisis, se debe tomar control de la información, para no generar especulaciones: “desgraciadamente habla de la incapacidad en su grupo de comunicación”. Al igual, San José considera que “hay que dar la cara siempre, en los momentos placenteros y los complicados”.

Respecto a los patrocinadores del club, aspectos como la violencia entre grupos animadores de los equipos no afectan directamente la imagen de las marcas, a causa de que ellas no se ven representadas por los sujetos involucrados en el hecho.

Incluso los partidos a puerta cerrada provocan que los anuncios al interior del estadio cuenten con mayor exposición a causa de que el televidente cuenta con menos distractores visuales. Además, de que la popularidad del futbol siempre significa buen negocio para las marcas.

Así lo asegura la marca Canel’s, que desde hace 14 años tiene presencia en el mundo del deporte, con patrocinios con la escudería Renault de la Fórmula 1, diferentes categorías del deporte motor y el Santos de San Luis de basquetbol.

“El futbol es el deporte que nos brinda mejor exposición de marca, aunque en la mayoría de las ocasiones lo que sucede son hechos que el patrocinador no puede controlar, ni en lo deportivo, ni lo extracancha. El tema de la imagen es algo que intentamos cuidar mucho”, comentó Claudia Camacho, directora de marketing de Canel’s, principal patrocinadora del cuadro potosino.

En cuanto a cuestiones económicas, el club tuvo que pagar una multa de 506,904 pesos, además de no contar con la venta de boletos de dos partidos, que entre ambos encuentros supondría una ganancia de aproximadamente 14.6 millones de pesos.