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Óscar 2026: El imperio gastronómico que Robert De Niro construyó lejos del set

El actor neoyorquino no solo ha ganado estatuillas; también ayudó a convertir a Nobu en una marca global de lujo culinario y a Tribeca en un ecosistema gastronómico con sello propio.
La temporada del cine comienza a tomar temperatura. Con la entrega del Oscar 2026 en el horizonte, Hollywood vuelve a marcar la agenda cultural global. Pero más allá de las nominaciones y las alfombras rojas, hay otra historia que también se escribe fuera del set: la del actor que convirtió la alta cocina en un modelo de negocio internacional. El nombre de Robert De Niro no solo está asociado a clásicos del cine, sino a una de las marcas gastronómicas más consolidadas del segmento premium.
A diferencia de otras incursiones de celebridades en restaurantes —frecuentemente efímeras—, el caso De Niro destaca por su estructura empresarial y su visión de largo plazo. La hospitalidad no fue un accesorio en su portafolio; se convirtió en un eje estratégico.
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Nobu: la marca que transformó la cocina japonesa y en activo global
El corazón del negocio es Nobu Hospitality, fundada en 1994 por el chef Nobu Matsuhisa, Robert De Niro y el productor Meir Teper. Lo que inició como un restaurante en Nueva York evolucionó hacia un grupo con más de 50 ubicaciones entre restaurantes y hoteles en distintas regiones del mundo.
El concepto fue claro desde el principio: cocina japonesa con influencias peruanas, técnica depurada y una experiencia de lujo estandarizada. Platos como el Black Cod with Miso, el Yellowtail Sashimi con jalapeño o el Rock Shrimp Tempura dejaron de ser únicamente recetas para convertirse en elementos de identidad de marca. El comensal encuentra el mismo ADN culinario en Nueva York, Dubái, Madrid o Ciudad de México.

Nobu
En términos financieros, el crecimiento del grupo ha quedado reflejado en operaciones corporativas. En 2015, Crown Resorts adquirió 20% de Nobu por 100 millones de dólares. En 2024, esa participación se vendió por 180 millones de dólares, lo que implicó una apreciación significativa del valor del negocio y una valuación cercana a los 900 millones de dólares, según estimaciones de mercado.
Aunque la empresa es privada y no divulga estados financieros públicos, las transacciones permiten dimensionar la escala alcanzada. Nobu no solo vende comida; comercializa una experiencia aspiracional replicable, con integración hotelera y posicionamiento inmobiliario en mercados estratégicos.
Tribeca: el ancla urbana que consolidó el modelo
Antes de la expansión global, el laboratorio fue el barrio. En 1990, De Niro abrió Tribeca Grill junto al restaurantero Drew Nieporent. Durante 35 años operó como punto de encuentro de la escena cultural y empresarial neoyorquina, hasta su cierre en marzo de 2025. La decisión respondió a una lógica de mercado: incluso los establecimientos emblemáticos deben ajustarse a ciclos de rentabilidad y transformación urbana.
En el mismo entorno se desarrolló Locanda Verde, una taberna italiana contemporánea vinculada al Greenwich Hotel. A diferencia del despliegue internacional de Nobu, Locanda Verde apuesta por una cocina de confort urbano: ricotta de leche de oveja, antipasti y pastas frescas que privilegian técnica y producto.

Nobu
Tribeca se convirtió en un ecosistema donde gastronomía, bienes raíces y marca personal se entrelazan. El restaurante dejó de ser un negocio aislado para funcionar como detonador de valor en el entorno.
Un portafolio más allá del cine
Las utilidades exactas que recibe De Niro por sus inversiones en hospitalidad no son públicas. Sin embargo, las valuaciones corporativas y el crecimiento sostenido del grupo Nobu permiten inferir que la restauración representa una parte relevante de su patrimonio. Diversas estimaciones sitúan su fortuna total en alrededor de 500 millones de dólares, cifra que integra ingresos cinematográficos e inversiones empresariales.
Para la industria gastronómica, el caso es ilustrativo: el éxito no radica únicamente en el nombre de la celebridad, sino en la consistencia operativa, la estandarización de la experiencia y la capacidad de escalar sin perder identidad.



