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Antonio Ferrera y su brillante regreso a La México

El diestro español abrió la Puerta Grande en su regreso a la plaza de toros México, en la quinta corrida del serial mayor, mientras que Jerónimo y Juan Pablo Sánchez se fueron de vacío.

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El diestro español volvió a realizar el paseíllo en La México luego de una ausencia de 16 años cuando confirmara su alternativa, su poderoso toreo permitió que tras una actuación cargada de temple, voluntad y sentimiento cortara las dos orejas de Abuelo, un noble y codicioso astado de Santa Bárbara que recibió los honores del arrastre lento a sus restos.

Para ello, el diestro nacido en Bunyola, Baleares, recibió al cuarto de la tarde a la verónica con una media de remate, aprovechó la codicia del astado que provocó el tumbo al picador para realizar un quite muy ceñido por chicuelinas y otra media que le aplaudieron con fuerza.

Lo mejor vino en el tercer tercio. Ferrera citó de largo para llevar metido en el engaño al bravo burel hasta en tres series que intercaló con pases de trinchera y cambiados de mano que le jalearon con entusiasmo desde los tendidos; probó por el lado natural con algunos pases profundos y de calidad pero intermitentes en los que sobresalió el temple y firmeza para rematar con algunos adornos plegando la muleta cual si fuera una bandera y desplegándola para provocar la embestida del toro, al que despachó de una estocada entera y ligeramente trasera, pero que no demeritó la fuerte petición de la gente y le concedieran los dos apéndices.

En su primero el torero español estuvo por el mismo tenor. Sin embargo el acero quedó desprendido y sólo le alcanzó para dar la vuelta al ruedo con fuerza.

Por su parte, Jerónimo pechó con un reserva de Lebrija que adquirió sentido, tuvo momentos brillantes por el lado derecho y se tardó en matar para terminar entre división de opiniones; en su segundo, quinto de la tarde y débil aunque con cierta calidad, vivió sus mejores momentos por el lado derecho y lo mató de estocada entera y fulminante pero sólo escuchó palmas al terminar su labor.

En cuanto a Juan Pablo Sánchez, enfrentó dos astados débiles al igual que sus hermanos, en su primero en el que su banderillero Alejandro Prado saludó tras colocar con técnica los palitroques, consiguió poner de pie a los aficionados luego de pegar dos series en los medios con temple, despaciosidad y recorrido, mismos que le corearon con júbilo, tras dos naturales, señaló tres pinchazos y utilizó el descabello para escuchar palmas. Ante las condiciones débiles del cierra plaza se decidió abreviar y con un estoconazo fulminante lo mandó al destazadero, pero ni el público, ni el juez, valoraron la gran estocada y fue silenciada su labor.

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