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Ashleigh Barty inteligencia táctica en la cancha
La australiana es una tenista completa en su repertorio de técnica tenística, además posee un alto grado de confianza, virtudes con las que se mostró imbatible en su torneo local.

La australiana Ashleigh Barty se destaca a sus 25 años por un amplio repertorio técnico del tenis. Foto: Reuters
Ashleigh Barty se destaca a sus 25 años por un amplio repertorio técnico del tenis y su inteligencia en la cancha, esas cualidades la han llevado a mantenerse por más de dos años consecutivos en la cima del ranking de la WTA y a ganar el más reciente Abierto de Australia, con el que ahora posee tres títulos de Grand Slam en tres superficies distintas: cancha dura, arcilla y césped.
Al vencer a la estadounidense Danielle Collins (número 27) por 6-3 y 7-6 (2), la número uno del tenis femenino se convirtió en la primera australiana en ganar el Abierto de su país en 44 años. La última que lo logró fue Christine O’Neil en 1978.
Es de resaltar que la australiana se mostró imbatible, no perdió ni un set en su camino por Melbourne Park y las adversarias no le duraron más de una hora y 15 minutos. El juego de la australiana es una mezcla de vastos recursos técnicos e inteligencia táctica.
Con 1.66 metros de estatura, es una jugadora pequeña, pero no le falta potencia, su técnica al golpear la pelota con la raqueta le impregna fuerza y aún así, esa no es se mejor cualidad. El diario francés L’Equipe, describe que su juego se centra en el revés "cortado", “un golpe defensivo, una suerte de invitación, para dar el zarpazo definitivo en la siguiente bola. Barty, sin embargo, tiene un mundo de virtudes, que exceden un movimiento puntual de dos manos”.
Su tenis IQ (Inteligencia en el tenis) es otra de esas virtudes. El tenista alemán, Mischa Zverev, puntualizó: “cuando golpea la pelota ya sabe lo que quiere hacer con ella y sabe cuál va a ser la respuesta del oponente (...) siempre está pensando tres, cuatro pasos adelante y tiene el juego para usar todos los tiros diferentes. Es una jugadora bastante completa”, dijo en un análisis en 2021.
“Tiene una especie de clarividencia en la cancha, anticipando golpes y patrones, y también tiene una forma de pensar a media que transcurren los puntos (...) También tiene manos notables y no tiene miedo de llegar a la red, una rareza en el juego femenino”, describió The New Yorker.
Su servicio y revés son dominantes, su repertorio amplio y su confianza alta, pero la tenista se mantiene humilde y reconoce que aún le queda mucho trabajo por hacer.
“Para ser honesta, realmente no me siento como una leyenda en mi deporte como otros campeones. Todavía tengo mucho que aprender para ser mejor día tras día. Es increíble haber sido lo suficientemente consistente como para imponerme en tres superficies diferentes. Fue uno de los mayores desafíos al inicio de mi carrera: poder convertirme en una jugadora capaz en todas las superficies”, externó la campeona de Australia.
La número uno del mundo ahora tiene tres títulos individuales de Grand Slam, además del más reciente Australian Open, ganó el torneo de Wimbledon el año pasado y el Abierto de Francia en 2019. Por lo que el sueño de alzar el US Open espera por delante para triunfar al menos una vez en todos los torneos major de la gira.
La australiana dejó atrás al grupo de Simona Halep y Garbiñe Muguruza con títulos en la hierba de Wimbledon y en la Arcilla de Roland Garros, y se unió al de Serena Williams, la única otra jugadora activa en la gira femenina con títulos de Grand Slam en las tres superficies.
kg