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A qué quiere jugar CSP y la 4T

Miguel González Compeán | Columna invitada
Mientras aquí, no dejamos de vernos el ombligo, a través del mediocre y mal marxista, Marx Arriaga, la semana pasada se ha pronunciado uno de los discursos, junto con el anterior del primer ministro canadiense Carney, más importante de lo que va de esta década.
El discurso del secretario de Estado de EE. UU. Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Yo no comparto una buena parte de lo dicho por él, pero tengo que admitir, que es un discurso poderoso, bien articulado y que dibuja el propósito coyuntural de los EEUU y su nuevo papel en el mundo.
Rubio comenzó un recuento puntual de la historia de Europa y EEUU desde 1963, dos años después de que se levantaran las primeras alambradas del muro de Berlín, en que se creó la Conferencia de Seguridad de Múnich recalcando la alianza histórica, la amistad y el origen americano salido de Europa en el siglo XVI y lo cercano y lo mucho que han pasado ambos sobre todo desde la segunda guerra mundial.
(Entonces)”. . . nos impulsaba un propósito común. No solo nos unía aquello contra lo que luchábamos, sino también aquello por lo que luchábamos. Y juntos, Europa y Estados Unidos prevalecieron y se reconstruyó un continente. Nuestros pueblos prosperaron. Con el tiempo, los bloques del este y del oeste se reunificaron. Una civilización volvió a estar completa”.
Y continuó: “El infame muro que había dividido a esta nación en dos cayó, y con él un imperio malvado, y el este y el oeste volvieron a ser uno. Pero la euforia de este triunfo nos llevó a una peligrosa ilusión: que habíamos entrado, y cito, “en el fin de la historia”; que todas las naciones serían ahora democracias liberales; que los lazos creados por el comercio y los negocios sustituirían a la nacionalidad; que el orden mundial basado en normas, un término muy manido, sustituiría al interés nacional; y que ahora viviríamos en un mundo sin fronteras en el que todos seríamos ciudadanos del mundo”.
“Era una idea absurda que ignoraba tanto la naturaleza humana como las lecciones de más de 5000 años de historia documentada. Y nos ha costado muy caro. En este engaño, abrazamos una visión dogmática del comercio libre y sin restricciones, incluso cuando algunas naciones protegían sus economías y subvencionaban a sus empresas para socavar sistemáticamente las nuestras, cerrando nuestras fábricas, lo que provocó la desindustrialización de gran parte de nuestras sociedades, la deslocalización de millones de puestos de trabajo de clase media y trabajadora al extranjero y la entrega del control de nuestras cadenas de suministro críticas a adversarios y rivales”.
“Cada vez más, hemos encargado al exterior nuestra soberanía a instituciones internacionales, mientras que muchas naciones han invertido en enormes estados del bienestar a costa de mantener su capacidad de defenderse. Esto, incluso cuando otros países han invertido en el rápido desarrollo militar más rápido de toda la historia de la humanidad y no han dudado en utilizar el poder duro para perseguir sus propios intereses. Para apaciguar a una secta climática, nos hemos impuesto políticas energéticas que están empobreciendo a nuestra población, mientras que nuestros competidores explotan el petróleo, el carbón, el gas natural y cualquier otra cosa, no solo para impulsar sus economías, sino para utilizarlos como palanca contra la nuestra”.
“Y en nuestra búsqueda de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola de migración masiva sin precedentes que amenaza la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestro pueblo. Cometimos estos errores juntos y ahora, juntos, tenemos la obligación ante nuestro pueblo de afrontar estos hechos y seguir adelante, para reconstruir”.
“Hoy estoy aquí para dejar claro que Estados Unidos está trazando el camino hacia un nuevo siglo de prosperidad y que, una vez más, queremos hacerlo junto a ustedes”.
En este contexto y ante estas palabras, ¿que quiere y con quien quiere la 4t colocarse? Hay que pensarlo y muy bien. Nada más, pero nada menos, también.

