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Arte e Ideas

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Guillermo García Cruz llega a México con la interrupción como método

El artista uruguayo presenta "Imágenes interrumpidas", su primera exposición individual en el país, con Proyectos Monclova. En ella cruza el legado del arte concreto y el movimiento Madí con el glitch, el error digital, para hablar de cómo el pensamiento contemporáneo se construye hoy: fragmentado, superpuesto y mediado por pantallas.

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Foto: Especial

Gabriela Gorab

El uruguayo Guillermo García Cruz (Montevideo, 1988) pasó sus primeros años como pintor figurativo antes de virar hacia la abstracción geométrica, pero no hacia la vertiente más transitada del legado de Joaquín Torres-García: le interesó el arte concreto y, en particular, los postulados del movimiento Madí. En sus obras, esa tradición se cruza con el error digital, el glitch, para hablar de cómo construimos hoy el pensamiento: fragmentado, superpuesto, mediado por pantallas. "Imágenes interrumpidas" —su primera exposición individual en México, con Proyectos Monclova, abierta hasta el 24 de octubre— es también su presentación formal ante el público mexicano.

¿Cómo cambió tu relación con el glitch desde que empezaste a usarlo hasta esta muestra?

Al principio me interesó como una metáfora del error como posibilidad de cambio, no como ruptura permanente. Con el tiempo eso no desapareció, pero se complejizó: en "Imágenes interrumpidas" el glitch funciona también como metáfora de cómo construimos el pensamiento contemporáneo, de manera fragmentada y no lineal. Estamos constantemente recibiendo imágenes e información que se interrumpen entre sí. A eso se suma la incertidumbre, lo impredecible. Si seguimos entendiendo la realidad como algo fijo y estable, probablemente terminemos cada vez más desorientados. Hoy el glitch ya no es solo el error, sino la posibilidad de habitar una realidad cambiante sin necesidad de volverla inmediatamente estable.

El Madí propuso romper con el rectángulo del cuadro. ¿Qué tomas de esa tradición y qué le cambias?

Es una referencia regional muy importante para mí, formal y conceptualmente: esa ruptura con los límites tradicionales de la pintura, que la composición deje de estar contenida en un rectángulo y termine determinando la forma física de la obra. Tomo ese vocabulario, pero no para reproducirlo, sino para dejar registro de una realidad actual. Los quiebres del soporte pueden remitir a esa genealogía, pero en mi trabajo están vinculados al glitch, a las pantallas, a nuestra manera actual de procesar imágenes. Me interesa mucho esa relación entre lo interno y lo externo: así como una alteración dentro de la imagen modifica el contorno de la obra, los cambios en cómo construimos el pensamiento producen efectos hacia afuera, en cómo nos relacionamos con los demás.

¿Qué es lo que interrumpe tus imágenes hoy, en 2026?

La masificación de la inteligencia artificial introdujo un cambio inquietante que cada vez incorporo más a esta discusión. Cambia las reglas del juego. Frente a tecnologías capaces de producir imágenes y delegar procesos que antes entendíamos como exclusivamente humanos, me interesa hacer cada vez más énfasis en la presencia gestual y humana dentro de mi trabajo. No me interesa usar la inteligencia artificial como creadora. Hay algo paradójico: a medida que las imágenes que construyo se vuelven más quebradas y distorsionadas, siento más necesidad de que la presencia humana permanezca visible en ellas. El glitch que aparece hoy en mi trabajo es cada vez más conscientemente razonado, representado y producido por un ser humano.

¿Por qué Proyectos Monclova, por qué México, por qué ahora?

Mi relación con México se fue construyendo de manera orgánica, desde mi participación en Zonamaco. Sentí que mi trabajo encontraba aquí un contexto receptivo, quizás por la importancia que tienen en México la abstracción, la geometría y las distintas revisiones de la modernidad. Con Proyectos Monclova hubo desde el comienzo un entendimiento muy natural de mi trabajo, no solo de su circulación sino de las referencias desde las que se construye. Me entusiasma compartir espacio con artistas de mi generación que considero protagonistas de la producción contemporánea mexicana. Esta exposición no es solo presentar mi obra en un lugar nuevo, es ponerla en una conversación más amplia.

Trabajas pintura y escultura. ¿Por qué esta muestra es sobre todo pictórica?

No pienso ambas disciplinas como completamente separadas: una misma pregunta se desplaza de un soporte a otro y cambia al hacerlo. En la pintura el glitch altera la imagen, la superficie, el contorno del bastidor. En la escultura trabajo más con la multiplicación y la desaparición de los bordes físicos. Pero mi investigación en escultura es mucho más reciente, y para esta primera exposición individual en México me pareció más adecuado presentar la narrativa que vengo desarrollando desde hace más tiempo, porque para buena parte del público este es el primer encuentro con mi trabajo. La escultura va a tener mayor protagonismo en presentaciones posteriores.

¿Cuánto de lo que parece azar en tu proceso está calculado y cuánto se te escapa?

Hay una convivencia constante entre control y accidente. Existe una estructura precisa y decisiones conscientes, pero dejo espacio para lo que no había previsto: superposiciones inesperadas, errores del proceso, fallas reales de las herramientas digitales. Cuando aparece algo que no esperaba, tengo que decidir si ahí hay una posibilidad que vale la pena desarrollar. No puedo decidir cuándo va a aparecer el error, pero sí qué hago con él una vez que aparece.

Si alguien recorre la muestra sin leer una sola línea de texto curatorial, ¿qué esperas que vea primero?

Me interesa que vea las dos cosas al mismo tiempo. Si solo hubiera orden, la obra sería demasiado estable; si solo hubiera interrupción, el error perdería aquello que interrumpe. Me gustaría que esa primera experiencia sea sobre todo visual e intuitiva, que algo que parece preciso y reconocible empiece a volverse inestable a medida que uno lo observa. No elegiría entre orden e interrupción. Lo que más me interesa es la tensión entre ambos.

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Foto: Especial

Más acerca de Guillermo

Guillermo García Cruz estudió en la Washington Studio School y en la Corcoran School of the Arts and Design, en Washington D.C. Ha sido residente en Kates-Ferri Projects (Nueva York) y en dc art foundation (2023). Ganó la beca Fefca en 2019 y, en 2023, el Premio Colección La Escalera y el Premio de Adquisición de la Fundación Carmen & Lluís Bassat, ambos en la feria Swab de Barcelona; antes había sido finalista en dos ocasiones del Premio Paul Cezanne. Es director del MAG, Espacio de Arte, en Montevideo, y profesor en la Universidad Católica del Uruguay. Su obra se ha mostrado individualmente en el Espacio de Arte Contemporáneo de Montevideo y en muestras colectivas en Lima, Buenos Aires, Miami, Washington D.C., Nueva York, Madrid, Lisboa y Tianjin.

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Gabriela Gorab

Licenciada en Artes por la Bond University, de Australia, cuenta con un programa de Emprendimiento por el MIT. Es socia de El Lion que Ruge Films, una compañía independiente de producción cinematográfica. Colabora y es consejera en diversos medios con temas relacionados al arte, la cultura y la innovación. Curadora y Co-Fundadora de Artists’ Container.

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