Andy Ruiz ha dejado claro que una metamorfosis física se puede lograr en 16 meses. Su transformación es evidente, cualquiera que compare sus fotos de diciembre de 2019 (la última vez que peleó) a abril 2021 notará la pérdida de volumen en la zona estomacal (25 kilos menos) y el ensanchamiento de sus músculos. Ya no se asemeja a aquel peleador que se hizo viral por ser “el gordito”.

Pero su verdadera prueba este 1 de mayo, cuando regrese contra Chris Arreola, es demostrar su metamorfosis mental, porque hace 16 meses, Andy Ruiz lo perdió todo: venía de ganarle un campeonato mundial pesado al referente Anthony Joshua y una fortuna que se encargó de gastar en cuestión de días en lujos y extravagancias.

Incluso abandonó los entrenamientos, y cuando le dio la revancha a Joshua, este lo derrotó sin complicación: “Andy se volvió loco cuando ganó, se dedicó a tomar, a gastar dinero y su tiempo de mala manera, quemó todos sus cartuchos demostrando que no era un peleador maduro psicológicamente y al (aficionado) mexicano le demostró que él nada más quería dinero”, describe Nicolás Rangel, analista de box con 11 años de colaboraciones entre Récord, Esto, TUDN y otros medios.

A la derrota le siguió la pandemia y la incertidumbre, hasta que se abrió una puerta: el entrenador Eddy Reynoso. Pero esta puerta solo dejó entrar a Andy con una condición: tener disciplina.

“Eddy vio en Andy a un chico gritando auxilio y lo rescató, y no lo hizo de forma oportunista, porque Eddy no es así, lo conozco bien y es una persona que cobija a sus peleadores, pero también impone mucha disciplina. Si Andy no hubiera acatado órdenes, ya le hubiera dado una patada en el trasero, porque no va a permitir que contamine a sus demás boxeadores”, explica Rangel.

Bajo el respaldo del gimnasio Reynoso, donde también entrenan ‘Canelo’ Álvarez y Óscar Valdez, los puños de Andy han dejado atrás la época del despilfarro. Sus publicaciones en redes sociales dejaron de ser sobre sus autos lujosos y abrió un canal de YouTube enfocado en sus entrenamientos. En su discurso actual yacen palabras como humildad, responsabilidad, disciplina y fe.

“Me sentí abajo, sin ganas de pelear (tras la derrota contra Joshua en diciembre de 2019), pero algo en mi corazón me dijo que me debía levantar y mostrar la disciplina que me faltaba, por eso vine a entrenar con ‘Canelo’ y Eddy”, expresó en una conferencia previa a su pelea contra Arreola.

Con más de un año juntos, Eddy Reynoso lo describe así: “Andy siempre ha contado con el talento e inteligencia necesarias. Ha hecho todo lo que le he pedido y ha sido un placer trabajar con él (...) Lo más importante es su mentalidad y disciplina, a partir de ahí construimos los cimientos que nos permitieron mejorar”, declaró al diario Esto.

El propio Andy reveló que, con Reynoso, “hicimos un cambio increíble” en el que bajó su peso de 140 kilos a 115. El periodista y coach de boxeo Nicolás Rangel añade que el manager de ‘Canelo’ también es especialista en el trabajo de piernas, por lo que no solo será el regreso de un Andy más delgado, sino también más rápido y esquivador:

“Ahora que está más delgado, veremos un Andy espectacular porque están trabajando mucho el juego de piernas, antes se enfocaba solo en tirar golpes, pero ahora está trabajando y siendo influenciado por ‘Canelo’. Con esta velocidad de sus puños ahora sí le queda el apodo de ‘Destroyer’”.

Andy debutó profesionalmente en marzo de 2009. Ganó con el primero de los 22 nocauts de su carrera, en la que tiene 33 triunfos en 35 peleas.

Sin embargo, su regreso al ring el 1 de mayo significa su ausencia más larga con 16 meses. Anteriormente, tardó 15 meses para volver después de su primera derrota, que fue contra Joseph Parker en diciembre de 2016. Regresó al cuadrilátero hasta marzo de 2018.

Es por ello que la pelea ante Chris Arreola, aunque no tenga un campeonato de por medio, representa “la última oportunidad de Andy para catapultarse”, de acuerdo con el analista de boxeo. No señala esto por su edad, ya que a sus 31 años aún podría tener una década de carrera si se mantiene en la disciplina, sino por lo manchada que quedó su imagen.

“Va a vivir el mejor momento de su carrera, independientemente de cuando fue campeón, esta pelea lo va a catapultar y ya con la mente bien ubicada y mucho más maduro. Eddy lo aterrizó y ‘Canelo’ lo ha aconsejado”.

El especialista, quien ha cubierto la carrera de Andy desde sus inicios, destaca que en el boxeo actual “estamos escasos de pesos completos duros”, por lo que este regreso disciplinado le abriría las puertas para entrar en el Top 5 mundial de su categoría y en el Top 5 de boxeadores mexicanos, junto a ‘Canelo’, ‘Gallo’ Estrada, Óscar Valdez y el ‘Vaquero’ Navarrete.

Pero la mirada de Andy va hacia los británicos Anthony Joshua y Tyson Fury, los vigentes campeones del mundo en categoría pesado (por la Asociación Mundial y por el Consejo Mundial, respectivamente).

“Oraba desde los seis o siete años para ser el primer mexicano campeón del mundo y lo logramos, mi papá siempre tuvo fe en mí; ahora tengo a todo mi equipo y a mis hijos que me motivan, me siento muy bien: rápido y liviano”, argumenta el llamado ‘Destroyer’, con una sonrisa que ya no es de rebeldía, sino de madurez.

fredi.figueroa@eleconomista.mx