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Sopa de lentejas: el plato que viajó de la antigüedad a la cocina mexicana (receta)

Antes de convertirse en una sopa cotidiana, la lenteja fue una de las primeras semillas domesticadas por la humanidad. En México llegó con la cocina virreinal.
La sopa de lentejas está hecha de una semilla pequeña, de cocción razonable, capaz de absorber el sabor de un caldo, de un sofrito, de unas hierbas o de un poco de jitomate. Su fuerza no está en la sorpresa del sabor, sino en la permanencia. Por eso ha logrado atravesar siglos, geografías y sistemas alimentarios distintos sin perder relevancia.
Las lentejas figuran entre los cultivos más antiguos de la historia humana. La evidencia arqueobotánica sitúa su domesticación en el suroeste de Asia, en la región del Levante, y su consumo antecede incluso a muchos de los repertorios culinarios que hoy consideramos fundacionales. Estudios coinciden en que la lenteja fue una de las primeras plantas domesticadas, con rastros de recolección y cultivo en sitios del Cercano Oriente desde la prehistoria.
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Ese largo recorrido explica por qué la lenteja aparece en relatos bíblicos, en cocinas mediterráneas, en ollas del norte de África, en preparaciones del Medio Oriente y después en los recetarios de Europa.
Britannica la describe como uno de los alimentos cultivados más antiguos, probablemente domesticado en el Cercano Oriente, mientras que la investigación académica publicada en Frontiers in Plant Science la ubica entre los primeros cultivos domesticados por el ser humano y documenta su expansión hacia Europa, Egipto y el subcontinente indio.
En México, la lenteja no pertenece al núcleo originario mesoamericano como el frijol, pero encontró un lugar propio tras su introducción en la época virreinal. El Diccionario enciclopédico de la Gastronomía Mexicana de Larousse señala que fue introducida por los españoles y que en el país se usa principalmente en sopas y potajes; además, registra variantes regionales como las lentejas con frutas en Oaxaca y las lentejas en adobo en Puebla.

Ingredientes
1 taza de lentejas
6 tazas de agua o caldo de pollo o verduras
1/2 cebolla blanca finamente picada
2 dientes de ajo picados
2 jitomates medianos picados
2 zanahorias en cubos pequeños
1 rama de apio picada, opcional
1 hoja de laurel
2 cucharadas de aceite
Sal al gusto
Pimienta negra al gusto
Opcional para servir
Cilantro picado
Unas gotas de limón
Chile serrano picado
Cubos pequeños de plátano macho frito, si se quiere una versión con un guiño más tradicional del sur.
Preparación:
- Revis a las lentejas y enjuágalas bajo el chorro de agua. Si tienes tiempo, déjalas en remojo 30 minutos; no es indispensable, pero ayuda a uniformar la cocción.
- En una olla mediana, calienta el aceite y sofríe la cebolla hasta que se vuelva translúcida.
- Agrega el ajo y cocina unos segundos más, sin dejar que se queme.
- Incorpora el jitomate picado y cocina hasta que suelte sus jugos y empiece a formar una base espesa.
- Añade la zanahoria y el apio. Mueve un par de minutos para que se integren al sofrito.
- Agrega las lentejas escurridas, la hoja de laurel y el agua o caldo.
- Cuando hierva, baja el fuego y cocina semitapado durante 30 a 40 minutos, o hasta que las lentejas estén suaves pero enteras.
- Si hace falta, agrega un poco más de líquido durante la cocción.
- Sazona con sal y pimienta al final, cuando la lenteja ya esté cocida.
- Retira la hoja de laurel y sirve caliente. Puede terminarse con cilantro, limón o chile, según el perfil que se busque.



