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Capital Humano

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Alertan por abaratamiento del tiempo extra con reforma sobre jornada laboral

El análisis técnico de la firma Loyo Pérez y Asociados revela que la reforma, lejos de garantizar el descanso, institucionaliza una "jornada elástica" que podría extender el tiempo efectivo de trabajo hasta las 52 horas semanales.

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Ilustración EE: Nayelly Tenorio

María del Pilar Martínez

Tras la aprobación de Comisiones Unidas del Senado de la República del dictamen de la reforma al Artículo 123 constitucional la "letra chiquita" en el esquema de horas extraordinarias ha encendido las alarmas en el sector especializado.

El análisis técnico de la firma Loyo Pérez y Asociados revela que la reforma, lejos de garantizar el descanso, institucionaliza una "jornada elástica" que podría extender el tiempo efectivo de trabajo hasta las 52 horas semanales, tendrá un costo más bajo para las empresas.

En entrevista para El Economista, Jorge Loyo, especialista laboral y socio director de la firma, advirtió que el dictamen actual presenta una "esquizofrenia jurídica" que pone en riesgo la salud ocupacional del trabajador mexicano.

"Se promociona una semana de 40 horas, pero al elevar legalmente el tope de horas extras de 9 a 12 semanales, lo que realmente se está haciendo es institucionalizar una jornada efectiva real de 52 horas", sentenció Loyo.

El punto medular de la crítica radica en el impacto económico del exceso de jornada. Bajo el marco legal vigente, la fatiga extrema se castiga económicamente: después de la novena hora extra, el pago es triple. No obstante, el dictamen aprobado recorre esta frontera.

"Estamos ante un abaratamiento del exceso. Con la reforma, el patrón tiene un margen de 12 horas de pago doble. Esto incentiva a estirar la jornada diaria hasta las 12 horas totales, porque las horas 10, 11 y 12, que antes eran triples, ahora le costarán menos al empleador", explicó el especialista.

Otro de los flancos débiles detectados por el análisis de Loyo Pérez y Asociados es la omisión de incentivos fiscales. Al reducir el tope de horas ordinarias manteniendo el mismo salario, el costo por hora para las empresas se dispara de manera inmediata en un 20%.

Para Jorge Loyo, esta presión financiera, sumada a la implementación gradual que llegará hasta 2030, podría empujar a las pequeñas y medianas empresas hacia el subregistro laboral:

"El contrato formal dirá 40 horas, pero la relación laboral operará bajo la sombra de las 52 horas efectivas permitidas. Sin incentivos fiscales que compensen el aumento del costo laboral, muchas PyMEs desplazarán la relación hacia la informalidad para poder sobrevivir financieramente".

A pesar de que el dictamen busca alinearse con estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el especialista señala que se ignoró la salvaguarda de las 11 horas de descanso consecutivo entre jornadas.

"El éxito de una reforma de este calado no vendrá de la reducción nominal en el papel, sino de un Diálogo Social Tripartita que priorice la productividad sobre la fatiga. Tal como está, la reforma entrega al patrón herramientas para extender la jornada de manera más barata que antes", concluyó Loyo.

María del Pilar Martínez

Pilar Martínez es reportera de Empresas y Negocios.

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