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Bistronomie

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Tianguis Turístico 2026: San Miguel de Allende cocina crecimiento entre bodas, vino y 320 restaurantes

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Mauricio Trejo Pureco, presidente municipal de San Miguel, explicó cómo la gastronomía se ha convertido en una pieza económica del destino: 902 bodas en 2025, 320 restaurantes, 14 viñedos y una agenda que busca posicionar al municipio.

Miriam Lira

San Miguel de Allende no quiere ser leído únicamente desde su arquitectura, sus hoteles o su vida cultural. Para Mauricio Trejo Pureco, presidente municipal de este destino guanajuatense, la comida forma parte de una estructura económica más amplia: turismo de bodas, vino, restaurantes, eventos culinarios y una comunidad internacional que ha cambiado la forma en que se come en la ciudad.

En el marco del Tianguis Turístico 2026, realizado en Acapulco, el alcalde explicó que San Miguel de Allende ha crecido como un municipio cultural, pero también como un destino donde esa cultura encuentra salida económica. Y en esa ecuación, la gastronomía aparece como un punto de conexión entre distintas formas de turismo.

En el Tianguis Turístico, reunimos las voces clave del sector para conocer tendencias, retos y oportunidades.

"En San Miguel de Allende explotamos las distintas vertientes del turismo, pero todas esas vertientes te llevan a lo gastronómico", dijo Trejo Pureco durante la entrevista.

No vender la comida como un atractivo aislado, sino integrarla a la vida turística del destino. El visitante llega por una boda, por un hotel, por una experiencia de vino, por la arquitectura o por una escapada de fin de semana, pero termina sentado en un restaurante, en una terraza, en una mesa de banquete o en un viñedo.

 Bodas, banquetes y una industria que también alimenta al destino

Uno de los datos más claros está en el turismo de romance. De acuerdo con el presidente municipal, San Miguel de Allende cerró 2025 con 902 bodas, una cifra que confirma el peso de este segmento en la economía local. No se trata solo de ceremonias: alrededor de cada boda se activa una cadena de valor que incluye hoteles, floristas, organizadores, transportistas, fotógrafos, cocineros, banqueteros y proveedores de bebidas.

Trejo Pureco subrayó que San Miguel de Allende trabaja este sector desde hace 13 años y que una parte de su fortaleza está en los banqueteros y organizadores de bodas que operan en el municipio. En un destino donde la celebración suele durar más de un día, la comida no funciona como servicio complementario, sino como parte central de la experiencia y del gasto turístico.

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Corte de listón de stand de GuanajuatoCortesía

Ahí está una de las claves del crecimiento gastronómico de San Miguel: su cocina no depende únicamente del restaurante abierto al público. También vive en los menús de bodas, en las cenas privadas, en los hoteles, en los viñedos y en los eventos que convierten a la ciudad en escenario de consumo. 

320 restaurantes y una ciudad con 62 nacionalidades

San Miguel de Allende tiene, según el alcalde, 320 restaurantes. La cifra ayuda a dimensionar el papel de la comida en un municipio que también concentra una alta presencia extranjera: Trejo Pureco habló de 62 nacionalidades viviendo o cohabitando en la ciudad.

San Miguel no se presenta como un destino centrado únicamente en cocina tradicional local. Su perfil, de acuerdo con el propio presidente municipal, es cosmopolita. En sus mesas conviven cocina mexicana, italiana, francesa, propuestas de fusión y restaurantes especializados.

La distinción es importante. Mientras otros destinos turísticos construyen su relato gastronómico desde cocineras tradicionales, productos originarios o recetas regionales, San Miguel de Allende parece apostar por otra línea: una cocina marcada por la mezcla cultural, la hospitalidad, el vino y la alta demanda de visitantes con distintos perfiles de consumo.

El vino ocupa otro lugar dentro de la estrategia gastronómica de San Miguel de Allende. Trejo Pureco aseguró que el municipio fue nombrado recientemente por Food and Travel como el sector vitivinícola más importante de México, y atribuyó ese reconocimiento a la infraestructura, la rapidez de crecimiento y la calidad de la oferta.

El alcalde habló de 14 viñedos que integran hotel, restaurante y experiencias en torno al vino. Este modelo es relevante porque no se limita a la producción vitivinícola: convierte al viñedo en destino, al restaurante en punto de permanencia y al vino en motivo de viaje.

De acuerdo con Trejo Pureco, el 29 y 30 de noviembre San Miguel de Allende recibirá el Concurso Mundial de Bruselas, un encuentro internacional vinculado con la evaluación de vinos y destilados. Para el municipio, albergar un evento de esa escala supone reforzar su posición dentro del mapa enoturístico nacional.

El vino, en este caso, no aparece como ornamento de la experiencia turística. Funciona como infraestructura de consumo: genera estancias, recorridos, comidas, cenas, compras y conversación especializada alrededor del destino. 

Además de restaurantes y viñedos, San Miguel de Allende mantiene eventos que buscan acercar su oferta culinaria al público. Trejo Pureco mencionó “San Miguel y sus Sabores”, una iniciativa en la que los chefs salen de sus restaurantes para cocinar en la calle y permitir que más personas prueben parte de lo que hacen.

También habló de Millesime, evento que, según el alcalde, ya suma varias ediciones en San Miguel de Allende. Estas plataformas permiten leer otra faceta del destino: la gastronomía como contenido público, no solo como consumo privado en restaurantes de alto ticket.

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Corte de listón de stand de GuanajuatoCortesía

Trejo Pureco insistió en que San Miguel de Allende apuesta por la calidad más que por la cantidad. Esa idea atraviesa su visión del destino: no crecer por acumulación de visitantes, sino por el valor de lo que cada sector aporta.

San Miguel de Allende no compite con destinos cuya fuerza está en una cocina regional profundamente identificable. Su propuesta es otra: una ciudad patrimonial y cosmopolita donde la comida funciona como punto de encuentro entre visitantes, residentes extranjeros, chefs, hoteleros, vitivinicultores y organizadores de eventos. 

Seguridad, la condición básica del turismo

Aunque la entrevista tuvo como eje la gastronomía, Trejo Pureco llevó la conversación hacia un tema que considera indispensable: la seguridad. Para el alcalde, no puede hablarse de bodas, turismo cultural, vino o restaurantes si antes no existe una base que permita al visitante caminar, cenar, salir y volver al hotel con tranquilidad.

Según explicó, San Miguel de Allende registró en marzo menos de 0.5 delitos de alto impacto por cada 100 mil habitantes y, para abril, estimó cerrar con cero delitos de alto impacto. El dato fue presentado por el presidente municipal como parte de los indicadores oficiales del gobierno federal y estatal.

Un destino puede tener buenos restaurantes, viñedos y hoteles, pero si el visitante no se siente seguro, la mesa pierde atractivo. En San Miguel de Allende, Trejo Pureco busca colocar ese tema como condición de competitividad turística. 

Miriam Lira

Periodista gastronómica. Ha colaborado en medios como Reforma, Uno Tv, Revista Fortuna, Contralínea, El Universal, Food and Travel y El Heraldo de México, en donde fundó en 2017 Gastrolab, ganador de Mejor Medio de Comunicación gastronómica en 2023 por Vatel Club México. Ganadora de la beca Women Deliver 2019.

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