El destino le dio a Alexa Zenteno solo el silbatazo inicial al ponerla en la misma cancha junto a unos padres que la apoyaron desde el principio en el camino del deporte. Tal vez también fue el destino el que la acercó al futbol cuando recuerda la foto con su padre en un campo cuando ella aún estaba en un portabebé, aunque también considera que esa pasión “es algo que ya traía”. Todo lo demás, se lo ganó pateando barreras.

En casa la conocen como ‘Vivi’ pese a que su nombre es Alexandra. Ella prefiere ser llamada Alexa, después de todo, ese es el nombre con el que se forjó como Máster en Formación Técnica en Europa y con el que planea cimentar una academia de desarrollo futbolístico para niñas en uno de los estados más rezagados de México.

Alexandra Zenteno Burguete nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 21 de noviembre de 1989. Desde los seis años sintió interés por el futbol, pero dadas sus óptimas condiciones atléticas no se limitó solo a ese deporte; también practicó tenis y natación.

En la actualidad, es coordinadora técnica del club Cafetaleros de Chiapas de la Liga Premier del futbol mexicano (tercera división en jerarquía del futbol profesional del país) y tiene a su cargo a ocho entrenadores y a más de 250 niños y jóvenes de entre cinco y 17 años.

Su responsabilidad va más allá: ella recibió la encomienda de crear el primer equipo femenil en la historia de este club en el estado de Chiapas, donde el 44% de las mujeres de 15 años en adelante ha sufrido algún tipo de violencia en su vida, según el estudio ‘La situación de las mujeres en Chiapas en el marco de la declaratoria de alerta de violencia de género’, elaborado por diversos colectivos e instituciones en 2018.

A lo largo de un año, ha formado a más de 50 niñas procedentes de diversos municipios de Chiapas como Palenque, Mapastepec o Suchiapa. El contexto no es sencillo: de acuerdo con el más reciente informe de Coneval (2018), Chiapas es el estado número uno a nivel nacional con mayor porcentaje de mujeres en pobreza: 42.4%, que se traduce en 2.1 millones chiapanecas.

No obstante, Alexa pregona a sus niñas lo mismo que ha caracterizado a su vida: “No hay límites. No dejen de luchar, siempre va a haber obstáculos”. Con esa filosofía, apenas a sus 22 años decidió prepararse para ser entrenadora de futbol, aunque confiesa que también tuvo otra motivación: “porque no quiero que alguien venga y me diga ‘tú no sabes nada de futbol’”.

La metodología del balón en las aulas del Real Madrid

Se tomó eso muy en serio y consiguió más que cualquier profesionista promedio en México: se tituló como Licenciada en Nutrición y en Educación Física, y entonces partió a Europa con la misión de convertirse en directora técnica. En 2013, ingresó al Máster de Formación Técnica que ofrecían en conjunto el Real Madrid y la Universidad Europea de Madrid; describe que fue un curso costoso de ocho meses en los que incluso tuvo que trabajar paseando perros, pero también recibió el respaldo de sus padres.

Era la única mujer entre 15 alumnos (y una de dos extranjeros) y recuerda que “me enfrenté a algo complicado, pero no hay barreras, yo decidí aventarme el paquete y valió la pena”.

Como parte de su formación, se ganó la oportunidad de ser becaria en las fuerzas básicas del Real Madrid, donde convivió con Santiago Solari (actual entrenador del América), Alberto Moriñigo y Santi Sánchez, además de observar a detalle a Zinedine Zidane. Recuerda que a Zizou no se le podía molestar, pero aún de lejos lo analizaba; después de todo, fue su ídolo de niña.

De esos meses en la cantera merengue, en los que vio el desarrollo de jugadores como Marcos Llorente y Mariano, aprendió no solo a ser creativa en sus entrenamientos, sino también a ser eficiente en temas de gestión, metodología y hasta a ser humilde; veía que Solari cargaba los materiales y no le dejaba todo a los utileros. “Ahí fue donde realmente aprendí”, reflexiona.

Además del máster, estudió la certificación para ser directora técnica y obtuvo la licencia nivel dos de cuatro posibles, lo que le permite dirigir a juveniles en Europa. Allí también fue la única mujer en un grupo de 30 estudiantes, entre los que se encontraban Carles Puyol, Bernd Schuster y Ana Rossell, la dueña del Real Madrid Femenil.

La niña que rompía balones con la zurda en algún lugar de Chiapas desde los seis años, pasó a romper paradigmas al lado de figuras del futbol mundial como los mencionados Zidane, Solari, Puyol y Rossell.

Era tiempo de volver a su tierra, pero a jugar un nuevo partido: impulsar el desarrollo futbolístico de niños y jóvenes en el estado con el mayor porcentaje de rezago educativo (29.2%) y el noveno con mayor carencia de acceso a alimentación (22.3%) a nivel nacional (Coneval, 2018).

El regreso a casa: sobreponerse a las carencias y la mentalidad

“Yo sabía que quería formar una escuela”. Esa era la idea que Alexa tenía desde antes de irse a España. Al volver a su natal Tuxtla, comenzó a comprar materiales de entrenamiento y creó el logotipo de la Academia ‘Vivi’ Zenteno, sin embargo, las complicaciones más fuertes surgieron al buscar los campos para trabajar: “me cerraron las puertas, empecé a pagar un lugar donde no me salía (no le resultaba económicamente) y me bloqueé”, narra.

Pero no se alejó del futbol. Asesoró técnica y psicológicamente a Alexandra Martínez y a Blanca Solís, chiapanecas que actualmente militan en la Liga MX Femenil (en Necaxa y Tigres, respectivamente) y consiguió que el español José Antonio González, quien fue su compañero en el curso de dirección técnica, llegara a hacer visorías a Chiapas para el club Alcorcón. De ese proceso emergió el portero José Toledo, actualmente en la plantilla de Correcaminos (Liga de Expansión MX).

Estaba decidida a regresar a España para trabajar, cuando recibió el llamado de Cafetaleros, en ese entonces de la Liga de Ascenso MX, para crear el primer equipo femenil de la historia del club. En un año ha formado a más de 50 jugadoras de entre 13 y 20 años, de las cuales, asegura que tres ya tienen el nivel para firmar con un equipo de Primera División.

“Tenemos que ser realistas: estamos muy por debajo de los equipos del norte. Empecé a seleccionar, pulir y formar, lo importante aquí es tener jugadoras de iniciación para formarlas y hay muchas carencias porque nunca las niñas han llevado un proceso en categorías inferiores, es un problema muy grande al que nos enfrentamos en Chiapas”.

Describe que en la actualidad tiene un grupo de alrededor de 20 jugadoras que son consistentes en sus entrenamientos, pero también señala que ha sido una labor de arduo trabajo ante paradigmas arcaicos de mentalidad y machismo que imperan en el club y en la sociedad.

“Me ha tocado lidiar en temas de dar órdenes a los entrenadores y muchos me han dicho ‘tú mejor deberías dedicarte a otra cosa’. Ahí me pongo mi capa y tengo que defender esto porque no me fui a estudiar aquí nada más. Es lo que quiero y deseo. Cuando una gente me cierra la puerta, me pongo a trabajar calladita; las oportunidades, con el trabajo, siempre vienen.

“A veces los papás no quieren que (las niñas) lleguen porque dicen que es una pérdida de tiempo, las ven jugar y les hablan feo, los papás no creen en ellas. Sí hay muchas chicas que necesitan mucho apoyo a nivel papás. Les digo a las niñas que todo es trabajo y escuchar, pero si quieren seguir en la misma sintonía de escuchar a los papás que dicen ‘dedícate a ser modelo o influencer’, es cuando yo les hablo. Cada vez que una chica quiere abandonar no la dejo, les digo que luchen y demuestren que sí pueden. Todo es trabajo, sacrificios que quizás ahorita no van a entender pero en un futuro van a agradecer”.

Al principio de la entrevista con El Economista, Alexa Zenteno mencionó que no le gusta dar entrevistas y más adelante durante la charla lo reafirmó: “me pongo a trabajar calladita”. Es un método que le deja la satisfacción de impulsar a las niñas chiapanecas al deporte profesional, en un estado rezagado en temas de equidad, educación y acceso a oportunidades.

Entre todo ese mar de esfuerzos y sacrificios, recuerda las palabras de su madre, a quien perdió mientras se formaba en el futbol profesional: “Siempre me dijo ‘eres grande, confía en lo que sabes y pelea por todo limpiamente, siempre la justicia viene, tarde o temprano’”, resalta con voz nostálgica, pero fuerte. La justicia no le ha llegado en forma de dinero, sino en algo más valioso: ser una entrenadora que patea las barreras en favor de la niñez y la juventud.

fredi.figueroa@eleconomista.mx