Lectura 5:00 min
La segunda pantalla y los nuevos hábitos para ver cine
El cine no sólo se ha dedicado a contar historias sino a entrenar nuestra forma moderna de mirar, argumenta el historiador fílmico Enrique Figueroa y agrega: “La proliferación de las pantallas ha causado una dificultad para la concentración profunda”.

La asistencia a cines ha descendido en el mundo en los últimos dos años. En Europa, entre 2023 y 2024 la reducción ha sido de prácticamente nueve puntos porcentuales, mientras que en China, el mercado más importante del mundo, se redujo 22 puntos porcentuales de manera interanual. El caso de México no es distinto: la asistencia a salas comerciales se redujo 7.4 puntos porcentuales entre los años 2024 y 2025.
El pasado 16 de enero, los actores Matt Damon y Ben Affleck asistieron al podcast de Joe Rogan. En éste hablaron sobre cómo han cambio los hábitos de apreciación del cine y, con ellos, el nivel de atención que el público presta a las películas que observa a través de un servicio de streaming, con todos esos estímulos que requieren de su atención en casa, pero también porque se ha perdido la capacidad de concentración dada la inmediatez de las redes sociales.
“Es un nivel muy diferente de atención el que puedes prestar (en casa). Y eso tiene un efecto rotundo. Incluso tiene un gran efecto sobre la historia, en cómo se hacen las películas (…) Netflix, por ejemplo, solía hacer filmes de acción divididos en tres actos, con la mayor gran inversión de dinero en el tercer acto, para el gran final. En cambio, ahora requieren de tener una gran explosión en los primeros cinco minutos, porque quieren que la gente se quede y no ven como una mala idea reiterar la trama tres o cuatro veces en los diálogos, porque la gente está en sus teléfonos mientras ve la película”, declaró Matt Damon en aquella ocasión.
El actor se refería al fenómeno llamado de la “Segunda pantalla” (second screen), que fue catalogado así a principios de la década pasada, sobre todo identificado y medido por los sectores de marketing, publicidad y análisis de medios, para describir el hábito de los espectadores de usar sus dispositivos móviles de manera simultánea con la televisión.
Este comportamiento no ha hecho más que reforzarse en todas las generaciones de espectadores que, desde mediados de la década pasada, empezaron a ser atraídos por las plataformas de streaming, con catálogos mucho más atractivos y producciones originales que incluso ya se han llevado varios premios a lo mejor del cine, eso sí, por reglamento, proyectándolas primero en los cines, por breves períodos, para después tener un gran estreno en sus catálogos.
El espectador es un invento
¿Este fenómeno ha generado un detrimento en la forma de hacer cine? ¿Qué depara a las producciones cinematográficas una vez que el hábito de la segunda pantalla está más que consolidado?
Enrique Figueroa Anaya es cinéfilo, historiador del arte y un insider de la industria fílmica en nuestro país. El Economista conversa con él para saber sus impresiones a partir y alrededor del fenómeno de la segunda pantalla. Éste refiere un contexto histórico:
“El espectador de cine es un invento histórico. Se da hacia finales del siglo XIX y es una transformación tras la aparición del cinematógrafo de los Lumiere, que los hace más exitosos frente a otros inventos como el kinetoscopio. Lo que lo hizo exitoso es que fue capaz de reunir a mucha más gente. Y ha estado mutando desde la aparición misma del cine. Se fue transformando con la aparición de los cineclubes, los autocinemas. También hubo un cambio rotundo cuando el aire acondicionado aparició en las salas de cine, porque fue entonces que las películas se podían quedar durante el verano. Por supuesto, con la invención de la televisión hubo otra transformación. En otras palabras, el espectador cambiante es algo que ha sucedido todo el tiempo”, comenta el historiador de inicio.
Agrega que “el cine tiene por distintivo la fragmentación del espacio y la sincronización de la emoción, entre otros factores, que hoy conocemos como lenguaje cinematográfico. Pero lo que hace con esos elementos es administrar la atención. Entonces, el cine no sólo se ha dedicado a contar historias sino a entrenar nuestra forma moderna de mirar”.
Todo esto, añade, ha generado una sobreexposición y saturación de la oferta fílmica. “Y esa saturación te lleva a un acostumbramiento (…) no es que el fenómeno de la segunda pantalla haya surgido desde la masificación de los celulares, sino que ha venido sucediendo desde mucho antes, con la proliferación de las pantallas en casa. Ahora, ¿qué es lo que ha provocado eso? Una dificultad para la concentración profunda. Ya no leemos las imágenes, sino que las vamos consumiendo”.
La economía del estímulo
Otro de los factores que han cambiado los hábitos de consumo del cine, agrega el especialista, es la “economía del estímulo”.
“Las plataformas trabajan sobre circuitos dopaminérgicos, es decir, la novedad, la notificación, el scroll, el like. Todo esto genera una anticipación y una pequeña recompensa. Esto ha entrenado a nuestros cerebros a buscar una novedad constante”.
Sin embargo, Figueroa se declara entusiasta de los cambios y señala positivo el que un usuario, al tener los contenidos directamente en su casa, también tiene el poder de decisión para pausar, por ejemplo, y retomar cuando le resulte conveniente.
Y concluye: “el cine siempre tendrá una tendencia más artística y otro tipo de cine con una tendencia más comercial. Tiene esa vasta posibilidad. No es que estén peleados, simplemente son dos extremos de uno mismo. Entonces, no se trata de prohibir la golosina, seino de no perder lo segundo”.
Después de todo, menciona, “el celular no es que haya roto la experiencia (del cine), sino que la ha evidenciado”.
