Lectura 5:00 min
La ópera debe salir de sus templos, defiende María Katzarava
La cantante reflexiona sobre los prejuicios que limitan el acceso a la música escénica, los nuevos hábitos de consumo cultural y la necesidad de llevar la ópera más allá de los grandes recintos.

La soprano mexicana se prepara para ejecutar el concierto Piaf Sinfónico el próximo noviembre en el Teatro de la Ciudad.
María Katzarava nos recibe sentada frente a su piano, desde donde ensaya algunas de las canciones que interpretará próximamente en homenaje a Édith Piaf.
Es su espacio de trabajo, pero también el territorio desde el cual la soprano mexicana defiende una convicción que ha confirmado después de años de recorrer varios de los mejores escenarios del mundo y también los modestos y efímeros, tantos como pueda, afanosa en reafirmar, con el poder de su voz, que “la buena música nunca pasa de moda”.
“Lo que fue construido con amor y con verdad no puede pasar de moda”, recalca quien ha dedicado ya 15 años a explorar el repertorio de Piaf, una artista que, sostiene, supo transformar el sufrimiento en música y encontrar en ella una forma de salvación.
El próximo 22 de noviembre, a las 18:00 horas, Katzarava presentará el concierto Piaf Sinfónico en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, acompañada por una orquesta creada para la ocasión, bajo la dirección y los arreglos de Enrique Dunn, además del pianista Józef Olechowski y el Ensamble Vocal Studio Katzarava.
Para la nacida en la Ciudad de México en 1984, este montaje representa la culminación de una búsqueda que comenzó con formatos jazzísticos y acústicos hasta alcanzar la dimensión sinfónica, todo alrededor de Piaf.
Cantar en el Teatro de la Ciudad es otro de los puntos clave. Katzarava recuerda que Esperanza Iris financió la construcción del inmueble con recursos obtenidos de su propia trayectoria artística, en medio de la Revolución Mexicana. Comparte que la admira como una mujer visionaria que construyó su propio espacio de creación.
Pero la conversación pronto abandona los grandes escenarios para concentrarse en aquellos lugares donde la música escénica apenas tiene presencia.
La ópera debe ir a buscar al público
“Nosotros solitos nos ponemos el pie. Yo siempre he dicho: ‘Por favor, lleven la ópera a todos los espacios, a todos los municipios. Dejemos de pensar que la gente tiene que venir a la ópera’. Muchas veces la ópera tiene que ir a las personas que no tienen los medios para llegar al Palacio de Bellas Artes. También se tiene que desplazar, cambiar y modernizarse”, opina Katzarava.
Cuestiona así un paradigma que durante décadas ha vinculado la apreciación operística con determinados recintos, códigos sociales y públicos especializados. Invita a sobrepasar el pensamiento sobre los gustos del gran público.
“Pensaríamos que a la gente no le interesa, que se va a dormir a los 20 minutos o que no la va a entender porque está en otro idioma. Me di cuenta de que esas son mentiras que nos impusieron. Todo tipo de personas fuera de los teatros, me consta de primera mano, se emocionan al escuchar un aria de ópera y lloran. ¿Qué más da la lengua? La música es así, tiene su propio idioma”.
La discusión pasa a los hábitos contemporáneos de consumo cultural, dice, dominados por la inmediatez de las plataformas digitales y los videos de escasos segundos.
“Yo soy más de hacer las cosas artesanalmente. Ahora vivimos rápido: haz el reel de 10 segundos porque la gente no ve más de cinco segundos. Entonces tienes que presentar la ópera en 10 segundos y ya fue mucho. Por un lado nos está haciendo cada vez menos tolerantes a ver con tranquilidad, a vivir con calma, a apreciar las cosas con calma”.
Tiene sus contras, pero también sus pros, matiza, y por eso rechaza responsabilizar exclusivamente al espectador. La calidad de la experiencia artística, sostiene, también determina la disposición del público a permanecer en una presentación musical.
“Yo misma, siendo público, si veo a un artista que está cantando y no transmite absolutamente nada, también me voy a desconectar. Me he salido de las óperas a veces, porque no me están entregando lo que quiero como artista. También me he salido de conciertos de pop. Cuando el artista está entregado al 200%, dos horas y media se te van como agua, pero en cualquier género”.
Crear música más allá del presupuesto
La transformación digital también ha modificado las condiciones económicas del oficio. Si antes los discos representaban una fuente de ingresos, ahora la distribución mediante plataformas facilita la circulación de la música, pero no necesariamente su remuneración.
“Las ganancias ya van para todos menos para el artista. Como ventaja, qué maravilla que grabas un disco, lo subes a plataformas y todo el mundo te puede conocer. La desventaja es que ya no vives de vender discos. Ahora vives de los conciertos y de las óperas”.
Katzarava mantiene conversaciones para llevar Piaf Sinfónico a Costa Rica y Colombia durante 2027, en busca de nuevos escenarios y públicos.
