Atlas arrastraba una deuda de 330 millones de pesos en el 2014, cuando recibió la oferta de TV Azteca para adquirir al club. La propuesta de la televisora llegaba a 500 millones de pesos, y entre los planes de la empresa estaba hacerse cargo de los compromisos financieros del equipo, reforzar el plantel y darle una nueva dimensión al club para aprovechar la masa de aficionados que esperaban un relanzamiento de equipo con los nuevos dueños.

Cinco años después, TV Azteca vendió Atlas a Grupo Orlegi, que encabeza Alejandro Irarragorri, uno de los directivos del futbol que entró a la industria como administrador de Santos. Mediante fondos de inversión, deuda y renovación de patrocinios, compró al equipo un año antes de que la televisora comprara a Atlas.

“La inversión que hacemos como entretenimiento no sólo es para los aficionados que van al estadio, también es para los aficionados que ven los partidos. Tenemos que entender que ya no sólo competimos entre los 18 equipos. Eso ya es lo de menos. Lo más importante es cómo podemos hacer un engrane con el aficionado y competir con los otros deportes, otros entretenimientos”, explicó Alejandro Irarragorri en un foro de negocios, deporte y tecnología, sobre la nueva etapa de la industria del futbol en México.

A lo que se refiere el presidente del Consejo de Administración de Grupo Orlegi es al cambio de ruta que los clubes mexicanos experimentan en los últimos años, donde las alianzas comerciales, de negocio, deportiva y la concepción del futbol como una industria de entretenimiento logrará mejores resultados, financieros y en la cancha.

Durante la gestión de TV Azteca con Atlas, el equipo sólo calificó a cuatro Liguillas, mientras que Orlegi consiguió dos títulos de campeón en el mismo periodo de tiempo.

La multipropiedad en el futbol mexicano pasó de tolerarse durante los años de la participación de Carlos Slim en el futbol mexicano, a través de Grupo Pachuca, a reglamentarse y poner un límite de equipos, fichajes entre equipos e intercambios de jugadores.

“La Liga es muy clara en los reglamentos y permite como grupo tener dos equipos. Eso es importante porque son grupos que tienen la capacidad, solvencia económica y moral deportiva que tienen muchos años en el futbol, y eso lleva a consolidar a los equipos y la Liga”, señaló Álvaro Navarro, vicepresidente de FC Juárez.

El directivo del equipo fronterizo explicó que la relación entre los clubes es abierta, es decir, hay posibilidad de negociar jugadores, intercambios de los mismos, también sobre convenios deportivos para ceder a jugadores con poca participación.

FC Juárez es un ejemplo de cómo las alianzas entre los clubes ayudan a mantener relaciones cordiales entre los equipos. Para el torneo Apertura 2019, el equipo recibió siete jugadores de Tigres, uno de los socios más cercanos de los Bravos.

“Unos son a préstamo, otros son con opción a compra, pero seguimos con una extraordinaria relación con Tigres. Trajimos a tres jugadores de ese equipo en esta ocasión, también de Pachuca. Esa relación sigue y se fortalece con esas instituciones”, sostuvo el vicepresidente de FC Juárez.

No son los únicos que apuestan por un método de intercambio. Tigres cedió un grupo de jugadores a Lobos Buap, mientras que América, Tijuana y Santos se han convertido en grandes socios en cuanto a la compraventa de jugadores.

En otros casos, Grupo Pachuca, Grupo Orlegi, y TV Azteca provocan intercambio de jugadores entre los clubes que son propietarios, o en el caso de Puebla, donde la televisora tiene una gran influencia.

“Nuestra industria está evolucionando. Siempre estará innovando y siempre se buscará la eficiencia, la eficacia de todos los clubes y la suma de esfuerzos entre los clubes para tener instituciones fuertes, que tengan capacidad de tener interlocución, y finalmente se piensa en ser más eficientes y competitivos para hacer una Liga más fuerte”, respondió Álvaro Navarro sobre la actual etapa de la Liga MX donde las alianzas e intercambios se consolidan en la operación de los clubes.