Uno de los estrenos que mayor conmoción causó en nuestro mercado fue la llegada de este suv por contar con un tren motor aspirado vía un turbocargador y por una tracción total. Si a eso agregamos que se desenvuelve en el segmento con mayor crecimiento, será fácil entender porqué del revuelo mediático generado. 

Oculta su poder

La orientación del CX-30 Turbo va en el sentido de un mejor dinamismo en cualquier situación sobre todo en escenarios en donde las rápidas reacciones y una mayor confianza al volante son mayormente valoradas. Sin embargo Mazda oculta el poderío de esta versión con un diseño exterior discreto con adiciones sutiles como los rines, las cubiertas de los espejos retrovisores y el alerón trasero acabados en negro. Notarás este tono tan especial para este modelo. Se trata del Polymetal Grey, un color que está reservado para algunos modelos como CX-5, y que es muy rico a la vista sobre todo porque escapa a los tradicionales rojo, negro o azul que se asocian con mayor dinamismo. 

Por lo que se refiere a sus dimensiones el largo estipula 4,395 milímetros por 2,040 milímetros de ancho y una altura de 1,562 milímetros. Esto se traduce en facilidad para maniobrar y para convivir en espacios reducidos. Conserva los rasgos característicos del fabricante japonés como la parrilla con el filo cromado que se integra al frontal y los pronunciados pasos de rueda o salpicaderas que remarcan su aspecto dinámico.

Calidad que resalta

Para el interior la atmósfera es la misma de calidad y aspecto premium que es una constante en los modelos recientes de Mazda. El espíritu minimalista se vale de herramientas de interacción fáciles de usar como el Control central de mando o HMI que proyecta en una pantalla central a color de 8” los pormenores de todos los sistemas entre los que se encuentran Apple CarPlay y Android Auto; este monitor no es sensible al tacto. 

El principal embellecedor es el acabado tipo piano que se despliega a lo largo de la consola central para armonizar con las adiciones de aluminio. 

La piel recubre no solo los asientos, sino que también aplicada en color café para el tablero y el recubrimiento de la consola situada entre los asientos, hace una armoniosa combinación. 

El clúster tiene tres diales, dos de tipo análogo y uno central digital en el que se reproduce el velocímetro y la información de la computadora de viaje. Para mantener al conductor al tanto de lo ocurre, Mazda también incluyó un Head Up Display.

Un paso adelante

El conjunto mecánico recurre a una configuración que la coloca como un vehículo de grandes prestaciones. Primero porque el cuatro cilindros tiene un desplazamiento de 2.5 litros con el que incluso antes de que entre en acción el turbocargador, responde ágilmente sin que exista un molesto turbolag. Al volante se percibe en primer lugar el aplomo propio de la plataforma de reciente creación, y aunque el eje trasero recurre a una arquitectura de barra torsional, no hay sobresaltos que hagan desear que un esquema multibrazo.

La operación del sistema de tracción total es completamente imperceptible, la electrónica se encarga de determinar cuándo y cuánto torque enviar al eje trasero para garantizar el control del vehículo ya sea en condiciones de lluvia, lodo o zona de curvas sinuosas.

Conclusión

Mazda CX-30 ofrece una dinámica de conducción superior pero también es cierto que el espacio es reducido, tanto en la segunda fila como en la cajuela. Este modelo es perfecto para quien prefiere desempeño sobre necesidades de practicidad. 

Ficha técnica

  • Motor: 4 cil, 2.5l, Turbo
  • Potencia: 227 hp
  • Torque: 310 lb - pie
  • Transmisión: Aut. 6 vel
  • Precio: 546,900 pesos

marcos.martinez@eleconomista.mx