Al minuto 9, en un centro al área mexicana, el defensor de Bermudas, Justin Donawa, le ganó la posición a Héctor Moreno y con un cabezazo logró colocar el balón en el ángulo izquierdo del portero Hugo González, para adelantar a su equipo en el marcador 1-0.

Momento que significó un estallido de emoción por parte de la banca acompañado de incredulidad ante el momento que estaban viviendo.

Previo al inicio, los aficionados al tricolor clasificaban el encuentro como “una práctica”,  “rival muy inferior”, “goleada asegurada” ; inclusive vendedores ambulantes decían que éste tipo de rivales les perjudicaban para realizar una mayor cantidad de ventas.

Sebastián Córdova con un disparo al ángulo empató el partido a un gol.  A pesar de ello, el espectáculo por parte de los dirigidos por Gerardo Martino no estaba siendo de acuerdo a lo esperado.

Sin importar el empate, las porras, gritos de México y expresiones de apoyo comandadas por la “Perra Brava”, grupo de animación del Toluca, no cesaron.

En el minuto 36, el público comenzó a mostrar desesperación con chiflidos y al final del primer tiempo, esa desesperación se convirtió en inconformidad con abucheos.

El segundo tiempo, en la cancha no superó las expectativas. La selección de Bermudas replegado en defensa, buscando hacer daño al contragolpe. Mientras que México generaba ocasiones sin hacer daño. Esto provocó que la afición tuviera mayor preocupación por pasarla bien, que por el resultado. Continuando con las porras en apoyo y encendiendo el flash de sus celulares mientras cantaban el cielito lindo.

Inclusive uno de los momentos que más emoción generó en el público fue cuando un gato ingresó a toda velocidad al terreno de juego, para después salir al saltar una valla publicitaria.

La afición volcó sus esperanzas en Raúl Jiménez, quien entró de cambio al 70 acompañado de un estallido de aplausos.

Sin embargo, el encargado de dar la victoria fue Uriel Antuna, quien anotó el gol en tiempo agregado para sellar el pase perfecto de la Selección Mexicana en la etapa de grupos de la Liga de Naciones de CONCACAF.

Orgullo por sus colores.

En el estadio Nemesio Diez, se encontraba una solitaria bandera de Bermudas, con la que Sarah se tapaba y presumía con orgullo.

“Es una isla chiquitita como de 60,000 personas. Vivo aquí en la Ciudad de México, pero es algo muy especial para mí venir a verlos, es la primera vez que mi país llega a competir en fútbol a un nivel importante”.

Ante el interés de los medios de comunicación por entrevistas con la originaria de la isla, sus dos amigos grababan con los celulares las interacciones que tenía con la prensa.

[email protected]